Jonathan Osvaldo Vicente Castro (35) es el hijo de Domingo e Hilda. Lo conocen como Moncho y se movió gran parte de su vida por los barrios Municipal de Guaymallén y La Estanzuela de Godoy Cruz. Un dato no menor revela que su segundo apellido es Pizarro, denominación asociada en Mendoza a la vida delictiva vinculada con el tráfico y la venta de drogas en pequeñas cantidades desde hace décadas.
El Moncho nació el 7 de octubre del 1988 y permaneció varios años en el Complejo Penitenciario VI de Luján de Cuyo condenado en mayo del 2019 a 5 años y once meses de encierro por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y lavado de dinero. Su mamá es Hilda Graciela Pizarro Quintero, hermana de Nelson, Sergio y Diego, detenidos por tema de drogas en los últimos años -el último condenado a 20 años de encierro por un asesinato en el barrio Gomensoro-, “lo inició en el negocio” de las sustancias prohibidas cuando era muy joven.
La mujer, una celadora de 65 años domiciliada en la manzana 22 del citado complejo del oeste godoicruceño, ha sido sorprendida varias veces por el mismo delito. Compartió la primera de las causas con su hijo en el 2017, bautizada Operación Pyme Familiar, cuando la apresaron tras una investigación de la Policía Federal de Mendoza por venta de drogas y lavado de capitales, y luego volvieron a estar en la mira cuando salieron de prisión por cumplir parte de la pena.
La nueva investigación contra el Clan Pizarro: el prófugo y los embargos millonarios
Hilda Graciela Pizarro Quintero es conocida en el ambiente narco del barrio La Estanzuela de Godoy Cruz como la Doña, la Señora o, simplemente, “la mamá del Tío”, como la llamaban en oportunidades específicas allegados de su hijo Jonathan Osvaldo Vicente…
En octubre del 2022, “Doña Hilda” y su hijo el Moncho quedaron comprometidos en una investigación por organizar y financiar el comercio de drogas con otros personajes del mundo del narcotráfico, entre ellos dos hermanos y otra fémina. Los efectivos federales secuestraron más de tres kilos de cocaína y capturaron a la señalada cabecilla luego de seis meses de investigación. Pero el Moncho logró esquivarle a las redes policiales y quedó con pedido de captura nacional e internacional.
Pero todo tiene un final en la clandestinidad: este sábado a las 14, luego de casi dos años prófugo de la Justicia, efectivos de la Unidad de Inteligencia Criminal de la DUOF de la Policía Federal Argentina, capturaron en la calle al Moncho Castro Pizarro.
Lo venían buscando y tenían el dato por los lugares donde se movilizaba y pernoctaba. Debido a esto, esperaron a que se encontrara en la vía pública, cerca de la Intersección de Irigoyen y Avellaneda de Guaymallén, para actuar. Una vez reducido, cuando lo requisaron le encontraron una piedra de aproximadamente 100 gramos de cocaína entre sus pertenencias, revelaron fuentes del caso.
Castro Pizarro fue llevado hasta la U-32, el centro de detención de los Tribunales federales y en las próximas horas pasará a la cárcel de Cacheuta. Tiene que responder en la misma causa que se encuentra procesada su madre.
El clan Pizarro condenado: reconoció venta de cocaína y lavado de activos
El clan Pizarro es conocido en Mendoza por la comercialización de drogas a grandes escales. Una muestra de ello fue el procedimiento que terminó con la detención de Nelson Fabián Pizarro, el Chirola, intentando ingresar a Mendoza casi 50 kilos de…
La última causa contra los Pizarro
La nueva investigación contra una de las patas del “gigante” Clan Pizarro se inició en abril del 2022, cuando la Policía Federal recibió otra denuncia que los relacionaba con la violación a la Ley 23,737. La presentación hablaba del Moncho e Hilda y otros personajes de su confianza y apuntaba a un lugar específico con el comercio de cocaína, un comercio llamado El Cumplidor, ubicado en el popular barrio La Estanzuela.
Debido a esto, se pusieron en marcha escuchas telefónicas. Hubo allanamientos luego de seis meses de tareas de inteligencia de los pesquisas y secuestraron 3 kilos de cocaína en la casa de uno de los sospechosos, identificado como Abel Pina. Hilda también recibió la “visita” de los policías y le encontraron algunas de dosis de cocaína y marihuana, 337.720 pesos y un cuaderno con anotaciones relacionadas con el caso.
En el citado local dieron con más droga fraccionada -48 dosis de cocaína-, dinero en efectivo, una balanza digital y otros elementos. Los policías concluyeron que los hermanos le compraban la droga a los Pizarro y luego comercializaban en pequeñas cantidades para generar más ganancias.
Por todo esto, sumado a las pruebas que habían obtenido de las escuchas telefónicas, solicitaron la detención de los sospechosos. Todos cayeron menos el Moncho Castro Pizarro. Con el paso de los meses, terminaron procesados con prisión preventiva.
La primera captura
El Moncho se hizo “conocido” cuando fue atrapado en la megainvestigación Operación Pyme Familiar. Esa pesquisa es considerada una de las más destacadas de la Policía Federal en la última década en Mendoza. De los trabajos se determinó que Hilda Pizarro y sus hijos –también fue condenada Johana Castro, hermana del Moncho y otras personas- tenían 20 quiosquitos para el narcomenudeo y realizaban 80 “pases de mano” por día en los diferentes sectores, generando ganancias millonarias.
Producto del dinero que obtenían, fueron adquiriendo bienes muebles e inmuebles (autos y casas), lo que decantó en un procesamiento por lavado de dinero. El 3 de mayo del 2019, todos los acusados que tenían ese causa, reconocieron los hechos en un juicio abreviado homologado por el Tribunal Oral Federal Nº2 de Mendoza.
El Moncho recibió 5 años y 11 de meses de cárcel. Al momento del nuevo de captura, se encontraba en libertad condicional. Su mamá, Hilda, recibió la misma pena. Su otra hija, Johana y la pareja de Moncho, pactaron cuatro años y medio de encierro cada una.
