Ortiz tiene 33 años.

El asesinato de Genaro Joaquín Danitz Pavez (18) generó conmoción y sorpresa en el barrio Santo Tomás de Aquino, en El Algarrobal, Las Heras. El joven fue ultimado el domingo en el interior de su domicilio y desde un comienzo hubo dudas alrededor de las circunstancias en las que se produjo el hecho.

Una de las primeras hipótesis que surgió fue la del un disparo accidental, pero la fiscal de Homicidios Claudia Ríos descartó rápidamente esa teoría apoyándose en las diferentes declaraciones de testimoniales e informes periciales que se recepcionaron.

Para la representante del Ministerio Público, hubo una intención de terminar con la vida de Danitz y el principal sospechoso era Leandro Exequiel Ortiz Cimino, un vecino de la víctima que tiene un amplio prontuario y pasado carcelario.

A las pocas horas del inicio de la instrucción, el ex convicto, de 33 años, quedó con pedido de captura y este jueves su abogado, Carlos Moyano, lo entregó para que quede a disposición de la Justicia.

Durante la audiencia en la que la fiscal Ríos lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, Ortiz decidió declarar y contar su versión de los hechos.

En su exposición, aseguró que la noche del sábado, pasadas las 22, se dirigió hasta la casa de Danitz para comprar “un papel de merca”, es decir, un raviol de cocaína, ya que el joven se dedicaba al narcomenudeo. El chico estaba acompañado por su novia, un amigo -testigo clave de la causa- y un menor apodado el Zurdito.

Ortiz agregó que tenía una excelente relación con la víctima, ya que eran amigos. Y negó que hubiesen mantenido algún tipo de enemistad o diferencias a resolver. Incluso, le dijo a la investigadora que fue el propio Danitz quien sacó de su campera un revólver para mostrárselo: “Mirá lo que tengo acá”, le habría dicho el fallecido según la versión del imputado.

El acusado indicó en el expediente que tomó el arma de fuego, le preguntó a la víctima si estaba cargada y que encontró un no como respuesta. Acto seguido, miró hacia afuera porque su hijito, de 11 años, estaba comprando en un quiosco cercano, y activó el arma sin intención, se desprende de su declaración.

Un proyectil salió e impactó contra la cabeza Danitz. Ante eso, por temor, explicó, tomó a su hijo y se fue rápidamente del lugar. Todo esto mientros los amigos del joven herido lo auxiliaron y lo trasladaron al Hospital Carrillo, donde dejó de existir minutos después.

Más allá de la declaración de Ortiz, la fiscal del caso mantuvo su teoría de un hecho intencional. Por eso, la defensa solicitó que se realice un careo entre los testigos presenciales, ya que detectó una serie de contradicciones en sus relatos.

Los antecedentes

Fuentes policiales revelaron que Ortiz contaba con un importante prontuario, que lo llevó a tener varios pasos por las cárceles mendocinas.

La información indica que tuvo su primer antecedente allá por 2009, cuando tenía sólo 19 años y fue investigado por un robo en grado de tentativa. Al año siguiente, sumó una causa por robo agravado por el uso de arma de fuego impropia no apta para el disparo, en poblado y en banda, en concurso real con tenencia ilegal de arma civil.

Por esos dos primeros expedientes pasó un tiempo tras las rejas y al tiempo de recuperar la libertad no tardó en reincidir: en 2015 lo imputaron por tenencia ilegítima de arma de fuego y coacciones; mientras que en 2016 fue investigado por lesiones leves dolosas.

Durante un largo periodo, se mantuvo sin roces con la Justicia, hasta que en 2021 fue acusado por un abuso de armas, aunque el expediente terminó archivado.

Ahora, Ortiz volvió a ser imputado por un delito y podría una pena que lo mantendría un largo tiempo en prisión.