Juan Alberto Ellena había hecho de los narcos uno de los blancos de sus golpes. Con chalecos antibalas, rostros cubiertos y simulando ser policías, él y los integrantes de una organización criminal irrumpían en casas para robar droga y dinero. Esa historia terminó con una vuelta de página violenta: la noche del jueves, Ellena se convirtió en el blanco. Lo ejecutaron a balazos desde un auto en Las Heras y murió en el lugar.
Tenía 42 años y un largo historial delictivo. En el 2019 había recibido una condena de seis años de prisión por integrar esa banda dedicada a asaltar a personas vinculadas al narcotráfico. Siete años después, su nombre volvió a aparecer en un expediente de extrema violencia, esta vez como víctima de un asesinato que los investigadores consideraron, en charla con El Sol, por sus características, un ataque dirigido por conflictos similares.
El crimen ocurrió a las 23.30 en un callejón ubicado sobre calle Pellegrini, pasando 9 de Julio. Ellena se encontraba junto a Gerardo Nery González, de 43 años, cuando un vehículo llegó hasta el lugar y desde su interior comenzaron a disparar. La hipótesis del conflicto narco volvió a estar presente en este hecho de sangre.
Fueron varias detonaciones. Los atacantes escaparon y dejaron a los dos hombres tendidos en el lugar. Un llamado al 911 alertó sobre los disparos y la presencia de una persona herida.
Cuando arribaron los primeros policías, encontraron a Ellena sin signos vitales y a González lesionado. El sobreviviente tenía una herida de arma de fuego en el mentón y fue trasladado por una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado hasta el Hospital Central.
González quedó internado en estado estable. Su presencia junto a Ellena al momento del ataque se convirtió desde el primer momento en uno de los puntos que los investigadores buscan reconstruir: qué hacían ambos en ese lugar, si habían llegado juntos y si conocían a quienes los atacaron.
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Un disparo mortal
Personal de Policía Científica trabajó sobre la escena y examinó el cuerpo de Ellena. Los profesionales establecieron que presentaba una herida de arma de fuego con orificio de entrada en el omóplato izquierdo y salida por el sector derecho del esternón.
La mecánica del ataque y la cantidad de disparos efectuados son algunos de los elementos que serán analizados para determinar cómo ocurrió el homicidio.
Los vecinos entrevistados por los policías no pudieron aportar información sobre los autores. Solo coincidieron en que habían escuchado abundantes detonaciones. Tampoco pudieron brindar datos precisos sobre el vehículo utilizado.
En las inmediaciones, los investigadores relevaron cámaras de seguridad. Una de las cámaras del Centro Estratégico de Operaciones ubicada en la intersección de Avellaneda y Güemes fue revisada, aunque en ese registro no quedó captado el momento del ataque.
La investigación quedó en manos del fiscal de Homicidios Oscar Malla.
Durante las primeras horas de la pesquisa trabajaron efectivos de Homicidios, de la Unidad Investigativa Departamental y Policía Científica. El objetivo es reconstruir los minutos previos al crimen, establecer el recorrido de las víctimas y determinar por dónde escaparon los atacantes.
Una banda que tenía un blanco particular
El nombre de Ellena ya había quedado asociado a una investigación que llamó la atención de los detectives por el particular objetivo que tenía la organización.
La banda no elegía sus víctimas al azar. Buscaba a personas vinculadas con el narcotráfico y las asaltaba para quedarse con droga, dinero y otros elementos de valor.
El razonamiento de los detectives, por aquellos días, era que esas víctimas tenían pocas posibilidades de denunciar los robos. Si una persona dedicada a la venta de estupefacientes era despojada de droga, difícilmente acudiría a una comisaría para contar que le habían robado la sustancia que comercializaba.
Para concretar los golpes, los integrantes de la organización utilizaban una modalidad que les permitía sorprender a sus víctimas: se presentaban como policías de Investigaciones.
Vestían chalecos antibalas, cubrían sus rostros y utilizaban vehículos para simular procedimientos. De esa manera irrumpían en domicilios y reducían a quienes encontraban en el interior.
La organización era liderada por Adrián Pablo Lucero Castillo. Los detectives sostenían que era quien recibía información sobre posibles objetivos y luego distribuía las tareas entre los demás integrantes. La pesquisa permitió vincular al grupo con al menos cinco asaltos cometidos entre marzo y mayo.
Uno de los episodios que quedó incorporado a la causa ocurrió el 17 de marzo del 2019, en una casa de calle Paraguay, en el barrio Yapeyú de Las Heras.
Ese día, un grupo de delincuentes que se movilizaba en un Peugeot y un Corsa llegó hasta la propiedad. Vestidos con chalecos policiales, atacaron a una mujer y a sus hijos cuando llegaban a la vivienda.
La mujer tenía antecedentes relacionados con drogas y su marido estaba detenido por un delito de esa naturaleza.
Los falsos policías se llevaron dinero, electrodomésticos y estupefacientes. La droga sustraída no fue denunciada por la víctima.
El mismo patrón apareció en otros hechos investigados. Las víctimas eran marcadas previamente y luego sorprendidas por los integrantes de la organización, quienes ingresaban a los domicilios simulando procedimientos policiales.
En mayo de ese año se desplegaron 11 allanamientos, principalmente en Guaymallén, para desarticular la banda.
La mayoría de los sospechosos fueron detenidos y trasladados a una dependencia policial de Rodeo de la Cruz. Incluso se dispuso una custodia especial ante el temor de que otros delincuentes intentaran rescatar a los detenidos mediante un ataque armado.
Condenan a la peligrosa banda que asaltaba a narcos: quién era el jefe
Adrián Pablo Lucero Castillo fue considerado el jefe de la organización. Este hombre, nacido el 26 de diciembre de 1991 y con domicilio en San José, Guaymallén, era el que daba las órdenes al resto de la gavilla. Trabajaba los datos…
Entre los integrantes de la organización estaba Ellena. El hombre, que entonces tenía 35 años, reconoció su participación en los hechos y acordó un juicio abreviado.
El Tribunal Penal Colegiado N° 1 lo condenó a seis años de prisión por los delitos vinculados con la asociación ilícita y los robos investigados. La pena tuvo una unificación de otros seis meses debido a una causa que tenía en Río Negro.
El jefe de la organización, Lucero Castillo, recibió una condena de nueve años de prisión por asociación ilícita, robo agravado, tenencia ilegal de arma de guerra y encubrimiento. Al unificarse esa pena con otras condenas que ya tenía, quedó en once años de prisión y fue declarado reincidente.
También fueron condenados Leandro Santiago Ferrero Velasco y Alejo Peñalva, mientras que otros integrantes continuaron vinculados al expediente y también recibieron pena.
La causa había establecido que la organización no actuaba como una banda de delincuentes improvisados. Existía una estructura, una distribución de funciones y una selección previa de los objetivos. Ellena ocupaba uno de esos lugares.
Un prontuario que siguió creciendo
El expediente del 2019 no fue el último antecedente policial de Ellena. Su historial se remontaba al 2004 y registraba investigaciones por distintos delitos. Entre ellas aparecían causas por robo simple en grado de tentativa, robo simple, violación de domicilio y varios robos agravados.
También figuraban actuaciones por hechos ocurridos en el 2018, entre ellos robos agravados por el uso de arma de fuego y por haber sido cometidos en poblado y en banda.
En abril del 2024 volvió a aparecer relacionado con una investigación por robo agravado y otra por encubrimiento agravado por el hecho precedente.
