El Onix que utilizó el gurpo, captado por las cámaras del CEO. Y el joven que buscaba recuperar su moto, de 25 años, detenido.

La investigación por el asesinato de Germán David Di Giovambattista, el empleado municipal de Guaymallén acribillado en la puerta de su casa en El Bermejo en un confuso episodio captado por cámaras de seguridad, dio en las últimas horas un paso clave con la detención de dos sospechosos luego de una serie de allanamientos: se trata de padre e hijo, señalados como parte del grupo que protagonizó el ataque.

Ambos quedaron a disposición de la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo y serán imputados, en principio, por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Se trata de los primeros capturados en una causa que, según advirtieron fuentes del caso, está lejos de cerrarse y continúa bajo un fuerte hermetismo, a pedido de los investigadores que vienen incorporando pruebas diariamente para intentar esclarecer el hecho sangre, uno de los más impactantes de las últimas semanas. Todas las identidades y datos que puedan comprometer la investigación serán reservados.

Lo que sí, trascendió que los detenidos no cuentan con antecedentes penales, un dato que también forma parte del análisis interno de los pesquisas. Aun así, con el avance de las medidas y el entrecruzamiento de información, hay un punto sobre el que aseguran no tener dudas: el crimen se produjo en medio de una confusión.

El grupo de entre cinco y seis personas que llegó hasta la casa de la víctima buscaba una moto que había sido robada horas antes en ese departamento y tenía el dato de que podía encontrarse en ese domicilio. La intención, reconstruyeron las fuentes consultadas por El Sol, era recuperarla. Pero el objetivo estaba equivocado.

Esa hipótesis reconfiguró desde temprano la lectura del expediente. El hecho, sostienen, no responde al esquema clásico de un asalto al voleo mientras una familia dormía.

Por el contrario, se trató de una irrupción con un objetivo específico, aunque basada en información errónea. La víctima no tenía relación con el rodado que buscaban ni presentaba conflictos previos, lo que reforzó la línea de una equivocación fatal por parte de los agresores.

La secuencia fue breve y violenta. Durante la noche del 10 de abril, el grupo -integrado por al menos cinco personas- llegó hasta la propiedad de calle Mathus Hoyos al 4400.

Parte de lo ocurrido quedó captado por cámaras de seguridad privadas con audio de un domicilio colindante y también por el sistema del CEO (secuencias posteriores), material que resultó clave para orientar la pesquisa.

En esos registros se escuchó la insistencia de los atacantes por una moto, lo que llamó la atención desde un primer momento.

Sin entender lo que estaba sucediendo, Di Giovambattista, de 40 años, salió a enfrentar a los intrusos con un machete. Hubo un cruce directo, una discusión tensa que fue escuchada por vecinos y quedó parcialmente captada en los registros audiovisuales.

La llegada del grupo.

Cuando los agresores comenzaban a retirarse, después de que también lo golpearan, uno de ellos efectuó un disparo. El proyectil impactó en una zona vital -ingresó por la axila, atravesó el cuerpo y no fue hallado- y le provocó la muerte prácticamente en el acto.

La causa, que inicialmente estuvo a cargo de la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta, quien en los próximos días pasará a la Unidad Fiscal de Flagrancia, fue reasignada en las últimas horas a la fiscal Lazo.

Bajo su conducción, y con el trabajo de campo de la División Homicidios de Investigaciones, este miércoles por la mañana se hicieron los allanamientos simultáneos en Maipú y Luján, especialmente en Carrodilla.

Los procedimientos se realizaron temprano y de manera coordinada. Allí fueron detenidos padre e hijo, señalados como integrantes del grupo agresor y vinculados directamente con el Onix.

Además, se secuestraron distintos elementos de interés para la causa, que próximamente serán sometidos a diversos peritajes. Las medidas se apoyaron en una línea investigativa que se consolidó pocos días después del crimen: la identificación del vehículo en el que se movilizaban los sospechosos.

Se trata del Chevrolet Onix gris, cuya secuencia alfanumérica de la patente ya estaba en poder de los investigadores desde pocos días después de ocurrido el hecho, gracias a un barrido que hicieron con las cámaras del CEO.

A partir de ese dato, establecieron que el rodado se encontraba a nombre de una mujer, pero que su pareja y el hijo tenían autorización para conducirlo, agregaron las fuentes a este diario.

Ese vínculo fue determinante para ubicar los domicilios y avanzar con las órdenes judiciales que derivaron en las detenciones.

A pesar de los avances, todavía hay piezas clave que aún no aparecen. Ni el vehículo utilizado durante el hecho ni la moto que buscaban los agresores habían sido encontrados hasta este miércoles.

Los detectives consideraron que el hallazgo de esos elementos podía resultar determinante para terminar de reconstruir la secuencia y confirmar la hipótesis principal.

Los pesquisas también trabajaban sobre la identificación del resto de los integrantes del grupo. De acuerdo con las estimaciones, entre tres y cuatro personas más participaron del hecho y se encuentran prófugas. No se descartaban nuevas detenciones en las próximas horas, a medida que se sumen evidencias y se profundicen las tareas de inteligencia.