El asesinato del médico León Domingo Burela Yanchina (64) fue uno de los casos más impactantes del 2019. La detención de su esposa, Elizabeth Ventura, como presunta instigadora del crimen y de su amiga, la parapsicóloga Mónica Castro, más conocida como la “bruja”, sorprendió a propios y ajenos.
Casi tres años después, en los que se vivió una verdadera batalla judicial entre la Fiscalía, la defensa y la querella de los hijos de la víctima, comenzó este lunes el juicio por jurados contra las dos acusadas.
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La primera jornada del debate arrancó en horas de la mañana con el proceso de selección de jurados. Posteriormente, una vez elegidos los doce representantes para el tribunal popular, se desarrollaron durante la tarde los alegatos de apertura.
En el inicio, la fiscal de Homicidios Claudia hizo una breve presentación en la que ratificó la hipótesis que desarrolló a lo largo de toda la instrucción: a Burela lo mató un sicario -no identificado- pagado por su pareja y contó con ayuda de Castro para planificar el crimen.

La representante del Ministerio Público afirmó a los jurados que en el desarrollo del debate presentará numerosas pruebas que avalan esa versión.
Luego, fue el turno de la querellante Claudia Vélez, quien representa a Raúl Burela, hermano de la víctima. La letrada hizo un repaso por la vida del médico y señaló que vivió más de 30 años junto a su esposa, hasta que ella “decidió ponerle fin a su vida en 2019”.
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En concordancia con la Fiscalía, Vélez le adelantó a los jueces de los hechos que pedirá un veredicto de culpabilidad contra Ventura y Castro.
Posteriormente, tomó la palabra el otro querellante, Francisco Castro, en representación de los hijos de Burela y Ventura. El abogado apuntó contra la Fiscalía y el hermano de la víctima, a quien marcó como sospechoso de un ataque que sufrió el médico en 2014.

En esa oportunidad, Burela fue abordado por tres delincuentes en su casa y uno de ellos le dijo: “Mirá, a mí me mandaron a matarte, y si te digo quién es, te caés de culo”. Luego, cuando los detectives de esa causa le consultaron si tenía problemas con alguien, respondió que con su hermano.
Más allá de eso, el letrado también deslizó que a la víctima la pudieron asesinar por un hecho de inseguridad o por algún conflicto con internos del penal Boulogne Sur Mer, donde trabajó durante muchos años.
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Lo concreto es que puso en duda la teoría de la fiscal Ríos y desestimó que Ventura y Castro puedan haber estado involucradas en el hecho de sangre.
Por su parte, durante la exposición del abogado Agustín Magdalena, defensor de Ventura, también se marcó al hermano de Burela como posible sospechoso, describiéndolo como “un lobo disfrazado de cordero”.

Asimismo, se hizo mención al hecho que sufrió el galeno cinco años del crimen y el representante legal de la esposa del médico criticó la falta de accionar de la Justicia en esa investigación.
Para finalizar, sostuvo que la investigación contra su clienta “un capricho” de la fiscal y “no tiene ni una sola prueba de calidad”.
Por último, pasó al estrado Susana Soletti, a cargo de la defensa de Mónica Castro, quien se limitó a decir que su clienta está detenida por una suerte de “cacería de brujas” y que no existen pruebas que demuestren su presunta participación en el caso.

El caso
Corría la mañana del lunes 15 de abril cuando Burela se quedó solo en su casa de la manzana D del barrio Kolton, en Las Heras. Sus hijos se habían ido a cursar a la universidad y la esposa se dirigió al gimnasio.
Eran cerca de las 10 cuando los vecinos del complejo oyeron una serie de detonaciones de arma de fuego que provenían de la vivienda del médico. Acto seguido, observaron a un sujeto con prendas oscuras salir corriendo por calle Santa Fe hacia el este.
Cuando policías llegaron al lugar, encontraron al profesional de la salud tendido en el sillón del living, vestía una bata y tenía tres impactos de bala: uno en el hombro izquierdo, otro en la axila izquierda y otro en la cabeza.

Posteriormente, la policía Científica levantó cuatro vainas servidas de una pistola 9 milímetros y se confirmó que era un arma que pertenecía a la víctima.
La familia de Burela denunció que además de esa pistola le robaron otra calibre 22, dos alianzas, un anillo cintillo y 15 mil pesos en efectivo.
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Por eso, la primera hipótesis fue que se trató de un hecho de inseguridad. No obstante, con el paso de las semanas y los avances en la pesquisa, los detectives colocaron la lupa sobre el círculo íntimo de Burela.

Fue así que las pruebas apuntaron contra Ventura y su amiga, por lo que ambas terminaron detenidas el 10 de octubre de ese año.
La esposa del médico y la bruja fueron imputadas por homicidio agravado por el vínculo, en calidad de instigadora y por la participación necesaria, respectivamente, calificaciones con las que llegaron al debate por jurados.
