La costa oeste de Estados Unidos es un punto importante de movimientos telúricos. La falla de San Andrés [1], que recorre el estado de California, es sin duda una de las más conocidas. Por ello, el servicio geológico de ese país tiene una sección de información dedicada a explicar -o desmentir- algunos de los mitos que existen sobre los terremotos.
Una de las preguntas es muy curiosa: ¿existe un clima de terremoto? La respuesta del USGS es clara: no, no hay conexión entre el clima y los terremotos. Factores como el viento, la lluvia, la temperatura o la presión barométrica sólo pueden afectar la superficie de la tierra. Los terremotos por sí mismos tampoco causan cambios en el clima.
Así mismo, los terremotos se pueden producir en cualquier momento del día. El terremoto que se produjo en Chile el 27 de febrero ocurrió alrededor de las 03:30 horas. El que se produjo en Haití el 12 de enero se produjo a las 16:53 horas. El que se produjo en China ayer, a las 07:49 horas.
Es cierto que en los últimos 20 años se ha incrementado el número de terremotos que los geólogos del USGS han podido localizar cada año, debido a que hay más estaciones sismológicas en el mundo y mejores comunicaciones. Un incremento o decrecimiento temporal en la actividad sísmica es una variación natural usual, y no es posible saber si conducirán a un terremoto de mayor intensidad.
No obstante esto no quita que la actividad humana pueda incrementarlos.
[1] La Falla de San Andrés está situada en una gran depresión del terreno en un área límite transformante; con desplazamiento derecho entre la Placa Norteamericana y la Placa del Pacífico. Este sistema tiene una longitud de aproximadamente 1.287 km y pasa a través de California, Estados Unidos, y de Baja California en México. El sistema está compuesto de numerosas fallas o segmentos. Notables en el sur son las fallas Falla de San Jacinto, San Andrés, Imperial y Cerro Prieto. Hacia el sur el sistema de fallas de San Andrés termina en el Golfo de California. Esta falla es famosa por producir grandes y devastadores terremotos. Debido a que la placa del Pacífico penetra por el Golfo de California, y hacia el norte de la Falla de San Andrés, en los próximos 50.000 años la Península de Baja California se separará del continente y, convertida en una isla, se desplazará al norte; se calcula que llegará frente a Alaska en unos 50 millones de años. Cada año aproximadamente la península de Baja California se separa 6 cm. Se considera que la Península de Baja California se formó por esta falla. Este mismo proceso está moviendo a la ciudad de Los Ángeles en dirección hacia la Bahía de San Francisco (ambas están en lados opuestos de la falla) a una velocidad de unos 4,5 cm por año. Este no puede ser percibido a simple vista, pero ha ocasionado numerosos daños a obras de ingeniería como acueductos, carreteras y edificios. Consecuencia de esta falla se originan numerosos terremotos, habiendo acontecido algunos de considerable magnitud como los de 1857, extendiéndose desde Parkield hasta El Cajón (magnitud estimada: 8,0); el de San Francisco de 1906 (magnitud estimada: 7,2); o el terremoto de Loma Prieta de 1989, cerca de Santa Cruz, California (magnitud: 7,1) y El Centro California en 1940 y el más actual ocurrido en Baja California el domingo 4 de abril de 2010 con una magnitud de 7.2 grados. Al suroeste colinda con Baja California y provoca como mínimo un terremoto al año.
