Pedro Morales Anisco, conocido como Piter, en el centro de la escena. La ministra Rus ordenó una reunión de "urgencia".

El ataque a balazos que dejó a una niña de 11 años internada en grave estado en el Hospital Notti detonó este lunes por la mañana una reunión de máxima urgencia en el Gobierno provincial para interiorizarse de la situación que “explotó” en cuestión de horas. La madre de la pequeña expuso lo que pocos querían escuchar: conflictos armados por comercio de drogas.

La ministra de Seguridad, Mercedes Rus, encabezó un encuentro con el jefe de Investigaciones, el director de la Policía y autoridades del Servicio Penitenciario para analizar y establecer pautas para el avance del caso y, principalmente, definir qué hacer con el interno y referente del módulo 4.1 de la cárcel de Almafuerte que aparece en el centro de todas las sospechas como quien ordenó el ataque en medio del trasfondo de una causa narco: Pedro Esteban Morales Anisco, alias “Piter”, sindicado como el nuevo enemigo público número uno de Mendoza.

El cónclave se realizó menos de 48 horas después del violento episodio registrado el sábado a las 19 en la puerta de una casa del barrio Los Cerrillos de Godoy Cruz, donde dos atacantes llegaron hasta la casa de la familia de Marcelo Agüero Declaux, conocido como “Tapón” y también privado de la libertad en Cacheuta, y uno de ellos abrió fuego contra la menor con la intención de asesinarla. No tuvo piedad y disparó nueve veces contra ella.

La principal hipótesis que manejan los pesquisas es que el ataque fue ordenado desde el interior del penal en el marco de una disputa entre los reos.

En ese contexto, la familia de la víctima, principalmente la madre de la criatura, quien se encuentra en Terapia Intensiva con riesgo de perder la pierna izquierda, apuntó directamente contra Morales Anisco, considerado como el autor intelectual de la balacera. Ante esto, pidió protección para el resto de su familia. Se lo dijo a la ministra por privado y también lo habló públicamente.

El trasfondo, según reconstruyeron fuentes a El Sol, que reveló el caso, está vinculado a una causa federal por narcotráfico que comparten el propio “Piter” con Agüero Declaux y otros reclusos considerados de “Muy Alto Perfil”. La teoría indica que el conflicto se desató luego de que el “Tapón” se negara a asumir responsabilidad por incautaciones de droga dentro de la cárcel, lo que habría desencadenado una represalia.

La investigación que lidera la fiscal federal María Eugenia Abihaggle luego de trabajos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) ya había puesto en evidencia una estructura de comercialización de estupefacientes dentro y fuera del penal.

En ese expediente, Morales Anisco aparece señalado como líder logístico del módulo, con capacidad para coordinar ingresos de droga con apoyo externo y connivencia penitenciaria.

Junto a él fueron imputados otros internos de alto perfil, entre ellos Juan Cruz Arregui, Ángel Kevin Maximiliano Fernández y el propio Agüero Declaux, además de la hermana de este último, Yamila, sindicada como acopiadora y también víctima de todos estos hechos cuando también le tirotearon la casa de calle Renato Della Santa el miércoles 15 pero prefirió no denunciar.

Ese entramado salió a la luz tras la detención de un penitenciario que intentó ingresar cocaína, marihuana y dinero en efectivo al penal, y el hallazgo de más de 3,5 kilos de cannabis ocultos en un pabellón considerado “VIP”, el que es liderado por el Piter.

Los peritajes telefónicos confirmaron comunicaciones entre los internos y maniobras económicas a través de cuentas virtuales, lo que consolidó la hipótesis de una organización aceitada con conexiones externas.

Con ese escenario de fondo, creen que el ataque del sábado no fue un hecho aislado. Días antes ya se habían registrado amenazas contra la familia y el tiroteo en la casa de la hermana de Agüero Declaux. Todo apunta a una escalada de violencia derivada de una interna entre reclusos que, pese a estar detenidos, mantienen poder operativo en la calle.

La reconstrucción del hecho es contundente, tal como detalló su mamá, Johana. La niña se encontraba en su casa junto a ella cuando alguien golpeó la puerta. Segundos después, y sin mediar palabra, comenzaron los disparos: se escucharon al menos nueve detonaciones de arma calibre 9 milímetros.

La menor recibió un par de balazos en la pierna izquierda y una mano, y logró evitar otro que iba dirigido al rostro. Fue trasladada de urgencia al pediátrico, donde permanecía internada en Terapia Intensiva.

El expediente quedó en manos de la fiscal de Homicidios María Florencia Díaz Peralta, quien trabaja bajo la calificación de intento de homicidio. En paralelo, personal policial comenzó a analizar cámaras de seguridad de un vecino y buscaba identificar al autor material, que escapó a pie y luego se subió a un auto, posiblemente un Chevrolet Corsa gris. Sin embargo, las imágenes no fueron reveladoras.

Un hermano de la víctima salió en búsqueda del autor de los disparos, que escapó corriendo por calle El Carrizal hacia el este, y también fue víctima de un ataque armado, pero los proyectiles no alcanzaron a impactar. Luego lo perdió de vista.

Con el paso de las horas, el foco político y judicial se concentró en Morales Anisco. En la reunión de este lunes por la mañana, la ministra Rus se juntó con el director de Investigaciones, José Vega, la cabeza de la Policía contra el Narcotráfico (PCN), Jesús Cepeda, el jefe y el subjefe de la Policía, Marcelo Calipo y Roberto Favaro, respectivamente, y el responsable del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, entre otros.

Se debatieron posibles medidas para neutralizar la influencia del Piter dentro del penal, en un contexto donde su figura aparece asociada a la organización de delitos graves fuera de los muros, tal como detallaron las fuentes. La preocupación es máxima: el caso expuso, una vez más, la capacidad de algunas estructuras criminales para ordenar ataques en la calle desde el encierro, por lo que no descartaron sacarlo de Mendoza.