Pedro Morales Anisco.

La escena se trasladó del penal a los pasillos judiciales. Pedro Esteban Morales Anisco, el interno señalado como uno de los hombres con mayor peso dentro del complejo penitenciario de Cacheuta, fue citado este lunes al edificio del Ministerio Público Fiscal. Tenía una audiencia. Y esto fue aprovechado por el Ministerio Público.

Allí se produjo un movimiento clave en una causa que, en apenas semanas, escaló hasta convertirse en uno de los expedientes más sensibles del año en la provincia.

La representante de la Unidad Fiscal de Homicidios, Florencia Diaz Peralta, levantó el secreto que pesaba sobre las actuaciones iniciadas el 21 de marzo luego de semanas de instrucción, que fueron reveladas por El Sol, y avanzó con la imputación formal contra el conocido “Piter”, condenado por asesinato, imputado por venta de drogas con un futuro en el banquillo, referente o pluma del módulo 4.1 y actualmente bajo el régimen de MAP (Muy Alto Perfil), sin beneficios intramuros: lo acusó como autor intelectual del ataque a tiros que dejó gravemente herida a una niña de 11 años en el barrio Los Cerros de Godoy Cruz.

La decisión judicial terminó de colocar a Morales Anisco en el centro de la escena: pasó de ser una sospecha fuerte a quedar formalmente comprometido en el expediente. Por algo quedó marcado desde el minuto uno como el nuevo enemigo público Nº1 de Mendoza.

Fue días después de que la misma representante del Ministerio Público liderara 30 allanamientos en la triple frontera y Guaymallén y efectivos de Investigaciones capturaran al menor de 17 años sospechado de ejecutar el ataque contra la pequeña.

Detrás de esa acusación aparece un trasfondo que los pesquisas policiales y judiciales consideran determinante. La hipótesis que sostiene la pesquisa conecta el ataque con una disputa interna dentro de la cárcel de Almafuerte, relacionada con la causa federal con venta de drogas en el penal.

En ese expediente, Morales Anisco comparte imputación con Marcelo Agüero Declaux, alias “Tapón”, también detenido en el mismo penal y padre de la criatura baleada, quien recibió el alta médica pero continúa en el Hospital Notti.

La sospecha es concreta: el conflicto se desató cuando Agüero Declaux se negó a asumir responsabilidad en esa causa narco, en la que también está involucrado el propio “Piter”. Esa negativa habría desencadenado una represalia que se ejecutó fuera de los muros del penal.

La reconstrucción de los hechos muestra una escalada que fue creciendo en intensidad. Todo comenzó con amenazas dirigidas al entorno familiar de Agüero Declaux. Los mensajes, enviados a través de redes sociales, anticiparon violencia armada: advertencias directas, menciones a hijos y referencias a una “visita” que ya había ocurrido.

No fueron hechos aislados. Formaron parte de un mecanismo de presión que terminó materializándose en ataques concretos, tal como viene revelando este diario.

El primero se registró el 15 de marzo, cuando una casa de calle Renato Della Santa, vinculada a la familia, fue atacada a tiros. Allí tiene domicilio Yamila Agüero Declaux, hermana de Marcelo y la semana pasada condenada a tres años de cárcel en la causa narco como acopiadora de sustancia que se vendía en Almafuerte.

Los investigadores la relacionaron con un penitenciario también condenado en ese expediente federal, Renzo Rojas, que ingresaba droga a la cárcel. Este guardia con 15 años de trayectoria fue sentenciado a cuatro años de cárcel en la misma audiencia.

En la escena, los peritos levantaron al menos diez vainas servidas calibre 9 milímetros. Seis días después, el sábado 21, la violencia alcanzó su punto más crítico.

Un hombre llegó hasta una casa del asentamiento Los Cerros, golpeó la puerta y, cuando la niña de 11 años abrió, disparó sin mediar palabra. Fueron al menos nueve detonaciones. Cuatro proyectiles impactaron en el cuerpo de la menor. Dos dieron en su pierna izquierda. Su vida estuvo en riesgo varios días. Salvó su vida de milagro.

La secuencia terminó de encajar con el resultado de los peritajes. El cotejo balístico realizado por Balística de Policía Científica confirmó que las vainas recolectadas en ambos ataques correspondían a la misma arma.

Ese dato técnico fue decisivo: permitió establecer que no se trataba de episodios aislados, sino de una misma cadena de violencia ejecutada con una pistola calibre 9 milímetros. Para los detectives, la conclusión es clara: hubo planificación, continuidad y un hilo conductor detrás de los disparos.

En paralelo, la causa avanzó sobre la identificación del presunto autor material. La menor logró reconocer al sospechoso a través de imágenes incorporadas al expediente, lo que reforzó la línea investigativa.

Este sospechoso fue capturado en su casa del barrio Pablo VI. En las últimas horas, se desplegaron allanamientos en la zona conocida como la “triple frontera”, con operativos encabezados por personal de Investigaciones (División Homicidios, principalmente), orientados a dar con el hombre que efectuó los disparos y secuestrar el arma utilizada.

Esos procedimientos no fueron improvisados. Llegaron después de 19 días de trabajo ininterrumpido, en los que se analizaron comunicaciones, se reconstruyeron movimientos y se consolidaron pruebas técnicas. Hubo medidas en los barrios Pablo VI, La Gloria y también en Guaymallén.

En ese período investigativo también se produjo una reunión clave. La ministra Mercedes Rus encabezó un encuentro con la cúpula policial, jefes de Investigaciones, autoridades penitenciarias y especialistas en narcotráfico para ordenar la pesquisa.

El objetivo fue claro: encaminar el caso y avanzar sobre la responsabilidad de quien ya es señalado en los despachos oficiales como el nuevo “enemigo público número uno” de Mendoza.

La figura de Morales Anisco apareció en el cruce de todos los elementos, debido a que desde hace años que viene siendo mencionado en diversas pesquisas, tal como ha publicado El Sol.

Lo ubican como un referente con capacidad de mando dentro del módulo 4.1 de Almafuerte, con influencia suficiente para articular acciones tanto dentro como fuera del penal.

Relaciones con el Servicio Penitenciario, peritajes telefónicos y el avance de la causa federal por drogas ya habían expuesto un entramado de comercialización de estupefacientes con conexiones externas, manejo de dinero a través de cuentas virtuales y participación de internos considerados de alto perfil.

En ese contexto, la imputación por instigación del ataque contra la niña no es un hecho aislado, sino como parte de una estructura más amplia que está lejos de tener un cierre, ya que otros personajes quedaron en la orden del día.

El Piter no declaró. Prefirió el silencio por recomendación de su abogado. Por su parte, se esperan nuevas medidas con respecto al presunto autor de los disparos.