La investigación comenzó en mayo del año pasado y durante más de 12 meses los detectives de la Unidad de Inteligencia Criminal de la DUOF Mendoza de la Policía Federal siguieron los movimientos de una estructura que, según las pruebas que fueron reuniendo por los trabajos de campo, tenía como principal actividad el abastecimiento de cocaína a distintos puntos de venta del Este provincial.
La pesquisa terminó de tomar forma durante las últimas semanas, cuando los investigadores lograron establecer que detrás de varios de los denominados quiosquitos de droga aparecía un mismo proveedor.
Se trataba de Franco Nahuel Acevedo Contreras, un hombre oriundo de Las Heras pero que se había mudado a Guaymallén luego de separarse; y que, de acuerdo con la hipótesis de la causa, se encargaba de conseguir los estupefacientes y distribuirlos hacia distintos vendedores, principalmente en Rivadavia.
El operativo se concretó este jueves con 12 allanamientos ordenados por la Justicia federal. Siete procedimientos se realizaron en Rivadavia, tres en Las Heras, uno en Godoy Cruz y el último en Guaymallén. Los detectives no solo fueron sobre los domicilios que vinculaban con la estructura principal, sino también sobre algunos de los puntos que, según la pesquisa, recibían la droga para luego venderla al menudeo.
El resultado fue el secuestro de más de un kilo de cocaína, teléfonos y un auto, además de distintas dosis preparadas para su comercialización, dinero y otros elementos que ahora serán analizados como parte de la causa. Cinco personas quedaron detenidas y a disposición del Ministerio Público, mientras que una mujer, justamente la expareja de Acevedo Contreras, fue citada, pero no quedó privada de su libertad.
El hombre que aparecía detrás de los quiosquitos
El principal investigado es este hombre nacido el 1 de agosto de 1997. Los policías federales lo ubicaron como presunto proveedor de distintos vendedores de Rivadavia.
Por información a la que accedió El Sol, estaba al frente de una estructura que le permitía trasladar la cocaína desde distintos puntos de Las Heras hacia ese departamento. Para esa tarea habría contado con personas de confianza encargadas de la logística y con lugares utilizados para el acopio de la droga antes de su distribución.
Uno de los vehículos que quedó bajo la lupa fue un VW Fox blanco. El auto pertenecía a su expareja, Tania Agüero (la mujer citada en la causa), pero, según surge de la investigación, era utilizado por Acevedo Contreras para realizar parte de la distribución.
Los federales encontraron 10 gramos de cocaína dentro del vehículo cuando allanaron el domicilio del acusado en Guaymallén, elemento que fue incorporado a la causa.
La hipótesis de los efectivos es que la droga salía desde Las Heras y era trasladada hacia distintos puntos del Este, donde finalmente era entregada a los vendedores que se encargaban de la comercialización al menudeo.
Un clan familiar alrededor del negocio
Acevedo Contreras no habría actuado solo, surgió de los trabajos investigativos. Se identificó a varias personas de su entorno familiar y cercano que, según detallaron las fuentes, cumplían distintas funciones dentro de la estructura.
Entre ellas aparece su hermana, Karen Estefanía Acevedo, quien quedó detenida. En el domicilio de la mujer los policías encontraron más de un kilo de cocaína, cantidad que estaba destinada a la distribución.
Otro de los señalados es Isaías Amílcar Agüero, conocido como “Momo”, ex cuñado de Acevedo Contreras y oriundo de Costa Canal. Durante el allanamiento de su domicilio se secuestraron sustancias estupefacientes y también surgieron transferencias de dinero que, de acuerdo con la pesquisa, podrían estar relacionadas con la actividad ilícita.
La estructura también habría contado con un encargado de la logística. Ese lugar, según la acusación, era ocupado por Francisco Ponce Morales, considerado como la mano derecha de Acevedo Contreras.
La función que le atribuyen era clave: colaborar con los movimientos y la distribución de la droga, conectando al presunto proveedor con quienes recibían la cocaína para venderla.
Entre los detenidos también quedó Pedro Yerlini, señalado como uno de los hombres que recibía la droga en Rivadavia. En su domicilio los policías encontraron más de 20 dosis de cocaína preparadas para la venta, según detallaron las fuentes.
La quinta persona detenida fue incorporada a la causa a partir de los distintos elementos reunidos durante los allanamientos.
Doce allanamientos para cerrar el circuito
Los procedimientos se realizaron de manera coordinada durante la mañana para intentar desarticular todos los eslabones de la estructura. La mayor cantidad de medidas se concentró en Rivadavia, donde se realizaron siete allanamientos. Allí estaban ubicados varios de los puntos que, de acuerdo con la investigación, recibían la droga que luego era fraccionada y comercializada.
Otros tres procedimientos se hicieron en Las Heras, departamento que aparece como uno de los puntos de origen, acopio y movimiento de la cocaína. También se allanó un domicilio en Godoy Cruz y otro en Guaymallén.
Fue precisamente en Guaymallén donde los investigadores localizaron a Acevedo Contreras. El hombre se encontraba viviendo de manera temporal en ese departamento. Es oriundo de Las Heras y había convivido con Agüero, pero en el momento de su captura se encontraba en otro domicilio.
El trabajo fue realizado junto con la fiscal federal María Eugenia Abihaggle y las órdenes para realizar los allanamientos fueron autorizadas por la jueza federal María Paula Marisi.
La pista del 2022
Para Acevedo Contreras, esta no es su primera causa vinculada con tema de drogas.
El 9 de septiembre del 2022, cuando tenía 25 años, había sido detenido durante un procedimiento realizado en Guaymallén. En ese caso, se inició cuando policías de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) identificaron un taxi Chevrolet Corsa Classic en la zona de calles Félix Suárez y La Pampa.
En el vehículo viajaban Acevedo Contreras y el conductor. De acuerdo con el procedimiento, ambos se mostraron nerviosos ante la presencia de los efectivos, por lo que se realizó una requisa en presencia de un testigo.

Los policías encontraron una bolsa transparente con una sustancia blanquecina. Personal de la Policía contra el Narcotráfico realizó un test que confirmó que se trataba de cocaína. El pesaje arrojó 104 gramos.
Además de la droga, los efectivos secuestraron un cuaderno que contenía nombres, fechas y montos de dinero, dos teléfonos celulares y 11.560 pesos en efectivo.
El procedimiento quedó encuadrado en una infracción a la Ley 23.737 y las actuaciones fueron remitidas a la Justicia federal.
