Caparroz tiene 21 años.

Un nuevo giro presentó en la Justicia el caso del joven que mató a su novio en un barrio de Luján de Cuyo: este martes pasó a estar acusado por una calificación que le permitiría salir de la cárcel tal como pretende la defensa.

Se trata de Agustín Caparroz, de 21 años, quien fue detenido en agosto del año pasado por el crimen de su pareja, Agustín Mamaní (22), e imputado inicialmente por una durísima calificación: homicidio agravado por el vínculo, que prevé como única pena la prisión perpetua.

Sin embargo, durante la instrucción surgió que el acusado se autopercibe mujer y que sufría violencia física y psicológica por parte de quien había sido su pareja (estaban separados al momento del hecho de sangre). Por eso, un juez modificó la imputación, agregando que existieron circunstancias extraordinarias de atenuación, por lo que el castigo que arriesgaba Caparroz paso a ser de 8 a 25 años de cárcel.

Este martes por la tarde, una nueva audiencia clave donde se trató la elevación a juicio se desarrolló en el Polo Judicial Penal. Durante el encuentro se trataron las posturas de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y la defensa, a cargo de Ariel Benavidez.

Finalmente, el Tribunal Penal Colegiado Nº 1, compuesto por Rafael Escot, Carolina Colucci y Ramón Spektor -votó en disidencia-, rechazó el recurso de la parte acusadora e hizo lugar al planteo del representante legal de Caparroz, por lo que terminaron elevando la causa a juicio oral y público por el delito de homicidio en exceso de la legítima defensa.

De esa manera, con una acusación que prevé penas de 1 a 5 años de encierro, al igual que el homicidio culposo, solicitará en las próximas horas el recupero de la libertad, de acuerdo con fuentes judiciales allegadas al expediente.

A partir de esta resolución, la fiscalía presentaría un recurso extraordinario para que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza tenga la última palabra.

Los argumentos de la defensa

La defensa de Caparroz sostuvo que su cliente respondió a una agresión ilegítima por parte de Mamaní, presentando como evidencia una herida profunda en su mano izquierda, considerada defensiva. El Cuerpo Médico Forense (CMF) y un perito de parte, respaldaron esa interpretación.

Además, el propio acusado declaró que sólo recordaba las primeras tres de las doce puñaladas que le asestó a su novio, indicando que luego experimentó una pérdida de noción de sus acciones.

Así, el Tribunal, en fallo dividido, concluyó que existió una agresión ilegítima y que Caparrós excedió los límites de la legítima defensa. Spektor, en disidencia, coincidió en la existencia de circunstancias extraordinarias de atenuación, tal como determinó el juez de primera instancia, Federico Martínez, pero propuso mantener la calificación original para que se termine de definir todo el debate.

El hecho

El asesinato de Mamaní ocurrió el martes en la manzana H casa 5 del barrio Unión y Fuerza, ubicado en el corazón de la llamada triple frontera entre Luján, Maipú y Godoy Cruz.

Fue su hermana quien lo encontró pasadas las 14 en uno de los ambientes del inmueble de la propiedad, boca arriba y con abundante pérdida de sangre, por lo que pidió ayuda a los vecinos de la zona

Varios llamados a la línea de emergencias 911 alertaron sobre la situación y en pocos minutos arribaron policías de la jurisdicción y de Investigaciones, quienes comenzaron a trabajar en el caso

Los primeros testigos revelaron que un joven “robusto” salió corriendo del domicilio momentos antes. Por eso, los pesquisas apuntaron contra Caparroz, un chico domiciliado en el barrio Doña Irma de Luzuriaga, Maipú, quien mantenía una relación sentimental con la víctima.

Mientras los sabuesos de la División Homicidios rastreaban al sospechoso, peritos de la Policía Científica comprobaron que el cadáver presentaba doce heridas de arma blanca en la espalda.

En las horas posteriores, los investigadores supieron que Caparroz se presentó en la guardia del Hospital El Carmen, ya que tenía una herida en su mano izquierda. Por disposición de la Justicia, los policías aprehendieron al joven, quien presentaba manchas de sangre en las zapatillas y prendas de vestir que llevaba puestas

Por su parte, previo a la elevación a juicio del expediente, la Fiscalía recibió un informe de los peritajes practicados sobre el celular de la víctima, en el cual se halló material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes (MASNNA) y de explotación sexual contra menores (MESNNA).

Tal como reveló El Sol, se trataba de fotos y videos de niños siendo abusados sexualmente, material que -se sospecha-, Mamaní recibía y compartía a través de su teléfono.