El clásico mendocino entre Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima siempre se juega con el corazón en la mano, pero para dos amigos de pura cepa, esta vez se jugó con el patrimonio sobre la mesa.
En los alrededores del Bautista Gargantini, mientras los hinchas esperaban el inicio del partido que terminaría en un histórico 5 a 1 a favor del conjunto leproso, una historia de “color” llamó la atención.
Un fanático de la Lepra, confiado en el presente de su equipo, no dudó en aceptar el desafío de su amigo, un incondicional del Lobo. La apuesta, digna de otros tiempos, dejó a todos boquiabiertos: un auto Renault 12 contra un caballo.
Finalmente, el abultado resultado en el duelo entre Independiente Rivadavia y Gimnasia dejó como ganador al dueño del vehículo, que ahora tendrá un animal a su cargo.
