Una de las cosas que más ha generado constantes consultas, en los contactos con los lectores que demandan información pero también en familiares, es saber cuándo llega la tan esperada segunda dosis de la Sputnik V. Y sobre eso se ha generado toda una discusión paralela sobre si las vacunas vencen o no, donde con frecuencia al Gobierno nacional también se le complica dar un mensaje transparente para reducir los márgenes de duda.
Pero en este panorama, hay un dato alentador. Se trata de la cantidad de trabajadores de la educación que revirtieron su postura y accedieron a iniciar su proceso de inmunización. Poco más de un mes atrás el dato había llamado la atención y era la increíble cantidad de personas en el sistema educativo provincial que desconfiaban de los medicamentos que se inoculan contra el coronavirus. Aunque parezca mentira, porque se trata de personas que tienen la tarea, en algunos casos, de formar personas. Se trata, en suma, de una conquista sobre la desinformación y el sentido común. Increíble en una sociedad donde si algo sobra es información.
Pero esa situación parece destinada a quedar atrás. Todavía hay que batallar contra otras interrogantes que, como provincia, nos complican volver a tener una normalidad lo más parecida posible a lo que vivíamos antes. Quién no espera ese momento tan deseado de no desprendernos del tapaboca porque ya hemos logrado de alguna manera avanzar con una sociedad inmunizada. Pero claro, es una conquista. Hay trabas de todo tipo, políticas, por ejemplo, a pesar de que el principal objetivo de este país tendría que ser recuperar los niveles de actividad que teníamos antes de este largo túnel.
