Luego de más de seis meses de arduas tareas investigativas, finalmente, solicitaron la prisión preventiva para el único acusado de cometer el crimen de Carolina Santivañez, la mujer de 29 años que desapareció de su vivienda del barrio Olivares de Ciudad en abril y que fue hallada enterrada en un descampado de Las Heras semanas después. Roberto Ariel Guiñazú, su novio de 37 años, está en prisión desde junio, cuando las pruebas de ADN, realizadas entre la sangre del padre de la víctima y los cabellos de los restos óseos hallados en el terreno confirmaron de que se trataba del cadáver de la mujer y lo imputaron por homicidio simple.
La prisión preventiva la solicitó el fiscal de Capital Carlos Torres, quien, luego de reunir las pruebas y elementos comprobatorios contra el acusado, realizó el pedido a la Justicia de Garantías para que en los próximos días resuelva la situación procesal del sospechoso. Las pruebas incorporadas en el expediente contra el acusado –la habría asesinado con un cuchillo– son contundentes y es casi un hecho que continuará tras las rejas hasta el día que se realice el juicio oral en su contra.
Guiñazú, quien conoció a Santivañez en un boliche de Ciudad, había declarado luego de la desaparición que él la había dejado en la parada de micro de calle Manuel A. Sáez y Lisandro Moyano de Las Heras y que luego se fue a trabajar. Sin embargo, después se comprobó que el hombre de 37 nunca la había dejado en ese lugar y que tampoco concurrió al trabajo. Por ese motivo, hubo una cadena de indicios que posibilitaron realizar el pedido, detallaron las fuentes judiciales. Los pesquisas informaron que la hipótesis sostiene que hubo una discusión entre ambos que terminó en tragedia. Ahora, sólo resta entregar el cuerpo a sus familiares.
Carolina Santivañez (29) desapareció de su casa del barrio Olivares de Ciudad la noche del 11 de abril, luego de salir con su novio para ir a cenar a la casa de este último. Estaba separada, tenía cuatro hijos y había comenzado a salir con Guiñazú. Al día siguiente, su familia hizo la denuncia por averiguación de paradero.
El 25 de mayo, una joven que paseaba a su perro encontró restos óseos –una pierna, un brazo y un cráneo– en un descampado ubicado frente al barrio Tamarindo I de Las Heras, cerca de donde la mujer fue vista por última vez. El 5 de junio, el padre de Carolina reconoció sus prendas de vestir y, el 28 de ese mes, el resultado del cotejo de ADN que realizaron con la sangre del padre y los cabellos hallados en el lugar dio positivo y detuvieron a su novio. Tras un allanamiento en su casa del barrio San Mateo de Las Heras, confiscaron un colchón, mantas y un auto donde había rastros de sangre de la víctima.
