La investigación por el crimen de Carlos Elías Yacovich sumó en las últimas horas nuevos elementos que complejizan el escenario y refuerzan la hipótesis de un ataque grupal en un contexto atravesado por consumo de drogas, conflictos previos y participación de jóvenes que no superan los 20 años en un sector específico del departamento de Godoy Cruz.
La víctima, de 46 años, conocida en el barrio como “Carlitos leproso”, vivía en situación de calle junto a su pareja de 42 años debajo de un puente en calle Juncal, hacia el sur del Parque General San Martín.
Según reconstruyeron fuentes policiales y judiciales del caso, trabajaba en una rotisería y era padre de dos hijas -una de 19 años y otra de 7-, además de haber criado a otros cuatro jóvenes considerados “hijos del corazón”. Su vida transcurría entre distintos puntos de la zona donde pernoctaba, aunque en el último tiempo se había asentado en ese sector junto a su pareja.
En ese mismo entorno, detectaron la presencia de un grupo de jóvenes -varones y mujeres- vinculados al consumo problemático de estupefacientes. También al narcomenudeo. Muchos de ellos menores de edad y pertenecientes al barrio Parque Sur, donde, según coincidieron distintas fuentes consultadas por El Sol, ya existían conflictos previos con la víctima.
Incluso, trascendió que la madre de algunos de los sospechosos es conocida en la zona con el apodo de “Cuca”, un dato que aparece de manera reiterada en los testimonios recolectados.
Uno de los puntos que generó ruido en la pesquisa es que, durante este jueves, un par de mujeres habría “entregado” a los menores ante las autoridades para despegarse del hecho de sangre.
Los propios adolescentes aseguraron que no tuvieron participación en el ataque. Esa situación abrió nuevas líneas de análisis para los pesquisas, que buscan determinar si se trató de una maniobra para desviar la investigación o de un intento de desligarse del ataque en medio de la presión social que crece en el barrio.
La secuencia que derivó en el crimen comenzó durante la madrugada del miércoles. Según la reconstrucción, Yacovich habría tenido algún tipo de conflicto previo con este grupo de jóvenes, en un contexto atravesado por el consumo de sustancias.
Esa tensión escaló hasta la noche del ataque. Su pareja le pidió que evitara el enfrentamiento y que no saliera del lugar donde dormían, debajo del puente.Es más, habría tenido algún tipo de contacto con esa tal “Cuca” para recriminarle el accionar de los adolescentes “No salgas”, le advirtió su mujer. Pero la situación se desbordó.
En cuestión de minutos, el lugar se convirtió en un escenario de violencia extrema. De acuerdo con los testimonios, comenzaron a volar piedras y botellas en medio de corridas y gritos.
Uno de esos proyectiles impactó en la cabeza de la víctima y la dejó gravemente herida. Pero no fue lo único: desde su entorno aseguraron que también le clavaron un hierro en la cabeza, un dato que, de confirmarse, elevaría aún más la brutalidad del ataque.
El primer reporte policial ingresó antes de las 0.30 como una riña en la intersección de Juncal y Talcahuano. Cuando el móvil llegó al lugar, encontró a Yacovich tendido en una acequia, con abundante sangrado en el cráneo.
Fue asistido por personal médico, que logró reanimarlo y lo trasladó al Hospital Central con un traumatismo de cráneo grave. Pese a los esfuerzos, horas más tarde se confirmó su fallecimiento, lo que reencuadró la causa como homicidio.
El crimen a piedrazos de “Carlitos leproso”: por qué apuntan a menores de edad
La secuencia de violencia que se desató en plena madrugada de este miércoles en Godoy Cruz tuvo un desenlace fatal. Carlos Elías Yacovich, de 46 años, murió en las últimas horas tras haber sido atacado a piedrazos durante una riña callejera…
A medida que avanzó la instrucción, la lupa se posó sobre ese grupo de jóvenes del Parque Sur. Algunos de los menores señalados comenzaron a ser escrachados en redes sociales como “asesinos”, lo que generó tensión en el barrio y preocupación entre los detectives. En paralelo, la familia de la víctima pidió que el caso no quede en la nada y sostuvo que no todos los involucrados son inimputables.
Según plantearon, también habrían participado jóvenes de entre 17 y 18 años, es decir, potencialmente imputables por la Justicia. En ese sentido, remarcaron que existirían videos del ataque que podrían ser clave para reconstruir la mecánica del hecho y determinar responsabilidades. Ese material, de ser incorporado formalmente, podría marcar un punto de inflexión en la causa.
Con intervención de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, la instrucción avanzó con distintas medidas orientadas a identificar a todos los participantes y establecer los grados de responsabilidad. De todas formas, no descartaban el paso del expediente a la Fiscalía Penal de Menores.
