El Consejo Empresarial Mendocino (CEM) advirtió que la Provincia aún mantiene margen para mejorar la eficiencia del gasto público, pese al proceso de ordenamiento fiscal registrado en la última década.

Así lo sostuvo su asesor Gustavo Rivarola, quien remarcó que se trata de “un trabajo continuo” y que el análisis debe hacerse con una mirada estructural. “Nuestro informe aborda el estado de las finanzas públicas provinciales en los últimos diez años”, explicó en diálogo con LVDiez, donde subrayó que el eje está puesto en la competitividad.

El estudio señala que Mendoza consolidó ocho años consecutivos de superávit corriente, un dato que contrasta con el déficit previo a 2015. “La Provincia viene manteniendo ya desde hace 8 años algo que no sucedía antes del 2015”, afirmó Rivarola.

Sin embargo, advirtió que ese margen se redujo en el último período: Estábamos promediando 13 o 14 puntos en los años anteriores y este año bajó a 6 puntos”.

La diferencia entre resultado corriente y operativo resulta central en el diagnóstico: mientras el primero refleja equilibrio en los gastos habituales, el segundo incorpora la inversión pública, que llevó a un déficit estimado de cinco puntos en 2025.

En ese sentido, el informe del Consejo Empresario plantea que el rojo operativo no responde a un desborde del gasto, sino a una decisión de inversión. “Si vos tenés un superávit corriente de 6 puntos, esa parte te permite hacer inversión sin acudir a otras fuentes”, indicó. No obstante, aclaró que el financiamiento provino en gran parte de ahorros acumulados: “Se financió fundamentalmente con la baja de los ahorros de los años anteriores”. Ese esquema, implícitamente, abre interrogantes sobre la sostenibilidad futura.

Respecto al tamaño del Estado, Rivarola evitó definiciones categóricas y planteó un enfoque funcional. “Nosotros no hablamos de un Estado grande o un Estado chico, hablamos de un Estado eficiente y que sea sostenible por los impuestos que paga el sector privado”, sostuvo.

Actualmente, el gasto público provincial representa el 19,6% del Producto Bruto Geográfico, por debajo del 23% de 2015, aunque aún por encima de los niveles de 2004. En paralelo, la presión tributaria se ubica en torno al 6,4%, también en descenso pero lejos de los valores históricos más bajos.

Sobre el vínculo entre reformas económicas y generación de empleo, el asesor del CEM descartó efectos inmediatos. “Siempre que cambia una normativa y siempre que cambia el escenario, tenés un periodo de evaluación”, señaló. En esa línea, consideró que el contexto actual muestra señales más favorables que en años anteriores: “Vemos una situación mejor que la de otros años, promisoria en el sentido de que se abren oportunidades”.

Sin embargo, advirtió que el principal desafío sigue siendo estructural: “Hace 30 años que la cantidad de empresas por habitante no crece”, un dato que, a su juicio, condiciona las posibilidades de expansión económica en Mendoza.