La mujer que denunció haber sido abusada sexualmente por un penitenciario en la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (Es.Tra.D.A.) del Polo Judicial rompió el silencio. Tiene 38 años, está privada de la libertad y accedió a hablar con El Sol, que reveló el caso que sacudió al Servicio Penitenciario (SP) la semana pasada.
Su testimonio no solo ratificó lo que ya había declarado en sede judicial en la causa que lidera la fiscal de Homicidios y Violencia Institucional María Florencia Díaz Peralta, sino que incorpora detalles sobre lo que -según su versión- ocurrió en el baño del sector del SP, donde se produjo el hecho que actualmente mantiene detenido e imputado a un suboficial ayudante con 14 años de servicio.
“Me dijo ‘tengamos sexo un ratito’ y ‘yo soy el jefe acá’”, relató la mujer, al reconstruir el momento en el que el agente regresó al sanitario donde ella había sido llevada con la excusa de recibir comida.
Siempre de acuerdo con su testimonio, el penitenciario la sometió pese a su negativa y luego intentó comprar su silencio con dinero en efectivo (cerca de 30 mil pesos), siempre mediante amenazas de crearle una causa. “Me dio plata para que me quede callada”, aseguró.
“Me dio billetes de mil y dos mil pesos. Me decía ‘encima te vas a ir con plata de acá’. La tenía en una mochila”, aseguró. Esas frases, según explicó, quedaron grabadas en su memoria como parte de una secuencia que define como un abuso en un contexto de encierro y vulnerabilidad extrema, tal como detallaron fuentes del Ministerio Público que hablaron con este diario.
La mujer había sido detenida por el presunto hurto de un teléfono celular junto con otro hombre y permaneció durante una semana alojada en la Comisaría Séptima de Godoy Cruz antes de ser trasladada a Es.Tra.D.A..
Allí, según contó, no solo ocurrió el hecho que denunció, sino que también enfrentó incredulidad inicial por parte de otras agentes que se encontraban en el lugar, antes de que le realizaran circuito. “Cuando dije lo que había pasado, se me rieron. No me creían que me habían abusado. Me decían que él era demasiado lindo para mí y que eso no podría haber pasado; incluso, que tendría hijos lindos si hubiese pasado”, sostuvo. Ese primer momento, marcado por la falta de respuesta inmediata, fue -según su relato- uno de los más duros tras el episodio.
Detuvieron e imputaron a un penitenciario acusado de violar a una presa en el Polo Judicial
Un guardia del Servicio Penitenciario (SP) quedó detenido e imputado por abuso sexual agravado tras la denuncia de una joven que se encontraba privada de la libertad, en un caso que sacudió al sistema judicial y penitenciario en las últimas horas.…
En su reconstrucción, también aportó detalles sobre lo ocurrido durante el abuso. “Le dije que no me acabe porque tenía miedo de que me contagie alguna enfermedad, yo llevaba, además, como diez días sin bañarme”, afirmó.
La respuesta del penitenciario, siempre de acuerdo con lo que contó, fue que se había realizado una vasectomía. Minutos después, la mujer volvió a su celda y después a realizarle circuito antes de pasar al penal y, en medio de un cuadro de shock, comenzó a gritar que había sido abusada, lo que derivó en su atención médica. “Me aplicaron un kit en el hospital”, agregó, en referencia al protocolo para casos de abuso sexual.
La denuncia activó una instrucción que quedó en manos de la citada fiscal. El expediente cuenta con pruebas consideradas clave: registros fílmicos que ubican a la mujer y al agente antes de ingresar al baño, informes médicos que constataron lesiones compatibles con presión cerca de la nuca y estudios que detectaron material biológico (restos de semen) que será sometido a cotejo genético.
Además, el hallazgo de dinero en poder de la denunciante, oculto en sus zapatillas durante una requisa posterior, coincide con su relato sobre la entrega de efectivo.
Mientras tanto, la causa sumará en los próximos días nuevos testimonios. Está previsto que declaren otras mujeres que compartían celda con la denunciante al momento de los hechos.
Esas declaraciones aparecen como relevantes para reconstruir lo ocurrido antes y después del episodio, especialmente en lo referido a los gritos, el estado en el que regresó la víctima y las primeras reacciones dentro del pabellón.
La mujer aseguró que decidió avanzar con la denuncia no solo por lo que vivió, sino por lo que cree que puede haber detrás. “Yo denuncié por mí y porque seguro se lo ha hecho a otras mujeres”, afirmó.
El caso generó un fuerte impacto dentro del Servicio Penitenciario y en el ámbito judicial, tanto por la gravedad de la acusación como por el lugar donde se produjo: una unidad creada para alojamientos transitorios de detenidos dentro del Polo Judicial.
Por su parte, desde la defensa del agente trascendió que existió una relación consentida. Más allá de esto, el hallazgo de esperma en el cuerpo de la víctima y dinero en efectivo antes de ingresar al penal, más cuando la denunciante estuvo detenida más de una semana en la Comisaría Séptima sin que le encontraran nada, complicaron la situación procesal del sospechoso.
