La banda tenía un patrón. Repetía zonas, víctimas de una misma firma, y hasta reutilizaba teléfonos robados para concretar nuevos ataques. Durante meses, choferes de aplicaciones de viajes -principalmente de la empresa Maxim- fueron blanco de una seguidilla de asaltos violentos que se concentraron en Las Heras y que derivaron en una investigación de gran escala encabezada por el fiscal de Robos, Hurtos y Sustracción de Automotores Daniel Sánchez Giol.
El expediente avanzó hasta que este jueves con 21 allanamientos simultáneos y la captura de Jonathan Jesús González Moyano (23), señalado como el presunto cabecilla de la organización.
El operativo fue ejecutado por personal de Investigaciones, especialmente por efectivos de la UID Las Heras y personal uniformado, quienes venían trabajando desde el año pasado sobre al menos ocho hechos ocurridos bajo una modalidad prácticamente idéntica.
Las medidas se desplegaron principalmente en el asentamiento Todos Unidos, además de otros domicilios de Capital y el citado departamento. Como resultado, varios sospechosos quedaron aprehendidos, un arma secuestrada y varios elementos incorporados a la causa.
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La pesquisa apunta a una estructura delictiva que, de acuerdo con los investigadores que hablaron con El Sol, seleccionaba a conductores de aplicaciones de viajes para emboscarlos. La mayoría de los pedidos eran solicitados desde Ciudad y tenían como destino sectores de Las Heras, especialmente inmediaciones del callejón Moyano y Olascoaga, en la zona del Resguardo. Allí, las víctimas eran reducidas mediante amenazas con armas de fuego o cuchillos.
El modus operandi se repitió una y otra vez. Los delincuentes abordaban a los trabajadores simulando ser pasajeros y, al llegar al punto elegido, los amenazaban para sustraerles dinero en efectivo, celulares y pertenencias personales. En algunos casos, incluso obligaban a las víctimas a realizar transferencias bancarias bajo amenazas.
Ese detalle llamó particularmente la atención de los pesquisas porque mostró un nivel de organización superior al de un robo callejero improvisado. El mismo modus operandi se vio en otras bandas que operaron hace algunos meses en el complejo La Favorita, tal como reveló este diario.
Pero hubo otro elemento clave que terminó consolidando la instrucción: la reutilización de los teléfonos sustraídos. Según reconstruyeron los detectives, varios integrantes de la banda utilizaban celulares robados a choferes para contactar a nuevos trabajadores de aplicaciones y concretar otros viajes trampa. Ese patrón tecnológico permitió vincular hechos que en principio aparecían aislados y terminó siendo una de las pruebas más importantes recolectadas por la fiscalía.
Con el avance del expediente, la UID Las Heras logró reunir registros de cámaras, análisis de comunicaciones, rastreos telefónicos y pericias de AFIS positivo que colocaron bajo sospecha a varios integrantes del grupo. Entre ellos apareció con fuerza el nombre de Jonathan Jesús González Moyano, considerado para ellos como un sujeto peligroso y con antecedentes desde la adolescencia.
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La historia del sospechoso tiene un antecedente que todavía es recordado dentro del ámbito policial. El 9 de enero de 2020, cuando estaba alojado bajo custodia, protagonizó una fuga. De acuerdo con la novedad policial de aquella jornada, González Moyano se encontraba en el Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario (CAI) y era revisado por una médica cuando atacó a la profesional y escapó arrojándose desde una ventana del primer piso hacia calle San Lorenzo. En aquel entonces tenía 17 años.
Ahora, con 23 años, volvió a quedar en el centro de una investigación criminal de alto impacto. Este jueves fue detenido durante uno de los allanamientos y quedó a disposición de Sánchez Giol por una causa que tiene pedidos de captura por robo agravado y que podría escalar hacia una imputación por asociación ilícita.
Los investigadores sostienen que González Moyano no actuaba solo. Uno de los nombres que aparece reiteradamente en el expediente es el de Rodrigo Emanuel Botta, quien ya se encontraba detenido cuando avanzaron los procedimientos de esta semana.
Botta también está señalado como uno de los autores de un violento asalto a una barbería de Godoy Cruz ocurrido el 9 de mayo del año pasado sobre calle Chuquisaca.
Ese golpe fue otro de los episodios que ayudó a perfilar a la banda. Las cámaras de seguridad registraron el accionar de tres delincuentes armados que ingresaron al comercio y escaparon efectuando disparos. Para los pesquisas, González Moyano y Botta tuvieron participación directa en ese hecho, que terminó incorporado dentro de la reconstrucción criminal que llevó adelante la fiscalía.




El trabajo investigativo avanzó durante meses con cruces de información, seguimientos y análisis de distintos expedientes de robos cometidos contra choferes. Los pesquisas detectaron similitudes en horarios, zonas de ataque, teléfonos utilizados y perfiles de las víctimas.
La repetición del callejón Moyano y Olascoaga como escenario de los hechos terminó consolidando la hipótesis de una banda organizada que operaba sobre territorio conocido y con logística previa.
Durante los allanamientos de este jueves, también quedaron detenidas otras personas: una por daños y lesiones y dos por tenencia ilegal de arma de fuego, luego del secuestro de un revólver. Además, la causa ya acumulaba otros cinco detenidos vinculados con los robos a trabajadores de aplicaciones.
Ahora, el expediente quedó en una etapa clave. La fiscalía analiza la estructura completa del grupo y no descarta avanzar con acusaciones más graves.
