El "Tatotito".

Una secuencia de disparos vinculados al narcomenudeo en el oeste de Godoy Cruz marcó el inicio de un expediente que terminó de cerrarse este miércoles por la mañana con una condena. Nehuen Ariel “Tatotito” Martínez fue sentenciado a 10 años y 11 meses de prisión efectiva por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, tras admitir su responsabilidad en el asesinato de Miguel “Pollo” Valdivia, ocurrido la tarde del 6 de marzo de 2024 en una gomería de calle Salvador Civid.

La resolución se dio en el marco de un juicio abreviado. El acusado reconoció su participación en el ataque y aceptó la pena pactada entre la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo y la defensa. La jueza Mónica Romero homologó el acuerdo y dictó el fallo, que quedó registrado como resolución final del proceso penal.

El caso había sido instruido por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien encabezó una investigación que se apoyó en testimonios directos, informes policiales y diversos peritajes. Desde el comienzo, la causa tuvo un elemento central: la identificación del autor por parte de la propia víctima, que alcanzó a mencionar al “Tatotito” mientras era asistida tras recibir los disparos.

El ataque ocurrió en una gomería ubicada sobre calle Salvador Civit. Allí se encontraba Valdivia, de 24 años y reconocido como jefe de una organización dedicada al narcomenudeo en el Campo Papa junto con Alan Campos Forquera, alias “Farolito”, cuando fue sorprendido por al menos dos sujetos que se movilizaban en moto.

Sin mediar palabras, abrieron fuego. Fueron nueve disparos que impactaron contra el cuerpo de la víctima, quien se encontraba en silla de ruedas producto de un ataque anterior. El episodio quedó enmarcado desde el primer momento como un ajuste de cuentas vinculado a la venta de drogas.

En medio de la desesperación, el joven herido logró hablar con su hermano Mariano y señaló a Martínez como uno de los autores. Ese dato fue clave para los investigadores, que en paralelo comenzaron a recolectar otras pruebas. Testigos ubicaron al sospechoso en la escena junto a otro individuo identificado como Matías Nicolás Basay, quien también quedó con pedido de captura en la causa.

La pesquisa avanzó con distintas medidas en el oeste godoicruceño, un territorio atravesado por disputas vinculadas al narcomenudeo.

El nombre del “Tatotito” apareció rápidamente en el radar de los detectives, no solo por los señalamientos en el expediente, sino también por su historial y sus vínculos.

Era considerado un actor activo dentro de grupos delictivos que operan en la zona y mantenía relación directa con el entorno de Mauro Jesús Gelvez, hijo de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas. Estos dos, actualmente presos en una nueva causa por drogas.

El 10 de mayo de 2024, efectivos de la División Homicidios concretaron su detención. El procedimiento se realizó en una vivienda de la manzana Ñ del Campo Papa, donde el joven se ocultaba desde hacía algunos días.

Tras ser reducido, quedó a disposición de la fiscalía y fue imputado formalmente por el homicidio agravado, con posterior traslado a la penitenciaría.

En la reconstrucción del caso también se incorporaron antecedentes de violencia entre la víctima y el ahora condenado. Según constancias judiciales, ambos arrastraban conflictos desde años anteriores.

Valdivia había sido baleado en 2021 en un hecho en el que Martínez aparecía mencionado entre los agresores. Esa agresión le había provocado la pérdida de movilidad en sus piernas.

El expediente también incorporó elementos sobre el contexto en el que se produjo el crimen. El “Pollo” era señalado como uno de los principales vendedores de drogas del sector y mantenía disputas con otros grupos por el control del territorio. En ese escenario, los investigadores interpretaron el homicidio como parte de una escalada de enfrentamientos entre bandas.

Durante el proceso judicial, el avance de la causa derivó en la instancia de negociación que permitió cerrar el caso mediante un procedimiento abreviado. En esa etapa, el “Tatotito” admitió su participación en el ataque, lo que evitó la realización de un juicio por jurado. La pena acordada fue presentada ante la jueza y finalmente fue homologada.

En paralelo, la causa tiene al otro imputado: Basay, señalado como el acompañante en la moto al momento del ataque. El sospechoso fue detenido en Chile a fines de enero del año pasado, luego de permanecer prófugo tras el crimen.

Sobre él pesa un pedido de extradición que fue tramitado por la Justicia mendocina, aunque hasta el momento ese proceso no se ha concretado y continúa pendiente.