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5 de octubre de 2021
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Fiscalía de Homicidios

La condena por homicidio que complicó al yerno de la Yaqui

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Patricio Garrido, Emanuel Morales y el Bebo, menor de edad.

Emanuel Morales reconoció que mató a Lucas Torres a fines del año pasado en Godoy Cruz y recibió 10 años y 8 meses de cárcel. Con este fallo, quedó cerca del juicio la pareja de la hija de la jefa narco como coautor.

El crimen de Lucas Ariel Torres no fue uno más en el oeste de Godoy Cruz. Este joven de 18 años fue ejecutado a balazos en el cruce de calles Ilia y Chapadmalal, en el asentamiento Campo Papa.

Para los detectives que trabajan casos en Homicidios, encaminar la causa para atrapar a los sospechosos del ataque no fue una tarea sencilla: entre los imputados se encuentra Patricio Emiliano Garrido (27), conocido como el Negro, yerno de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas, la Yaqui (45).

Ver también: Atraparon a uno de los yernos de la Yaqui por asesinato

El expediente liderado por la fiscal Andrea Lazo tiene a otros dos jóvenes tras las rejas: Emanuel Emita Morales (24) y el Bebo (17), un menor de edad que habría sido el autor de los disparos contra Torres y que se encuentra a disposición de la Justicia Penal de Menores.

Este martes, el Emita Morales decidió reconocer el asesinato perpetrado el 17 de diciembre del año pasado y su defensa pactó la pena con la fiscalía en un juicio abreviado.

De esta forma, el juez Diego Flamant lo sentenció a 10 años y 8 meses de cárcel por la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor.

Para los detectives, el juicio se trató de un paso importante en la causa, debido a que Morales admitió la teoría la fiscalía durante el pacto, es decir, que el Negro Garrido llevaba una pistola calibre 9 milímetros, se la pasó a el Emita y este al Bebo, quien terminó acribillando a Torres por problemas que mantenían en la barriada. Básicamente, se está frente a un caso donde todos los protagonistas son coautores del ataque.

Así las cosas, Garrido continuará siendo investigado por la fiscalía –el mismo juez Flamant le dictó la prisión preventiva el 16 de junio de este año después de su captura en abril– y también deberá responder por otro intento de homicidio que tuvo como víctima a Miguel Ángel Valdivia en el 2018.

Ver también: La muerte de un ex cuñado de la Yaqui y una sorpresiva imputación

Entre tiros y aprietes

Hace pocos días, este diario reveló en un informe que dos testigos del hecho de sangre resultaron “llamativa y misteriosamente” baleados y un tercero amenazas para que cambiaran su versión y desligaran a Garrido.

En total, fueron los tres los jóvenes que contaron en un principio en el expediente quiénes fueron los autores.

La pareja de la víctima fue fundamental para la identificación de los sujetos que se encontraban en la escena cuando Torres fue baleado.

Esta joven sufrió amenazas para que cambiara su versión y las autoridades tuvieron que protegerla a través de personal policial. Por su parte, otros dos testigos –menores de edad– fueron baleados en el Campo Papa y el barrio Tres Estrellas meses después; y los sospechosos de esos disparos son personajes vinculados al Negro Garrido.

Debido a esto, que el Emita Morales haya reconocido que Garrido fue quien llevaba el arma de fuego y la pasó para que terminaran con la vida de Torres fue uno de los pasos más importantes del caso. Torres era conocido en el Campo Papa como un joven que se enfrentaba al Negro Garrido. No le temía, “se la aguantaba y no tenía problemas en irse a las manos”, contaron fuentes del sector a El Sol.

Ver también: Testigos baleados y amenazados y la sombra de la banda de la Yaqui en una causa de asesinato

Por conflictos que mantenían, terminó siendo asesinado. Le dispararon por la espalda y murió prácticamente en el acto.

Una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinados llegó hasta la escena a las 3 del 17 de diciembre del año pasado y constató el deceso. Policía Científica trabajó en el teatro del hecho y halló dos vainas servidas de una pistola calibre 9mm. Los testigos marcaron al trío de sospechosos y todos terminaron tras las rejas.

El último en ser detenido fue, precisamente, la pareja de Silvina Gelvez, la hija mayor de la jefa narco. Lo capturaron el 8 de abril en la casa 2 de la manzana G del barrio Los Toneles de Godoy Cruz, justamente, el barrio donde tenía base la Yaqui.

El Negro Garrido tiene antecedentes. Lo condenaron por el robo de una mono en el Parque San Vicente y no es la primera vez que lo acusan de un asesinato: fue juzgado por el crimen de Ricardo el Mono López, perpetrado el 10 de agosto del 2012 sobre calle Presidente Perón, pero las pruebas no fueron contundentes y terminó absuelto en el juicio que se desarrolló en la viaje Cuarta Cámara del Crimen porque la fiscalía de ese momento, a cargo de Gonzalo Nazar, no acusó durante los alegatos de partes.

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