Viernes 30 de noviembre de 2012. La tapa de El Sol destacaba un informe sobre un menor de edad que estaba en la lupa de los detectives mendocinos, en medio de una sangrienta guerra narco: “Cara Cortada, el chico que genera temor en Godoy Cruz”, rezaba el titular acompañada por la foto del protagonista con el rostro pixelado y sosteniendo una pistola. “Tiene 17 años. Acusado en cinco homicidios”, agregaba el epígrafe.
Por primera vez, una imagen de uno de los sicarios más temidos de la provincia se hacía pública. Su apodo ya había aparecido días antes en una serie de artículos publicados por este diario, ya que era señalado por diferentes asesinatos en el oeste godoicruceño, en pugna por la disputa del territorio de venta de drogas.
A más de diez años de que ganara popularidad por sus hechos delictivos, este miércoles el joven que ya tiene 27 años confesó un asesinato en la zona donde mejor se movía y pasará muchos años en la cárcel. Fue a juicio abreviado por el homicidio de Lucas Nahuel Ampuero (25), perpetrado el 26 de febrero en el oeste departamental y su defensa cerró el acuerdo.

El inicio
Franco Nahuel Abrego Díaz era apuntado desde joven como uno de los “Angelitos de la Yaqui“, como le llamaban a los soldaditos de la jefa narco Sandra Yaquelina Vargas, quien actualmente está purgando una pena de 15 años de cárcel por venta de estupefacientes y asociación ilícita.
El sábado 1 de diciembre de ese año, sólo dos días después de la publicación del informe, el Cara Cortada fue detenido durante un allanamiento en el asentamiento Campo Papa, junto a su compañero delictivo, el Arielito, llamado Kevin Ariel González, quien por aquel entonces tenía 16 años.
Más allá de que ambos eran sindicados por, al menos, cinco asesinatos, la Justicia pudo comprobar la autoría en un doble crimen -el de los hermanos Pavez en el barrio San Vicente- y les declararon en agosto del 2015 la responsabilidad penal de los hechos, por ser menores de edad. Una vez que superaron los 18 años, jamás les impusieron años de cárcel y no tardaron en regresar a las calles.

Ya con su jefa tras las rejas y luego de pasar por el ex COSE (intentó matar a un operador y fugarse) y la cárcel por violar la cuarentena en el 2020, el Cara Cortada continuó sumergido en ese mundo violento y clandestino. A comienzos de marzo de este año, cayó por un homicidio tan sórdido como aquellos que se cometían en las épocas en que la Yaqui dominaba el oeste de Godoy Cruz.
La víctima fue Nahuel Ampuero, un joven padre que desapareció en los últimos días de febrero y en plena búsqueda partes de su cuerpo calcinado fueron halladas desperdigadas por el piedemonte mendocino. La investigación determinó que fue asesinado de dos balazos en la casa de su madre, desmembrado y quemado en un barril.
Por el caso, durante un par de días, el Cara Cortada se transformó en el prófugo más buscado de la provincia y terminó por entregarse en el Este provincial. Pero eso no fue todo, su madre también quedó comprometida y la atraparon semanas después.
Ambos fueron imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por ensañamiento; Abrego Díaz como autor y su progenitora como partícipe secundaria. Con esa calificación, el Cara Cortada arriesgaba una pena a prisión perpetua.
Sin embargo, en los últimos días la situación de ambos cambió: el Cara Cortada declaró y reconoció la autoría en el crimen de Ampuero y su madre quedó desligada de la causa (será sobreseída). Así, en tiempo récord, la fiscal de Homicidios Andrea Lazo acordó con la defensa del sicario definir la causa mediante un juicio abreviado inicial.
Casi dos meses después su regreso a prisión, el Cara Cortada fue sentenciado este miércoles a 16 años de encierro por la jueza Mirna Montaldi, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, quien homologó el pacto entre las partes.
La magistrada le declaró la reincidencia, ya que contaba con una condena previa por violar la cuarentena en medio de la pandemia. Debido a eso, deberá cumplir la pena de manera efectiva, sin posibilidad de acceder a beneficios carcelarios.
La cronología del crimen
Según la investigación realizada por los detectives, se presume que la última vez los familiares de Ampuero lo vieron con vida fue el domingo 26 de febrero, cuando salió de la casa de su madre en calle Salvador Civit de Godoy Cruz. El joven era padre de una niña pequeña y su esposa estaba embarazada de cinco meses.
Antes de las 19 horas, Ampuero dejó la propiedad a bordo de su moto Brava 110cc blanca. Una hora después, dos testigos importantes del caso, aseguraron haberlo visto en un domicilio ubicado en calle La Quebrada junto al Cara Cortada. Allí también estaba su madre, Nora Beatriz Díaz, quien presenció todo.
Según la reconstrucción de los investigadores, se presume que Ábrego asesinó a Ampuero de dos disparo y que luego quemó su cuerpo con la ayuda de su progenitora. El humo que salía de la propiedad en el momento y día del asesinato fue confirmado por testigos.
Se cree que el Cara Cortada y su madre escondieron el cadáver en un tacho de 200 litros y luego lo incendiaron para deshacerse de cualquier prueba.
La familia de Ampuero denunció su desaparición el martes 28 de febrero, dos días después de su último avistamiento. La fiscal Lazo inició una investigación y el personal policial de la División Homicidios encontró el brazo izquierdo de la víctima a 500 metros de la casa de la madre del Cara Cortada el viernes 3 de marzo.
A pesar de que estaba quemado, los detectives pudieron identificar un tatuaje del manga Dragon Ball, igual al que tenía la víctima, por lo que supieron que los restos encontrados eran los de Ampuero. Un análisis de ADN posterior confirmó esta sospecha.
Luego, la cabeza y parte del torso de la víctima fueron hallados dentro de una bolsa con cal por un grupo de niños que jugaban cerca del asentamiento La Quebrada, el sábado 19 de marzo. El hallazgo se realizó cerca de la casa de la madre del Cara Cortada.
Semanas más tarde, el lunes 10 de este mes, policías atraparon en Tupungato a la progenitora. La mujer fue imputada y pasó al penal, situación que provocó que el jueves 13 el Cara Cortada tomara la decisión de quitarse la vida ahorcándose en su celda del penal San Felipe, aunque no logró, ya que el personal penitenciario pudo rescatarlo.
Al día siguiente, las autoridades aceleraron para cerrar el acuerdo para la condena a través del juicio abreviado inicial y se realizó una audiencia en la que el sicario reconoció formalmente que mató a Ampuero. Así, se fijó la fecha de sentencia para este miércoles, día en que finalmente el Cara Cortada fue condenado por primera vez por un asesinato.
