En los investigadores provinciales hay preocupación. Autoridades judiciales y policiales coinciden que en los casos de desaparición de los jovenes Abigaíl Carniel y los hermanos Kevin y Franco Álvarez en Las Heras y Maipú-Guaymallén, respectivamente, está detrás el fantasma de la droga.
Por eso se mostraron en alerta y por estas horas profundizan las pesquisas para conocer los verdaderos motivos.
La presencia de consumo o comercialización de estupefacientes en diversos grupos de chicos de las barriadas donde se movían Carniel y los hermanos Álvarez sostienen esta hipótesis. No es la primera vez que sucede. Y temen que se transforme en un “modus operandi” en las llamadas guerras entre distribuidores de drogas.
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En el caso de Abigaíl Carniel, quien dejó de ser vista el 15 de abril en el Barrio Sargento Cabral de Las Heras, tres hombres relacionados con la venta de sustancias prohibidas están detenidos a la espera de que la Justicia provincial defina su futuro (prisión preventiva).
Será el jueves y la jueza María Julieta Espínola, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, será quien tenga la última palabra luego del pedido del fiscal Carlos Torres.
Uno de ellos, Matías el Fido Díaz, es señalado como jefe narco en el Gran Mendoza. Después de su detención por el caso Abigaíl, el 11 de mayo, la Justicia federal avanzó contra él para imputarlo por lavado de dinero.
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Los otros dos sospechosos, Martín Chupetín Marquez y Vicente Chumacero, son marcados como integrantes de la organización que el Fido lideraba. Y la hipótesis de que la joven de 18 años fue asesinada y su cuerpo luego descartado en un lugar que intentan descubrir porque habría consumido drogas que estaban destinadas a la venta es una de las más fuertes, ya que fue señalada como “mula” por algunos testigos.
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Lo mismo con los hermanos Franco y Kevin Álvarez, de 28 y 18 años, quienes son oriundos de Colonia Bombal –Maipú– y dejaron de ser vistos el lunes 7 por la noche en Los Corralitos, en Guaymallén.
Le dijeron a su madre que iban a cobrar un trabajo de albañilería y uno de ellos –Kevin– se contactó con ella a las 21.30.
Diecisiete minutos después, el dispositivo dejó de emitir señal. Está apagado desde las 21.47 y los detectives creen que pudieron ser víctimas de algún ataque por conflictos que tenía Franco –principalmente–, donde vivía.
Los detectives de la División Homicidios también trabajan la presunción algún tipo de ajuste por tema de drogas después de analizar teléfonos celulares secuestrados.
La reconstrucción sostiene que uno de los hermanos llevó teléfono. El otro lo dejó en su casa. Cobraron el dinero que le adeudaban y le dijeron a su madre que retornaban a su hogar. Jamás lo hicieron.
Estas personas que le debían dinero a los Álvarez declararon y contaron que, efectivamente, le entregaron los billetes y no los vieron más. En principio, no tendrían relación con la desaparición de ambos jóvenes.
Por eso apuntaron a algunos conflictos que mantenía, principalmente, Franco, con algunos muchachos de la zona donde vivían.
“Son hipótesis y versiones que estamos trabajando en ambos casos. Nada está descartado. La presencia de la droga aparece y es cada más constante en diversos hechos ocurridos en la provincia”, confesó un investigador policial con años de experiencia.
