Ampuero y Abrego fueron vistos juntos el domingo pasado.

Cuando la familia de Lucas Nahuel Ampuero denunció su desaparición, los detectives que trabajaban en el caso sabían que podían estar frente a un asesinato. Principalmente, porque contaban con el dato de que el joven, de 25 años, había sido visto por última vez junto al Cara Cortada, conocido sicario de la jefa narco Sandra Yaquelina Vargas.

Desde el momento en que el popular angelito de la Yaqui fue mencionado en el expediente, la posibilidad de que alguien pudo atentar contra la vida de Ampuero era alta y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo decidió trabajar el caso como un crimen.

Finalmente, esa hipótesis con el peor de los desenlaces se terminó por confirmar la noche del viernes, cuando el cadáver del muchacho fue encontrado en la zona del ex Autódromo Los Barrancos, en medio de los rastrillajes que desarrolló el personal de Investigaciones.

El hallazgo de los restos fue mantenido en secreto por las autoridades, ya que se estuvo trabajando el caso bajo un extremo hermetismo, pero El Sol pudo acceder a esa información por averiguaciones propias practicadas en la zona.

De acuerdo con las fuentes consultadas, el cuerpo fue descartado entre unos cerros de ese sector del pedemonte mendocino, ubicado a algunos kilómetros del barrio Campo Papa, donde Ampuero vecinos lo vieron el domingo pasado.

Ese día, cerca de las 17, el joven salió de la casa de su madre y aseguró que iba a ir a la casa de su pareja, quien cursa el quinto mes de un embarazo. Según sus familiares, debía ayudar a su hijita de 6 años a preparar las cosas para el comienzo de clases.

Así lo buscaban a Lucas Nahuel por las redes sociales.

Sin embargo, Ampuero jamás llegó al domicilio de su novia y tampoco regreso a la vivienda de su progenitora. Tampoco se presentó a trabajar en el taller de su padre, a quien solía ayudarle para ganar algún dinero, más allá de que también se dedicaba a la reparación de electrodomésticos.

Fue a partir de allí que la familia de Ampuero comenzó a recorrer comisarías y hospitales, pero nadie lo había visto. Fue recién cuando consultaron con lugareños que supieron que el domingo había estado junto a Franco Nahuel Ábrego Díaz, más conocido como el Cara Cortada.

Desde el entorno del joven se sorprendieron, ya que no solía frecuentar al angelito de la Yaqui: “No era de ese ambiente. No entendemos por qué estaba con él”, explicaron.

Pero la preocupación aumentó cuando, horas después de radicar la denuncia de paredero, vecinos de la madre de Abrego les comentaron que un joven había sido asesinado horas antes en ese lugar.

Los pesquisas del caso tomaron conocimiento sobre esos dichos y allanaron la vivienda de la progenitora del Cara Cortada. Pero la inspección fue negativa y no encontraron ningún elemento comprometedor, ni rastros sobre Ábrego o Ampuero.

Los trabajos de búsqueda continuaron con rastrillajes y hasta excavaciones en el pedemonte. Para ese punto, los sabuesos estaban buscando un cadáver y terminaron por encontrarlo la noche del viernes.

Más allá de que aún resta la confirmación de la identidad mediante un cotejo de ADN, los restos fueron identificados por una serie de características física.

Luego del hallazgo, la búsqueda se centró en el Cara Cortada, quien se transformó en el principal sospechoso del asesinato de Ampuero y es intensamente buscado por los detectives de Homicidios.

Temido

El Cara Cortada tomó notoriedad entre los detectives policiales en medio de la guerra narco que se desató allá por 2012 en la zona del barrio Campo Papa y que tuvo como protagonista a la banda de la Yaqui Vagas.

Por aquel entonces, Abrego era sólo un adolescente de 16 años y lo sindicaban como uno de los angelitos de la líder narco, quienes perpetraban ataques armados y hasta asesinatos por encargo.

En esos años el Cara Cortada llegó a ser mencionado como autor de, al menos, cinco homicidios. Pero la Justicia sólo pudo demostrar su participación en el doble crimen de los hermanos Daniel y Marcelo Pavez, ocurrido en noviembre de 2012.

Por ese hecho de sangre, le dictaron la responsabilidad penal juvenil en 2015, junto a su compañero Kevin Ariel González, apodado el Arielito. Esa sentencia le valió al Cara Cortada un largo tiempo en el ex Cose y luego en prisión.

Fue recién en 2020, en plena pandemia, que Abrego quedó en libertad y volvió a sembrar el terror en las calles. Había purgado una condena de 3 años y medio de cárcel por intentar matar a un operador del ex Cose mientras estuvo alojado allí. Lideró una revuelta y terminó sentenciado.

Incluso, al poco tiempo de salir de la cárcel fue acusado por el crimen de Oscar Brian Gordillo, pero fue desligado de esa causa por falta de pruebas.

Más allá de eso, el Cara Cortada continúa siendo un personaje temido para los vecinos del Campo Papa y alrededores, donde es mencionado constantemente como responsable de los hechos violentos que allí ocurren.