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17 de mayo de 2022
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Investigación en Homicidios: primera parte

Cómo actuaba la peligrosa banda de asaltantes acusada de matar y que lideraban desde el penal

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"Gringo", "Gordo Maxi", "Gordo" Díaz, "Negro" Ríos, "Huevo" González, "Oso" Vargas, "Wachín" Baigorria y "Chicoco" Córdoba.

El detalle de la instrucción contra la organización de los Castillo, sospechada de matar al venezolano Jean Carlos Sosa. En total, se acumularon ocho causas. Quiénes son los siete detenidos y el prófugo. Uno, condenado a perpetua, organizaba los golpes.

Una megainvestigación judicial y policial se viene desarrollando contra una peligrosa banda criminal en la Unidad Fiscal de Homicidios desde hace un par de meses. Nació en el entrecruzamiento de datos después del asesinato durante una entradera del joven comerciante venezolano Jean Carlos Sosa (26) a metros del ingreso de su vivienda en la calle Chenaut de la Cuarta Sección, de Ciudad, el 2 de marzo por la noche, y se profundizó cuando supieron que algunos de sus integrantes eran familiares y estaban relacionados a una serie de hechos preocupantes.

Un trabajo minucioso que incluyó análisis de cámaras de seguridad y otras pruebas tecnológicas; decenas de declaraciones de testigos y también de las víctimas de los hechos de inseguridad; siete detenidos –el señalado líder operaba desde la cárcel– y uno prófugo en la orden del día policial.

El objetivo de los detectives: que todos terminen condenados por casos que generaron conmoción en la zona metropolitana. La gavilla apuntada la componen los famosos Castillo y sus amigos diseminados por todos los rincones de Las Heras, quienes vienen actuando desde hace años en el Gran Mendoza con ataques armados.

En la fiscalía de Homicidios de Carlos Torres se están realizando las tareas investigativas para terminar de desbaratar a la organización criminal.

A los cuatro sospechosos que tiene la causa por el asesinato de Sosa –el último cayó en Puerto Madryn, Chubut, el lunes 9 de este mes– se les suman otros que actuaron en diversos asaltos entre mayo del 2020 y marzo de este año, más la participación determinante de uno de ellos desde la penitenciaría de Almafuerte.

Esto no es menor por cómo se planificaban los hechos intramuros y se concretaban con sus aliados en el exterior. Policías de Robos y Hurtos de Investigaciones también tenían marcados a los delincuentes por una serie de actos delictivos relacionados con engaños a través de Facebook.

Ver también: La aplicación que sirvió para atrapar al cuarto acusado del crimen del venezolano

El análisis de las pruebas

La actividad de la banda concluyó con el homicidio de Sosa. Ese día dejó de moverse y los pesquisas iniciaron la recomposición de las piezas.

Un puzzle cuyas partes, en un principio, no encajaban del todo; pero que con el paso de las horas, los días y las semanas fueron acomodándose por la presión de las pruebas incorporadas, que sirvieron para identificar a cada uno de los integrantes.

Todos están apuntados por el robo de autos y otros elementos de valor a cualquier costo. Agresivos al extremo y con la característica de siempre actuar con armas de fuego en la cintura o en la mano para generar temor.

En algunos de los atracos aprovecharon que las víctimas ofrecían productos a través del Marketplace de Facebook, y, para confirmar el plan, contaban con el aporte fundamental de un condenado a prisión perpetua como organizador de los golpes, gracias a un teléfono celular y los chips que iba cambiando para intentar despistar a los detectives.

Ver también: La increíble historia de cómo cayó el primer acusado de matar al joven venezolano

La banda está identificada en su totalidad y casi todos están entre rejas: la integraban Maximiliano José Castillo González (alias el Gordo Maxi o Primo); su tío, Cristian Eduardo Ríos Castillo (conocido como Negro o Chori); Walter Daniel Gordo Díaz; Brandon Nahuel Huevo González, Matías Rodrigo Wachín Baigorria; Claudio Guillermo Oso Vargas; Fernando Agustín Córdoba Díaz (apodado Chicoco y actualmente prófugo) y Marcelo Alejandro Ríos Castillo, el famoso Gringo –hermano del Negro–, sentenciado a prisión perpetua por el asesinato durante un asalto del ladrillero Benito Yucra Calisaya (58) hace una década y pasa sus días en la cárcel de Cacheuta.

El Sol accedió al detalle de todos los casos que le imputa el fiscal Torres a cada detenido.

Se trata de amenazas, lesiones y robos agravados por el uso de arma fuego hasta el homicidio criminis causa por el ataque que sufrió Sosa frente a su familia.

Básicamente, son ocho causas que se iniciaron entre mayo del 2020 y marzo de este año, y todas terminaron en el despacho del citado representante del Ministerio Público.

Atemorizante

El primero de los expedientes que instruye Torres apunta contra el Gordo Maxi Castillo González y el Chicoco Córdoba Díaz. Y tiene relación con una serie de sucesos y problemas entre familias y conocidos de El Algarrobal.

Sostiene que a las 12 del 9 de mayo del 2020, cuando la pandemia por el coronavirus arrancaba su curva ascendente en la provincia y los controles eran estrictos en la vía pública, el Gordo Maxi y el Chicoco llegaron hasta una vivienda de calle Hungría al 2000 del citado distrito en un auto de color negro –como conductor y acompañante, respectivamente– en busca de un joven con quien tenían problemas.

Cuando se encontraban frente al domicilio, la pesquisa sostiene que Chicoco sacó un arma de fuego y la accionó contra un joven conocido, a quien hirió en una pierna.

El proyectil causó lesiones en el fémur derecho de la víctima y le provocó la fractura del hueso. La madre del herido fue tras los autores y se hizo presente en la zona de calles Catitas Serranas y Aristóbulo del Valle, a las 16 de ese mismo día, y observó la presencia de la camioneta que pertenece el padre del Gordo Maxi, una Toyota Hilux blanca.

En ese momento salieron el Gordo Maxi y el Chicoco portando armas “similares a las de la policía color negro”, tal como declararon los testigos, haciendo referencia a armas calibre 9mm, y comenzaron a disparar contra la mujer mientras le gritaban: “Yo te los voy a cagar matando a tus hijos”.

La víctima escapó del lugar en un taxi y otros integrantes del clan Castillo, conocidos como el Nene y el Dani, subieron a la Hilux y siguieron a la fémina mientras le disparaban sin parar al vehículo.

Los problemas contra esa mujer y sus hijos continuaron el 26 de julio, cuando el Gordo Maxi y el Chicoco, con el apoyo de otros sujetos no identificados, se presentaron en un domicilio de calle Hungría unos minutos antes de las 5 y dispararon las armas que portaban contra la propiedad.

En el interior se encontraban la mujer y sus hijos, y los tiros provocaron daños en los vidrios de la ventana principal y una alacena ubicada en el comedor.

No hubo heridos, de milagro, pero la denunciante contó que escuchó gritar al Gordo Maxi en el exterior: “Ya te voy a cagar matando a vos y a tus hijos”, mensaje que provocó que denunciara todo en una Oficina Fiscal y se calificara el hecho como amenazas agravadas por el uso de arma.

Inseguridad

Entre diciembre del 2021 y enero de este año entró en escena Marcelo Alejandro Ríos Castillo, el Gringo. Este hombre de 30 años pasa sus días en un pabellón de la cárcel de Almafuerte, purgando la pena de prisión perpetua por matar a un trabajador de 58 años el 1 de diciembre del 2012 cuando llegaba a su casa en una camioneta Toyota Hilux.

La víctima fue Benito Yucra Calisaya (58), dueño de un negocio de horno de ladrillos en El Algarrobal. El día citado, el Gringo, junto con otros sujetos no identificaron, quisieron sustraerle el vehículo a la víctima, que ofreció resistencia y recibió varios disparos. El caso generó conmoción en Mendoza. Y en el 2015, el Gringo fue sentenciado a la pena máxima.

Por aquellos días, ya se hablaba del clan Los Castillo y el robo de vehículos. 

Con el paso de los años, el modus operandi de este malviviente fue variando porque se encuentra en prisión, pero nunca perdió el objetivo máximo: el robo de autos.

Para los investigadores, el Gringo es el líder del grupo delictivo y daba las órdenes desde el penal ubicado en Luján. De allí, sus contactos con su sobrino, el Gordo Maxi, y su hermano, Cristian Eduardo Negro Ríos Castillo, el último de los apresados por el crimen del comerciante venezolano.

La investigación de Torres sostiene que, utilizando teléfonos celulares (están permitidos en las cárceles de la provincia desde el inicio de la pandemia), participó en diversos hechos y engaños a víctimas que ofrecían productos comestibles y vehículos en Marketplace de Facebook, con el apoyo de los integrantes de la organización. Le comprobaron, al menos, tres.

El primero sucedió el 13 de diciembre del año pasado. Ese día a las 20, el Gringo utilizó su celular en el interior de su celda y simuló llamarse Eutimio para comunicarse con un hombre que ofrecía a la venta cajas navideñas. En esa primera comunicación, inició el contacto con el vendedor para entrar en confianza.

Un día después, entre las 11 y la 11.30, el convicto volvió a comunicarse con el comerciante para terminar de “cerrar el acuerdo”.

Le informó la dirección donde debía entregar los productos a través del sistema de ubicación de WhatsApp y le dijo que un hijo sería quien los recibiría. Aportó la vestimenta que llevaba su familiar y pactaron el encuentro sobre calle Aristóbulo del Valle al 6000.

Unos minutos después, mientras la víctima llegaba en su Volkswagen Gol Trend, fue abordada por dos asaltantes armados: la instrucción sostiene que se trataba del Gordo Maxi y el Chicoco.

Ambos atacaron al conductor y le apuntaron con un arma “tipo calibre 22”. La denuncia agrega que recibió golpes de puño en el rostro.

Con la escena bajo control, le secuestraron el auto modelo 2012 y otros elementos, como celulares marca Asus y Iphone, una silla para bebé, una rueda de auxilio, una bilitera de cuero marrón desgastado con 3.000 pesos en efectivo, tarjetas de crédito, documentación personal y del vehículo, un cargador de teléfono, tres copias de las llaves de su casa, un par de lentes de sol y seis cajas navideñas.

Tres días después, el Gringo y sus cómplices volvieron a moverse con esta particular forma de actuar.

El preso utilizó su teléfono celular, con un chip diferente, y se comunicó con un hombre que ofrecía un televisor smart a través de Marketplace. El golpe ya estaba planificado con los señalados miembros de la organización.

En la calle iban a actuar el Chicoco Córdoba Díaz y Matías Rodrigo Baigorria, conocido como el Wachín. Ambos mantenían contacto directo con el Gringo en lo que respecta a la logística de la atraco.

Lo cierto es que este último acordó la compra del aparato y envió la ubicación a la víctima donde se llevaría a cabo de la transacción.

A la 15 del 17 del diciembre, el vendedor llegó en auto al cruce de calles Lavalle y San Esteban, en El Algarrobal, la zona preferida de la organización para dar los golpes. Lo hizo en un Suzuki Fun gris plata.

Apenas arribó al lugar, fue atacado por el Wachín y el Chicoco, sostiene la investigación. Ambos portaban armas de grueso calibre y uno de ellos la accionó cuando la víctima ofreció resistencia. El plomo impactó en el muslo izquierdo del hombre y los asaltantes aprovecharon esto para llevarse el auto con los diversos elementos que había su interior.

Además del televisor Phillips de 42 pulgadas que supuestamente iban a comprar, robaron una billetera marrón con franjas horizontales de diversos colores con documentación y dinero en efectivo.

El 12 de enero, la gavilla volvió a actuar bajo las órdenes del matador de Yucra Calisaya desde adentro de Almafuerte. En el exterior lo hicieron su hermano Cristian Negro Ríos Castillo –quien hacía pocos días había recuperado la libertad tras ser condenado por un violento asalto en Guaymallén–, Claudio Guillermo Oso Vargas, y también el Gordo Maxi, señalado como quien mantenía las comunicaciones con su tío privado de la libertad mientras permanecía en las inmediaciones de la escena.

Del caso se desprende que el Gringo llamó por teléfono a las 12.12 a un hombre que tenía a la venta una camioneta. Acordaron encontrarse en callejón Sardi y Lavalle, de El Algarrobal, y, a las 15.30, la víctima se hizo presente con el vehículo.

Lo acompañaban su pareja y un hijo menor de edad. Todo era un engaño. La familia fue atacada por el Negro y el Oso y ambos se subieron al rodado. Obligaron al conductor a circular 300 metros por el citado callejón y allí hicieron descender a todos.

De esta forma, el dúo escapó con la camioneta Toyota Hilux SRV y diversos bienes que había en su interior; como una notebook HP de 17 pulgadas, tres teléfonos celulares, tarjetas de crédito, una mochila, prendas de vestir, elementos para bebés y hasta un reloj táctil marca Xiaomi.

Desenlace

El hecho más conmocionante fue el ocurrido el 2 de marzo en Ciudad. Ese día por la noche, al menos, cuatro integrantes de la organización, entre los que se encontraban el Gordo Maxi, el Negro Ríos Castillo, el Huevo González y Walter Daniel Gordo Díaz (un sujeto que estuvo preso por abusar sexualmente de una familiar de su pareja, de 5 años), abordaron al joven venezolano Jean Carlos Sosa para robarle su Ford Focus blanco.

Ver también: El dramático abuso infantil cometido por uno de los acusados de matar al venezolano

Lo consiguieron luego de dispararle en el pecho y a corta distancia, cuando la víctima intentaba evitar la sustracción del rodado frente a su mujer y su pequeño hijo en su vivienda de calle Chenaut de la Cuarta Sección.

El caso de inseguridad generó fuerte repercusión. Tanto es así que se inició una profunda pesquisa para determinar quiénes fueron los autores del hecho. Se marcó al Huevo como quien disparó y al resto como organizados y partícipes del ataque, cada uno con un rol diferente. El auto fue hallado al otro día en Guaymallén totalmente quemado y sin rastros para poder levantar y cotejar.

Ver también: Qué hay detrás de los violentos robos de autos

Con el paso de las horas, casi todos los sujetos que atacaron a Sosa fueron identificaron y se ordenó su captura.

Los investigadores policiales de Robos y Hurtos ya conocían a algunos de los sospechosos porque los venían siguiendo por los engaños a través de Marketplace, con la actuación principal del Gringo, y se lo comunicaron a sus pares de Homicidios para un estudio en conjunto de las pruebas.

Ver también: Quién era el venezolano que delincuentes mataron en la Cuarta Sección

Además, supieron que, un par de días antes, el 28 de febrero por la noche, el Gordo Maxi y el Huevo González habían robado una camioneta a pocas cuadras de donde atacaron al comerciante extranjero.

La descripción de ese hecho sostiene que, ese día a las 22, estos dos malvivientes asaltaron a un hombre en la puerta de su casa de calle Vélez Sarsfield, de Las Heras.

“Esto es un asalto”, gritaron el Gordo Maxi y el Huevo González mientras apuntaban directamente contra el propietario de una VW Amarok blanca.

La víctima no ofreció resistencia y ambos ladrones escaparon sin ser detenidos. Para los sabuesos policiales y judiciales, la banda se dedicaba a robar vehículos para comercializar las autopartes.

Sus integrantes se mostraban agresivos y no les temblaba el pulso a la hora de disparar cuando las víctimas ofrecían resistencia. Terminaron detenidos y complicados.

Ahora, el próximo paso de la instrucción será solicitar la preventiva en su contra, luego de ser reconocidos en las causas –como el Oso Vargas, quien fue marcado este lunes por las víctimas– y atrapar al último de los sospechosos en la clandestinidad, Fernando Chicoco Díaz.

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