Una audiencia clave se desarrolló este miércoles por la causa que investiga el crimen en un asalto del empresario Emilio César Giménez (49), ocurrido el pasado 15 de setiembre en Guaymallén.

En la misma se definió la situación de los dos primeros detenidos que tuvo el expediente: el penitenciario Cristian Willy Rivero y Leandro Fredes Ponce, quienes corrieron con suerte dispar.

Al primero le dictaron la prisión preventiva, mientras que el otro accedió al recupero de la libertad, pese a que el fiscal Carlos Torres -fue subrogado por su par Andrea Lazo- había pedido que Fredes continuara tras las rejas.

Con respecto al guardiacárceles, que supo ser jefe de seguridad de Independiente Rivadavia, la defensa a cargo de Federico Abalos pidió que cumpliera la medida de coerción en la modalidad domiciliaria.

Giménez tenía 49 años.

Ante eso, la jueza Carolina Colucci determinó que analizará esa solicitud, a fin de definirla en un futuro próximo.

La magistrada del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, pasó a un cuarto intermedio para tratar el control jurisdiccional requerido la defensa del tercer detenido, Walter Sebastián Corcho Sáez, a fin de analizar las condiciones de su detención, ya que no estaba presente el fiscal Torres, quien se encuentra de licencia.

En cuanto a Fredes, la Fiscalía entendió que debía quedar con prisión preventiva. No obstante, la jueza se inclinó por los argumentos de la defensa, a cargo de Sergio Salinas, que había presentado una serie de pruebas que pusieron en duda su presunta participación en el hecho de inseguridad.

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Si bien en uno de los vehículos utilizados por los delincuentes que atacaron a Giménez, se halló una tarjeta SIM que estaba registrada a su nombre, aseguran que esa línea telefónica no le pertenecía desde hace tiempo.

Además, presentó testigos que dieron cuente de que ese día, a la hora en que fue ultimado el empresario frutihortícula, estaba trabajando en una obra en construcción, cercana a su domicilio del barrio Paraguay.

Si bien Fredes quedó libre, continuará sometido a proceso, aunque lo más probable es que termine sobreseído con el pasar de los meses, explicaron fuentes allegadas a la causa.

Leandro Fredes.

En una situación opuesta se encuentra Rivero, a quien lo ubicaron a través de cámaras de seguridad a bordo de un Fiat Tipo champagne en la zona del Mercado Cooperativo de Guaymallén, donde la víctima tenía un puesto de venta de frutas y verduras y desde donde fue seguido antes del golpe.

Pese a que Rivero declaró que es inocente, su celular lo complicó porque las antenas posicionaron el aparato por los lugares donde se movió la víctima el día en que fue asesinada.

El penitenciario detalló en el expediente que esa jornada le prestó el auto a su hijo, Gustavo, para ir a buscar unas entradas de un festejo de la Lepra a la feria.

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Justamente, su hijo está con pedido de captura por el crimen de Giménez y está prófugo junto a otros tres sospechosos: los hermanos Ricardo y Juan Ángel Andrada Mercado y Maximiliano Martínez.

En tanto, hace diez días cayó el Corcho Sáez, quien también era buscado como parte de la organización y fue imputado por la misma calificación que el resto de los acusados: homicidio criminis causa, delito que prevé como única pena la prisión perpetua.

Emboscado

El crimen del empresario Giménez se transformó en uno de los casos más conmocionantes de este año en la provincia.

Fue el 15 de setiembre cuando la víctima salió de trabajar pasado el mediodía de su puesto en la feria y se dirigió hasta la casa de un colega, en las cercanías, ya que lo invitaron a almorzar por un cumpleaños.

De acuerdo con la teoría del caso de la Fiscalía, a Giménez lo siguieron desde que salió del Mercado Cooperativo, puesto que la banda delictiva contaba con el dato de que iba a mover una importante cantidad de dinero.

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La víctima se movilizaba a bordo de su Volkswagen Amarok V6 blanca cuando, cerca de las 16, regresaba a su domicilio.

En el cruce de calles Jorge Newbery y Padre Manzano sufrió una emboscada: una Jeep Renegade blanca se colocó delante y una Toyota Rav4 gris detrás (ambos vehículos eran robados). 

De la investigación surge que le cortaron el paso porque buscaban los casi 6 millones de pesos que transportaba en el asiento del acompañante.

La escena policial y los trabajos sobre la VW Amarok de Giménez.

Uno de los maleantes descendió de una de las camionetas portando una pistola calibre 22 y disparó hacia el capot de la Amarok. A fin de evitar el robo, Giménez hizo marcha atrás e impactó la Toyota, incrustándose en el jardín frontal de una propiedad.

Fue allí cunado el malviviente disparó por segunda vez y logró herir a la víctima. La bala le atravesó el brazo izquierdo de la víctima y le impactó en su el pecho, lesión que le provocó la muerte en cuestión de minutos.

Así, la banda se debió dar a la fuga con las manos vacías y abandonando los dos rodados -uno en la escena y otro en las cercanías-, lo que dejó numerosas pruebas para avanzar sobre las identidades de los sospechosos.