Gustavo Rivero, Maximiliano Martínez, los hermanos Andrada y último detenido.

El Ministerio de Seguridad ofreció este miércoles una recompensa de 700 mil pesos por información sobre cinco presuntos integrantes de la banda que asaltó y asesinó al empresario frutihortícola Emilio César Giménez (49) a mediados de setiembre en Guaymallén.

Se trata de Maximiliano Andrés Martínez Llaneza, Walter Sebastián Corcho Sáez Olguín, los hermanos Ricardo Javier, alias Pica, y Juan Ángel Andrada Mercado y Gustavo Maximiliano Rivero Díaz.

Por el hecho de inseguridad se encuentran en prisión el padre de este último, Cristian Riveropenitenciario y jefe de seguridad de la Lepra– y Ángel Leandro Fredes Ponce.

Ambos fueron imputados por el fiscal Carlos Torres, al frente del expediente, como coautores del delito de homicidio criminis causa en concurso ideal con robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa. Aunque en las últimas horas se modificó el avoque y se sumó el agravante de poblado y en banda, señalaron fuentes judiciales. 

Por esa misma calificación, que prevé como única pena la prisión perpetua, serán acusados los cinco prófugos que tiene la causa en caso de que sean capturados.

El pedido de recompensa realizado por el representante del Ministerio Público llegó después de que se levantó el secreto de sumario que se mantuvo a lo largo de dos semanas en las que se avanzó sobre las identidades de los sospechosos.

La información a la que accedió El Sol sostiene que tres de los sujetos que son intensamente buscados por los detectives, fueron identificados a través del material genético que se levantó en las camionetas que utilizaron los autores para dar el golpe y que luego abandonaron en la huida.

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Mientras que a los dos restantes llegaron mediante el análisis de cámaras de seguridad y del trabajo de campo que llevó adelante personal de la División Homicidios, de Investigaciones.

Hace algunos días se practicaron numerosos allanamientos en los domicilios de los cinco prófugos, pero el resultado de esas medidas fue negativo. Por eso, estiman que todos se encuentran viviendo en la clandestinidad y probablemente salieron de la provincia, motivo por el que se decidió ofrecer una suma de dinero a cambio de información sobre sus paraderos.

Por su parte, no se descarta que en un futuro próximo se sumen más pedidos de captura contra otros individuos que continúan en la mira de los pesquisas. Esto también porque hay otros cuatro perfiles genéticos que se obtuvieron de los peritajes en la escena y en los vehículos secuestrados, que aún no han sido procesados.

Eso sí, las fuentes explicaron que gran parte de la banda está vinculada a la barra brava de Club Sportivo Independiente Rivadavia. Incluso, Cristian y Gustavo Rivero, son padre y hermano, respectivamente, del Chori Rivero, quien estaba al frente de la filial de Villa Hipódromo conocida como Los Encapuchados.

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Este personaje se encuentra en prisión, imputado por el asesinato de Gabriel Gabito Videla, perpetrado en enero del año pasado durante la celebración del aniversario del club que se hizo en los Portones del Parque General San Martín.

Lo cierto es que la principal sospecha es que el asalto contra Giménez comenzó a planificarse en el marco de juntadas entre integrantes de la facción más violenta de la Lepra y que hubo alguien que aportó el dato sobre el dinero que manejaba el empresario.

Uno por uno

-Gustavo Maximiliano Rivero Díaz: nació un 19 de marzo de 1997, está domiciliado en calle Paso de los Andes de Villa Hipódromo y tiene estrechos vínculos con Los Caudillos del Parque. Después de la captura de su padre, quedó comprometido porque fue detectado por las cámaras a bordo de un vehículo que merodeaba el Mercado Cooperativo de Guaymallén, donde la víctima tenía un puesto de venta de frutas y verduras, en los momentos previos al asesinato.

-Walter Sebastián Sáez Ortiz: conocido como el Corcho, fue uno de los primeros nombres sobre los que se puso la lupa. Es oriundo del barrio Paraguay y nació un 18 de enero de 1991. También está fuertemente identificado con una facción de hinchas de la Lepra del distrito de Buena Nueva, Guaymallén, que está nucleada a los grupos que actualmente lideran la barra.

Los trabajos de campo realizados por el personal de Homicidios y testimoniales lo sindicaron como uno de los partícipes del golpe armado que terminó con la vida de Giménez.

-Maximiliano Andrés Martínez Llaneza: domiciliado en el barrio Parque Urquiza de Guaymallén. El nacido un 16 de noviembre de 1999 es otro de los presuntos asaltantes que tendría relación con el sector más violento de la hinchada del equipo Azul. Su pasado carcelario y antecedentes delictivos lo complicaron, ya que sus registros genéticos dieron match positivo con la sangre que había en la puerta izquierda trasera de la Jeep Renagade en la que escaparon los autores del crimen.

En ese sentido, creen que se lastimó al meter una mano al introducirla a través de la ventanilla de la camioneta de la víctima, con la intención de sustraer el dinero que llevaba. Pero terminó cortándose con los vidrios, no consiguió sustraer el bolso con los 5 millones y dejó las manchas hemáticas que desembocaron en su pedido de captura.

-Ricardo Javier Andrada Mercado: nació el 6 de julio de 1992, lo apodan el Pica y tiene domicilio en el barrio Favaloro de Guaymallén. Al igual que Martínez Llaneza, fue identificado mediante los rastros de ADN levantados de la escena y los rodados. Es uno de los prófugos que no tendría relación con la barra de la Lepra y no está clara la relación que tenía con el resto de los presuntos miembros de la gavilla.

-Juan Ángel Andrada Mercado: tiene el mismo domicilio que su hermano y nació el 7 de setiembre de 1995. Su prontuario también lo dejó en evidencia, ya que los rastros un rastro genético dio match positivo con su registro en la base de datos del Laboratorio de Genética Forense. Tampoco tiene nexos con la hinchada del CSIR.

El hecho

Giménez fue asesinado alrededor de las 16 del jueves 15 de setiembre cuando se dirigía a su casa a bordo de su Volkswagen Amarok V6, luego de celebrar el cumpleaños de un colega del Mercado Cooperativo de Guaymallén, donde tenía un puesto de venta de frutas y verduras.

En el camino, fue emboscado en el cruce de calles Jorge Newbery y Padre Manzano por dos camionetas: una Toyota RAV4 y una Jeep Renagade.

El empresario intentó evitar a los delincuentes e impactó marcha atrás uno de los rodados, pero fue allí cuando le dispararon y uno de los plomos le dio en el brazo izquierdo, provocando que una esquirla le diera en el pecho.

A raíz de esa herida, falleció por broncoaspiración, mientras los delincuentes se dieron a la fuga en la Jeep y abandonaron en la escena el otro vehículo.

Horas más tarde, la camioneta de alta gama fue hallada en el barrio Gomensoro sin ocupantes y con una mancha de sangre en la puerta izquierda trasera.