Marcelo Alejandro Ríos Castillo, alias el Gringo, se encuentra en prisión desde diciembre de 2012. Fue detenido tres días después del crimen del empresario ladrillero Benito Yucra Calisaya, ocurrido durante un asalto en el distrito lasherino de El Algarrobal. En 2015 lo condenaron a prisión perpetua y se aseguró una larga estadía carcelaria.

Pero su extensa permanencia en prisión no lo privó de continuar delinquiendo. Casi una década después del asesinato de Benito Yucra Calisaya, quedó complicado en el marco de una investigación por otro hecho de inseguridad que terminó con la vida de un inocente: el homicidio del venezolano Jean Carlos Sosa, perpetrado en marzo de este año en Ciudad.

Si bien el Gringo no fue acusado por ataque letal contra comerciante extranjero, la pesquisa lo señaló por orquestar una serie de asaltos previos que cometió la banda integrada por algunos de sus familiares y conocida como el Clan Castillo. Cuatro integrantes de esa organización fueron sentenciados por el crimen de Sosa.

Este miércoles, Ríos Castillo sumó una nueva condena a 6 años y 8 meses de encierro, luego de reconocer durante un juicio abreviado su participación en tres de esos hechos: un robo agravado por el uso de arma de fuego y dos robos agravados por el uso de arma de fuego no habida. 

Durante la audiencia, que presidió la jueza Natacha Cabeza, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, se unificó la pena con la anterior condena, por lo que quedó en un castigo único a prisión perpetua.

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La magistrada también le declaró la reincidencia, motivo por el que deberá purgar la sanción de manera efectiva y sin posibilidades a acceder a algún beneficio carcelario.

De esa forma, ya son seis los integrantes condenados del Clan Castillo, que se encontraban imputados en el acumulado de expedientes liderados por el fiscal de Homicidios Carlos Torres. 

Los hechos

La seguidilla de asaltos tuvo su inicio el 13 de diciembre del año pasado cuando el Gringo se contactó desde prisión con un hombre que ofrecía cajas navideñas a través de Facebook.

El reo aseguró llamarse Eutimio y mostró interés por adquirir los productos que la víctima tenía a la venta. Luego lo volvió a llamar y encargó varias cajas, por lo que acordaron encontrarse en calle Aristóbulo del Valle al 6000, siempre en El Algarrobal. 

El hombre se dirigió hasta esa dirección en su auto, pero terminó siendo abordado por Maximiliano José Castillo González -primo del Gringo-, alias el Gordo Maxi, y Fernando Agustín Córdoba Díaz, conocido como el Chicoco

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Los dos delincuentes amenazaron al vendedor con un arma de fuego, lo golpearon y le robaron el rodado, en el que llevaba las cajas navideñas, celulares, dinero y otras pertenencias.

Dos días después, el Clan Castillo volvió a actuar mediante el mismo modus operandi: engañaron a un hombre que vendía un televisor a través de la citada red social. 

La víctima fue citada al cruce de calles Lavalle y San Esteban, donde sospechan que habrían actuado el Chicoco junto a Matías Rodrigo Wachín Baigorria. 

La reconstrucción sostiene que uno de ellos le dio un tiro en una pierna y se llevaron el rodado con algunos objetos en el interior. 

Semanas más tarde, el 12 de enero, la gavilla cometió otro atraco. Para ese entonces pasó a contar nuevamente con un hermano del Gringo entre sus filas: se trataba de Cristian Eduardo Ríos Castillo, apodado el Negro, quien había salido recientemente de prisión.

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Ese día, la investigación sostiene el Gringo contactó a un hombre por la venta de una camioneta y pactó un encuentro para hacer la transacción en el callejón Sardi.

La víctima llegó hasta el punto acordado a bordo de una Toyota Hilux SRV, en compañía de su pareja y su hijo menor de edad. 

Pero la familia se sorprendió cuando fueron abordados por tres malvivientes: la pesquisa señala que se trataba del Negro, el Gordo Maxi y un tercero identificado como Claudio Guillermo Oso Vargas.

Los sujetos se subieron al vehículo y obligaron al hombre a conducir algunos metros. Acto seguido, los obligaron a descender y tomaron el control de la camioneta para darse a la fuga. 

Por su parte, el 28 de febrero la banda decidió actuar fuera de El Algarrobal y extendieron su radio de acción hacia el límite entre Las Heras y Ciudad. 

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Allí el Gordo Maxi y Brandon Nahuel González, alias el Huevo, asaltaron a un hombre en la puerta de su casa de calle Vélez Sarsfield.  Mediante amenazas con arma, consiguieron sustraerle una camioneta Volkswagen Amarok blanca. 

El último de los hechos fue el de mayor gravedad y ocurrió dos días después, el 2 de marzo. 

Fue alrededor de las 21.30 de ese día cuando Jean Carlos Sosa estaba llegando a bordo de su Ford Focus blanco al departamento que alquilaba en calle Chenaut de la Cuarta Sección de Ciudad. 

Su pareja y su hijito descendieron del rodado y subieron a la vivienda ubicada en el primer piso. Mientras que el venezolano se quedó para guardar el rodado en el garage del edificio. 

El joven comerciante abrió el portón y procedió a mover una moto de otro inquilino. En ese instante, advirtió que dos sujetos se habían subido al Focus, que estaba en marcha y con la llave puesta. 

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Cuando los ladrones estaban por escapar, Sosa se colgó de la ventanilla del lado del acompañante y consiguió sacar al maleante que iba de ese lado. 

Seguidamente, protagonizó un forcejeo con el delincuente, quien extrajo un arma de fuego y le dio un balazo en el abdomen, herida que le provocó la muerte horas más tarde. 

La instrucción sindicó al Huevo como el autor del disparo y al Negro Ríos Castillo como su cómplice que tomó el mando del auto de la víctima. 

Mientras que Maximiliano Castillo y Walter Daniel el Gordo Díaz les prestaron apoyo en otro vehículo en las inmediaciones. 

El jueves siguiente el auto sustraído a Sosa fue hallado prendido fuego en Guaymallén y con el paso de los días los integrantes de la banda fueron cayendo en las redes policiales. Poco más de tres meses después, cinco de los miembros del Clan Castillo fueron condenados. 

La pena más alta fue para el Huevo, quien reconoció haberle disparado a Sosa y pactó una pena de 25 años de reclusión. 

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Mientras que el Negro Ríos Castillo y su primo el Gordo Maxi recibieron un castigo de 15 años de prisión como coautores y Walter Díaz fue sentenciado 4 años de cárcel como partícipe secundario. 

El Chicoco Córdoba sólo terminó condenado en un robo agravado por el uso de arma y arregló una pena de 3 años en suspenso, por lo que quedó en libertad. 

Por su parte, el Oso Vargas y el Wachín Baigorria deberán ir a debate oral y público, ya que sus defensores se pusieron de acuerdo con la Fiscalía para resolver su situación mediante un abreviado.