El miércoles 4 de este mes, personal penitenciario descubrió importantes elementos prohibidos durante una requisa integral en un pabellón puntual del Complejo Penitenciario III, Almafuerte, revelando una compleja red de introducción de sustancias estupefacientes al interior del penal.
Básicamente, las máximas autoridades apuntaron contra el referente del módulo, un condenado por asesinato conocido con el alias de Peter, y sus presuntos arreglos con personal penitenciario para moverse sin control.
Ante la gravedad de la situación, en las últimas horas se terminaron los beneficios con las personas privadas de la libertad que pasan sus días encerradas en ese sector, que es llamado entre la propia población carcelaria como el “pabellón VIP” de Cacheuta: les quitaron todos los elementos de electrónica e instrumentos musicales que habían sido autorizados por el propio Servicio Penitenciario (SP).
La lista del material retenido a la que accedió El Sol llamó la atención porque el resto de los módulos no tiene el mismo beneficio: se destacaron un televisor de 65 pulgadas, dos consolas de videos juegos PlayStation y hasta una máquina para hacer copos de algodón, además de instrumentos musicales.
Importante secuestro de marihuana en un gallinero de la cárcel de Almafuerte
Otra vez el módulo 4.1 del Complejo Penitenciario III, Almafuerte, de Cacheuta. Nuevamente, el mismo referente del sector en la mira por ingreso de estupefacientes para comercialización y consumo interno. Un dato que llegó a las autoridades del Servicio Penitenciario (SP)…
El caso revelado por este diario generó un movimiento importante en las máximas autoridades de la cárcel ubicada en Luján e investigaciones judicial federal, penitenciaria y policial por comercio de drogas intramuros.
Creen que el señalado “Pluma” –así llaman a los jefes de los módulos-, identificado como Pedro Esteban Morales Anisco, lidera una organización dedicada al comercio de drogas con contactos internos y externos, apuntando principalmente a una banda narco con base en el distrito Los Corralitos, en Guaymallén.
Todo el “ruido” se generó con la detección de sustancias ilegales en lugares insospechados, destacándose particularmente el hallazgo en el corral de gallinas, donde se encontraron la mayor parte de la droga aparentemente introducida mediante un sistema organizado que involucra a un grupo de internos y personal penitenciario.
Durante el procedimiento, los agentes que habían obtenido información previa sobre el escondite de un informante (creían que solamente había botellas de alcohol, principalmente fernet) secuestraron dos tipos principales de drogas: marihuana y cocaína. El cannabis permanecía enterrado en cinco envoltorios de nylon y pesó aproximadamente 3,649 kilogramos, mientras que la cocaína fueron un par de dosis que alcanzaron 1,8 gramos.
Por lo que aportaron las fuentes penitenciarias, el caso evidenció una sofisticada estructura de introducción de sustancias, aparentemente facilitada por las visitas y con la complicidad de algunos guardias, “algunos de alto rango”, contaron las fuentes.
Se detectó la presencia de la organización que sería liderada por Peter y que coordinaría la comercialización tanto dentro como fuera del establecimiento carcelario. Cuatro internos quedaron en la mira por sus vínculos con Morales Anisco (entre ellos dos hermanos) y un quinto fue trasladado a otro módulo para resguardar su integridad física.

Las requisas realizadas abarcaron múltiples espacios del complejo, incluyendo celdas, patios internos, zonas de jardines e incluso sistemas de desagüe. En la celda 418, los agentes dieron inicialmente con un teléfono celular marca Motorola y tres plaquetas en estado deteriorado, todos elementos prohibidos en el contexto carcelario.
Además de los estupefacientes, la requisa incautó elementos potencialmente utilizables como armas blancas, incluyendo dos hierros de 50 y 80 centímetros, así como dos objetos punzo penetrantes elaborados artesanalmente en hierro nervado.
Un par de días después del hallazgo de la marihuana (que estaba a punto de ser fraccionada para la venta interna), más de 50 penitenciarios desarrollaron una requisa en búsqueda de más elementos para potenciar la investigación interna.
El tercer procedimiento fue realizado el martes 10, esta vez enfocado en la incautación de dispositivos electrónicos y musicales que previamente habían sido autorizados por el Servicio Penitenciario. En esta instancia, se decomisaron diversos elementos como televisores, consolas de videojuego, equipos de sonido e instrumentos musicales.
Por los datos aportados por las fuentes, el jefe de Departamento de Seguridad Oficial ordenó realizar una requisa en el citado módulo 4.1 con de incautar todos los elementos considerados “Vip” que había en lugar. Así fue llegaron hasta la celda 408, donde habitan cinco internos, entre ellos, el citado Peter.
De forma “voluntaria”, Morales Anisco, quien termina de cumplir su pena en el 2037 por asesinato, entregó un televisor marca Admiral de 65 pulgadas, además de otros accesorios, como un control remoto e funcionamiento con dos baterías, una máquina para hacer copos de algodón roja y blanca, una batidora y una consola PlayStation 3 negra que no estaba en funcionamiento.
Por su parte, del patio interno secuestraron una licuadora, otra consola PlayStation 3 que sí funcionaba con el juego PES 2018, cable HDMI, cable de alimentación y seis joysticks (dos rojos, dos grises y dos negros).

Además, se llevaron un pie de micrófono, pie de teclado, una guitarra eléctrica marca Cort y otros instrumentos, como un wira, una baqueta, un cencerro, una consola de sonido, tres parlantes (con defecto de sonido), una potencia y un crossover.
Todos estos elementos fueron decomisados, documentados y derivados a las áreas correspondientes y especializadas.
El Complejo Penitenciario III, Almafuerte, supera actualmente los 2.080 internos para un total de 1.276 camas. Presenta 377 celdas y “hay más de 780” presos durmiendo en el piso, contaron fuentes del SP. Hasta hace poco más de un mes, el módulo 4 (contemplando las alas 1, 2, 3 y 4) tenía un total de 427 reos para un total de 280 camas. En el cuestionado 4.1, liderado por el Peter, conviven más de 120 internos.
