Casi cinco meses duró la estadía en la clandestinidad de Adrián Estrada, llamado Gordo por sus conocidos, en las barriadas del oeste del Gran Mendoza.
Este joven de 18 años tenía pedido de captura por intentar matar a un testigo clave de una investigación que sigue contra el yerno de Sandra Jaquelina Vargas –la jefa narco en prisión conocida como la Yaqui– y terminó siendo atrapado el jueves por la noche en el complejo La Favorita, de Ciudad.
Estrada fue identificado como uno de los dos sujetos que dispararon pistolas calibre 380 y 9 mm contra Miguel Ángel Valdivia hijo y un amigo la tarde del 9 de noviembre del año pasado en el popular asentamiento Campo Papa.
La víctima tenía que declarar por esos días en la causa por el intento de homicidio que sufrió su padre, apodado Cabezón, el 11 de noviembre del 2018, que tiene como único imputado a Patricio Negro Garrido, pareja de la hija mayor de la Yaqui; pero, lesiones irreversibles en la columna cuando le dispararon desde un auto en la zona conocida como La Línea se lo impidieron.
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Valdivia, de 22 años, salvó su vida de milagro con el paso de las semanas –permaneció en coma– pero las heridas provocaron que pase sus días en una silla de ruedas.
Para los investigadores policiales y judiciales –la causa está en manos de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos–, se trató de un claro ataque para silenciar testigos en el expediente que se instruye contra Garrido, por los cinco proyectiles que recibió en diferentes partes del cuerpo el Cabezón Valdivia en el 2018, que profundizó la fiscal Andrea lazo, también de Homicidios.
Este hombre, quien era pareja de la hermana de la Yaqui llamada Silvana Natalí Vargas (también condenada por tema de drogas), murió el 12 de enero del año pasado en el Hospital Central e integraba la organización criminal que operó durante años en el oeste godoicruceño.
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Se cree que se ordenó “su ejecución” cuando entró en conflicto con algunos personajes de mayor poder dentro de la estructura de la organización, que se fracturó tras la caída de la jefa narco.
La hipótesis de los sabuesos policiales sostiene que el Gordo Estrada y un amigo que es menor de edad accionaron las armas contra Valdivia hijo y un conocido que caminaba con él, llamado Gabriel Cabral (21), mientras circulaban en un Peugeot 207 que era conducido por una mujer, identificada como Emilce Arancibia.
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Sopresivo
Eran las 17.30 del 9 de noviembre del año pasado cuando vecinos llamaron al 911 y contaron que se habían escuchado una serie de detonaciones de arma de fuego.
Cuando llegaron los policías a la escena, una de las víctimas había sido llevada al Centro de Salud del barrio La Estanzuela (Cabral).
La otra, que se había desvanecido, fue transportada en un auto particular hasta el Hospital del Carmen.
A raíz de la gravedad de las lesiones, la derivaron al Central. Allí permaneció alojada durante semanas. Estuvo en coma y actualmente se moviliza en una silla de ruedas.
Los testigos marcaron el vehículo de donde salieron los proyectiles y, rápidamente, los investigadores identificaron a sus ocupantes.
Además, detallaron que uno de los que habían disparado escapó corriendo de la escena (sería Estrada) y arrojó una pistola calibre 380.
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En el cruce de Salvador Arias e Illia, efectivos de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR) detectaron el Peugeot donde se movilizaban el trío de sospechosos y lo ubicaron apenas llegó a una vivienda de la manzana F del barrio La Esperanza.
La conductora, Emilce Arancibia, quedó vinculada como encubridora, en tanto, al menor de 16 años que la acompañaba le realizaron un dermotest con el objetivo de saber si había disparado un arma de fuego y el resultado fue positivo.
“Todos están relacionados a la banda de la Yaqui y más a Patricio Garrido”, describieron los detectives consultados por El Sol en relación con los jóvenes que habrían disparado contra Valdivia y Cabral.

Dos causas complejas
Patricio Negro Garrido está preso desde abril del año pasado, cuando fue detenido por el asesinato de un joven llamado Lucas Ariel Torres.
Este chico de 18 años fue asesinado en diciembre del 2020 en el Campo Papa y los autores fueron tres jóvenes a quienes conocía.
Entre los sospechosos se encuentra Garrido. Lo imputaron por homicidio agravado y está a un paso de ir a juicio. También por ese hecho detuvieron a Emanuel Emita Morales y a un menor conocido como el Bebo.
El Emita reconoció que fue uno de los partícipes del crimen de Torres y lo condenaron a 10 años y 8 meses de cárcel a principios de octubre del año pasado.
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Después de la detención de Garrido, hubo testigos amenazados y baleados por esa causa. Y, con el paso de los meses, la fiscal Lazo también imputó por el intento de homicidio de Miguel Ángel Valdivia, ocurrido un par de años antes.
Fue, justamente, el hijo del Cabezón el que decidió romper el silencio después de más de dos años –y una vez fallecido su padre– y detallar ante la Justicia que el Negro Garrido había sido el autor de los disparos.
Lo imputaron por intento de homicidio (no se pudo comprobar que los disparos le provocaron la muerte a Valdivia padre a principios del año pasado, algo que sostiene la familia) y los soldados o pichones de la banda –que para los detectives continúa activa, con algunas células dedicadas al narcotráfico y a sembrar terror en las barriadas del oeste godoicruceño– fueron en busca de Valdivia hijo hasta que lo encontraron y lo balearon.

