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22 de noviembre de 2021
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Buscan silenciar a declarantes

Quiénes están detrás de los testigos baleados y amenazados en el oeste de Godoy Cruz

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Patricio Garrido está con prisión preventiva.

Desde hace semanas se vive con tensión en barrios como el Campo Papa por la detención e imputación de Patricio Garrido, yerno de la Yaqui. Las relaciones que confirman las hipótesis.

Patricio Garrido no para de llorar cada vez que se desarrolla una audiencia en su contra en la Justicia penal.

Este joven de 27 años está preso desde abril de este año acusado de intentar matar a un hombre en el 2018 y también por el asesinato de un joven de 18 años con quien tenía problemas a fines de diciembre del año pasado. Ambos hechos ocurrieron en el asentamiento Campo Papa, en el oeste de Godoy Cruz.

Pero, esa fragilidad que muestra en los tribunales no es la misma que característica que le endilgan en la calle.

Es destacado como un joven violento, que se mueve armado y que “podría estar vinculado al comercio de estupefacientes” a través de los contactos de suegra, Sandra Yaquelina Vargas, la jefa narco conocida como la Yaqui, también encerrada por violar la ley 23.737.

Ver también: Alerta por más testigos baleados en causas contra la banda de la Yaqui

Lo cierto es que las causas que tienen como protagonista a Garrido, que se instruyen en la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional, han generado una reacción violenta en las barriadas.

Para los investigadores de estos casos, el Negro, como lo apodan, es parte de una banda criminal, y los jóvenes que responden o se movían a él están amenazando y baleando a los testigos para que cambien sus versiones en los expedientes de ambas causas que lo mantienen tras las rejas.

Para los detectives que trabajan esas pesquisas, existen pruebas que confirman que los declarantes fueron baleados –tres en total– porque señalaron a Garrido como partícipe de los hechos que tuvieron como víctimas a Miguel Ángel Valdivia –atacado el 11 de noviembre del 2018 y fallecido el 12 de enero de este año– y a Lucas Ariel Torres (18), acribillado la madrugada del 17 de diciembre del año pasado.

Llegar a esas conclusiones no fue una tarea sencilla. Hicieron cruzamiento de información entre todos los casos que tuvieron a los testigos como víctimas y los resultados fueron sorprendentes.

Por ejemplo, citaron el último de los casos que tuvo como víctimas a Miguel Ángel Valdivia hijo y a un amigo, Gabriel Cabral (21).

Ver también: Atacaron a balazos a dos jóvenes en el Campo Papa

El hijo del hombre atacado en noviembre del 2018 en el Campo Papa fue uno de los testigos más importantes de la instrucción que lidera la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, que se reactivó este año.

Este chico de 22 años fue testigo de la balacera y no había marcado al presunto autor en el expediente porque así se lo había pedido de su padre, quien buscaba vengarse utilizando el viejo refrán barrial “ojo por ojo, diente por diente”.

Días después del fallecimiento de Valdivia, dos años y dos meses más tarde de recibir cinco balazos –nunca pudo recuperarse de las heridas–, su hijo decidió hablar ante la Justicia y apuntó contra el Negro Garrido.

La tarde del 9 de noviembre, el joven Valdivia, cuando había sido citado por la fiscalía nuevamente para contar más detalles de lo que sabía, fue abordado por dos jóvenes mientras caminaba en la zona de la Línea y recibió un balazo que se alojó cerca de su columna. Terminó en grave estado y, hasta este lunes, continuaba en el Hospital Central.

Ver también: Testigos baleados y amenazados y la sombra de la banda de la Yaqui en una causa de asesinato

Los testigos marcaron al Gordo –Adrián Estrada– como uno de los dos agresores. El otro fue un menor de edad que terminó siendo apresado: tenía rastros de pólvora en su mano derecha y también en una remera.

Estrada se encuentra prófugo en la causa que sigue la fiscal de Homicidios Claudia Ríos.

Pero, los pesquisas hicieron una relación que generó alerta en la Justicia: la pareja del Gordo fue una de las testigos que declaró en la causa por el crimen de Lucas Torres y desvinculó a Garrido del hecho. Esta mujer dijo en el expediente que el yerno de la Yaqui no se encontraba en la escena.

Que el Gordo Adrián Estrada sea uno de los presuntos autores del ataque contra Valdivia y que su pareja haya declarado meses después para intentar despegar a Garrido de una de las dos causas que lo mantiene contra las rejas no fueron datos menores para los investigadores.

Por eso crecieron las sospechas que venían analizado desde que se conoció que otros dos testigos que también habían ubicado en el teatro del hecho al Negro Garrido cuando asesinaron a Torres fueron tiroteados por motivos poco claros.

Ver también: La muerte de un ex cuñado de la Yaqui y una sorpresiva imputación

Tal como informó El Sol, los dos declarantes que se encontraban en el lugar al momento de la muerte de Torres recibieron un tiro en la cabeza el 13 de marzo de este año en el Campo Papa (poco menos de un mes antes de la detención de Garrido, quien fue atrapado el 8 de abril) y la madrugada del 11 de setiembre en el barrio Tres Estrellas, en Godoy Cruz.

No sólo eso: una chica que salía con Lucas Torres, que también estaba en la zona de calles Arturo Illia y Chapadmalal la madrugada del 17 de diciembre, fue amenazada para que cambie su versión y desvincule al Negro Garrido.

Así las cosas, mientras jueces de segunda instancia continúan ratificando la investigación de Lazo con las imputaciones de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas –caso Torres– y por tentativa de homicidio –caso Valdivia–, en las calles del barrio Papa se viven días de tensión y reina la preocupación.

Por el ataque contra Valdivia hijo, la fiscal Ríos ordenó la detención del Gordo Adrián Estrada pero, a pesar de su búsqueda, continúa prófugo.

Un chico que disparó armas contra las víctimas –había vainas calibre 9 milímetros y 380– quedó a disposición de la Justicia Penal de Menores, porque tiene 16 años, y una mujer que, se sospecha, los llevaba en su auto, identificada como Emilce Arancibia, fue imputada por encubrimiento.

Es muy probable que, a principios del año próximo, el yerno de la Yaqui se siente en el banquillo de los acusados para responder por ambas causas.

Los días previos al debate, explicaron fuentes policiales, serán de cuidado y protección de los testigos, debido a que su aporte será determinante para definir el futuro del sospechoso.

Salvo que termine reconociendo los hechos, como Emanuel Emita Morales, quien el 5 de octubre reconoció que fue uno de los tres jóvenes que atacaron a Lucas Torres. En un juicio abreviado, y admitiendo la plataforma fáctica de la fiscal Lazo, Morales, de 24, recibió 10 años y 8 meses de cárcel.

Básicamente, confesó que Garrido llevaba una pistola calibre 9 milímetros, se la pasó a él y que terminó en manos del Bebo, un menor de edad, quien acribilló a Torres.

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