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20 de noviembre de 2019
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Detalles reveladores

Creen que a Burela habían intentado matarlo por encargo en el 2014

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La esposa de la víctima, acusada de autora intelectual. La “bruja”, también presa.

El crimen del profesional se ha transformado en un caso impactante. Trascendió que en un hecho que sufrió cinco años antes de su trágica muerte, un delincuente le dijo: “Mirá, a mí me mandaron a matarte, y si te digo quién es, te caes de culo”. El lunes definen la situación de las imputadas.

El asesinato a balazos del médico León Domingo Burela en su casa de Las Heras se ha transformado en uno de los hechos policiales más impactantes del 2019.

El profesional de la salud de 64 años, quien era padre de una chica y un joven de 24 y 18 años, respectivamente, y estaba casado, resultó muerto de tres tiros con un arma que era de su propiedad.

Uno de los proyectiles, el fatal, fue a corta distancia y lo recibió en la parte superior de la cabeza: de acuerdo con los peritajes forenses, el galeno fue ejecutado mientras se encontraba sentado, un detalle no menor para los detectives del caso.

La instrucción está a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y tiene dos sospechosas en la cárcel: una es la esposa de la víctima, la docente Elizabeth Ventura (52). Y la otra, una amiga íntima de ella, Mónica Castro, la señalada “bruja” de la causa.

La llaman así porque descubrieron en su casa, cuando se produjeron las capturas el 10 de octubre –casi seis meses después del crimen–, gualichos y magia negra contra la representante del Ministerio Público, el personal policial que trabaja para ella y hasta los medios de prensa que publicaron la noticia.

El martes se desarrolló la audiencia de prisión preventiva contra las detenidas, y el lunes a las 15 el juez Fernando Martínez definirá si les dicta la medida cautelar que afecta la libertad por las calificaciones de homicidio agravado por el vínculo en calidad de autora intelectual, en el caso de Ventura, y participación necesaria de ese delito, para Castro.

Ver también: Crimen del médico: la esposa declaró que robaron joyas y dinero

Básicamente, para la fiscal, de acuerdo con una serie de pruebas que se sumaron en el expediente durante medio año, Ventura ordenó matar a Burela, y Castro fue el nexo con el sicario (se trata de un hombre por lo que declararon los testigos el día del hecho), quien no está identificado.

Los sabuesos policiales y judiciales están convencidos de que Ventura fue quien pactó con algún asesino el crimen de su pareja por los problemas de convivencia que venían arrastrando. Y, más allá de los fuertes indicios que tienen en esta causa, creen que ya habían intentado matarlo a través de un asesino a sueldo hace años, cuando sufrió un asalto en su vivienda.

Si bien se trata de una presunción de los pesquisas, un expediente que nunca tuvo detenidos, contaron fuentes policiales, abrió el camino hacia esa hipótesis.

Para eso desempolvaron una denuncia por un violento robo que sufrió el galeno en su casa de la manzana D casa 17 del barrio Kolton, el 11 de febrero del 2014.

Ese día, cerca de las 14, Burela se quedó solo en la propiedad (lo mismo sucedió cuando lo mataron) porque su mujer había salido con sus dos hijos. Al menos, tres asaltantes se metieron en su domicilio y lo atacaron salvajemente mientras reposaba sobre la cama en su habitación.

Lo llamativo del hecho, que no pareció un robo más, de acuerdo con la causa 13.532/14 a la que accedió El Sol, es una frase que lanzó uno de los ladrones a Burela mientras lo golpeaban y amenazaban de muerte: “Mirá, a mí me mandaron a matarte, y si te digo quién es, te caés de culo. Dónde está la plata, esto es una batida que te han hecho, sabemos que tenés plata y que también tenés un revólver”.

Esa frase fue declarada textualmente por el profesional cuando radicó la denuncia en una oficina fiscal de Las Heras. Agregó que sufrió la amenaza cuando le apuntaban con una pistola calibre 9 milímetros en la cara.

Bulera, quien volvió a sufrir un hecho de inseguridad en el 2015, detalló en esa oportunidad que lo sorprendieron en su cama y lo tomaron del cuello.

Luego le dieron una trompada en el rostro que le hizo saltar los lentes. Mientras uno lo seguía sujetando del cuello, el ladrón que le dio un puñetazo le dijo que se sacara el anillo de bodas. Trató de quitárselo pero no lo consiguió.

Burela agregó que él se sacó la alianza y que se la entregó al malviviente. La alhaja terminó en el bolsillo del ladrón.

Luego de varios minutos en la escena, los delincuentes –un par tenía pasamontañas– continuó buscando elementos de valor en la casa y hasta estuvieron a punto de cortarle un dedo con un cortaplumas que guardaba la víctimas arriba de un chifonier.

Para intentar frenar el atraco, la víctima les dijo que la llevaran hasta un cajero automático para extraer dinero y entregárselo.

Sin embargo, esto no fue una opción para la banda: lo siguieron golpeando y amenazando con matar. Finalmente, Burela fue atado y llevado hasta un baño. Le dijeron “tirate al suelo”. Allí lo dejaron tirado.

“Yo me arrodillé en la ducha y sentí que uno le dijo al otro ‘damos una revisadita y nos vamos’”, declaró el médico en la parte final de la denuncia.

Lo cierto es que los investigadores policiales que siguen de cerca el crimen de Burela tomaron esa denuncia y comenzaron a analizarla.

“Es llamativo que le hayan dicho ‘me mandaron a matarte, y si te digo quién es, te caés de culo’”, reveló un detective consultado por el caso. Y agregó: “Más dudas surgen porque, años después, lo asesinaron”.

Similar

Hacen un paralelismo con la trágica muerte del profesional, a las 10.30 del 15 de abril de este año.

Burela fue asesinado y su esposa declaró que le habían robado algunas pertenencias –como un par de armas, dinero y joyas– en un hecho similar al que sufrió en el 2014.

La mujer declaró en un primer momento que se encontraba en el gimnasio cuando un hombre entró y perpetró el homicidio.

En la indagatoria negó haber mandado a matar a su pareja y dijo que sufría violencia de género. Pero escuchas telefónicas que se ordenaron –un par de días después del hecho– cuando nacieron las dudas sobre Ventura, sirvieron para confirmar las sospechas. 

En una charla que mantuvo con su amiga Castro, esta le dijo: “Dale, contale también que mandaste a matar a tu marido”.

El audio fue reproducido el martes a pedido de la fiscal, y los abogados defensores pidieron la nulidad de la misma al sostener que se realizó después del plazo máximo previsto para realizar este tipo de intervenciones, es decir, 120 días.

El lunes, el juez Martínez tendrá la última palabra con respecto a las dos imputadas.

Ríos entendió que existe riesgo procesal y de fuga si se les concede la libertad. Y detalló que Castro, quien dice ser vidente natural, el lunes por la noche fue descubierta con un nuevo gualicho en su celda: un frasco con treinta papeles con nombres de la fiscal, abogados y hasta el juez bañados en miel.

Para los investigadores, ni el asalto en el 2014 ni los trabajos de magia negra vinculados a la causa son cuestiones casuales.

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