Los jóvenes primos quedaron a disposición de la Justicia.

Tienen 21 y 23 años. Domicilio en Cañada Seca, al sur de San Rafael, lejos del ruido de los grandes centros urbanos. Pero, según las investigaciones judiciales y policiales, desde ese punto montaron una operatoria que cruzó fronteras provinciales y terminó afectando a más de 800 personas en todo el país. Hoy están presos.

Marcos Agustín García Gasques y su primo Gastón Sebastián García Soto quedaron en el centro de una causa por defraudación con tarjetas de crédito y asociación ilícita que, para los pesquisas, expuso un esquema aceitado y sostenido en el tiempo. Los delitos no son excarcelables.

La historia comenzó a reconstruirse hace más de un año en la Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos de la Primera Circunscripción. Denuncias dispersas, consumos desconocidos y montos pequeños que se repetían en distintas cuentas empezaron a formar un patrón.

No eran cifras elevadas por operación: entre 3 mil y 6 mil pesos para no llamar la atención. Pero la reiteración, multiplicada por cientos de víctimas en todo el territorio argentino, terminó configurando un perjuicio que superó los 70 mil dólares.

El mecanismo, según la pesquisa, combinaba engaño digital y conocimiento de plataformas de uso cotidiano. El primer paso era el phishing: páginas falsas que simulaban ser de bancos o servicios conocidos, diseñadas para que los usuarios cargaran voluntariamente los datos de sus tarjetas. Una vez obtenida esa información, comenzaba la segunda etapa.

Ahí aparecía Cafecito, una plataforma de financiamiento colectivo utilizada habitualmente por creadores de contenido. Bajo ese formato de microdonaciones -“invitar un café”- los acusados habrían canalizado los consumos fraudulentos. La elección no era casual: montos bajos, movimientos frecuentes y una estructura pensada para recibir aportes constantes. Todo eso contribuía a diluir la sospecha.

Para los pesquisas, el tercer eslabón era clave. El dinero no quedaba en ese circuito. Era rápidamente redirigido hacia criptomonedas. Parte de esos activos pudo ser rastreada durante la investigación: más de 127 unidades de USDT fueron finalmente secuestradas y transferidas a una cuenta del Ministerio Público Fiscal como medida de resguardo durante los allanamientos que se ordenaron en el expediente.

Justamente, con ese mapa armado, todo esto sucedió luego de que la fiscal Gabriela García Cobos ordenara avanzar para consumar las detenciones y secuestrar el material considerado fundamental. La División Delitos Económicos de Investigaciones desplegó una serie de medidas en cinco domicilios de la localidad de Cañada Seca.

El operativo comenzó a las 8.30 del martes y se extendió hasta el mediodía. Dos de las casas no arrojaron resultados, pero en las restantes aparecieron elementos que los detectives consideraban centrales.

En una de las viviendas fue detenido García Gasques, junto a su padre. En otra, cayó García Soto. En los procedimientos se secuestraron computadoras, CPU, una MacBook, teléfonos celulares y distintos dispositivos de almacenamiento: pendrives (de 16, 32 y hasta 256gb) memorias y chips. Ese universo digital era el soporte de la maniobra, destacaron fuentes consultadas por El Sol.

Pero no fue lo único. También encontraron armas de fuego: una pistola calibre 22 con cargador, escopetas y cartuchos. Todo quedó incorporado para el anáisis de la causa, mientras los detenidos eran trasladados y puestos a disposición de la Justicia.

La imputación que les endilgaron no es menor. Se trata de defraudación con tarjeta de crédito mediante el uso no autorizado de datos, en concurso real con asociación ilícita.

Para la investigadora, no se trataba de acciones aisladas, sino de una estructura organizada que operaba con lógica propia y alcance nacional.

El expediente sigue abierto y podría haber más detenciones. Las fuentes judiciales prefirieron no avanzar demasiado en ese punto para no entorpecer la instrucción.

Los detectives no descartaron que haya más involucrados ni que la red tenga ramificaciones aún no identificadas.

Lo que sí, tal como destacaron a este diario, la historia de los primos García quedó instalada como un caso testigo: jóvenes, tecnología y un esquema que, con montos pequeños y repetidos, logró construir una estafa de escala masiva y millonaria.