A seis meses de haber sido detectado en el Parque Provincial Tupungato, el pichón de cóndor andino continúa su desarrollo con monitoreo no invasivo por parte de especialistas. Según los últimos registros, presenta comportamientos propios de su edad, se desplaza con mayor soltura fuera del nido y evoluciona favorablemente en su camino hacia el vuelo.
El jefe del Departamento de Fauna Silvestre, Adrián Gorrindo, brindó detalles sobre el comportamiento del pichón: “A medida que crece, los padres comienzan a flexibilizar la defensa del territorio y otros cóndores se acercan al nido. El pichón pasa largas horas reposando y esperando el calor del sol, hasta que recibe el alimento que le traen sus progenitores”.
Asimismo, explicó: “Hay jornadas en las que la espera se prolonga, lo que refleja la dinámica natural de la especie y la complejidad de conseguir alimento en la montaña”.

Este caso no es menor: el cóndor andino es una especie considerada amenazada y con una reproducción muy baja, ya que cada pareja suele tener una cría cada dos o tres años. Por eso, cada nacimiento representa un verdadero hito ambiental y una señal concreta de que las estrategias de protección del hábitat están dando resultados.
Censo Simultáneo de Cóndor Andino
En los últimos cinco años, la provincia ha realizado de manera ininterrumpida el Censo Simultáneo de Cóndor Andino, una iniciativa clave para monitorear la población en su hábitat natural. Desde su implementación en 2020, se han realizado 20 censos estacionales en toda la red de áreas naturales protegidas, con entre 11 y 19 puestos de observación en cada operativo.
Gracias a esta metodología estandarizada —que implica observaciones simultáneas en dormideros y zonas de vuelo— se ha logrado obtener información precisa sobre la dinámica poblacional, evitando duplicaciones en los registros y permitiendo comparar resultados a lo largo del tiempo. En este período, se han registrado entre 13 y 70 ejemplares en simultáneo, alcanzando incluso récords históricos de avistamientos.
Además de su valor simbólico, el cóndor cumple un rol esencial en el ecosistema: actúa como “limpiador natural”, eliminando restos de animales muertos y evitando la propagación de enfermedades en ambientes de montaña. Su presencia, por lo tanto, es también un indicador de salud ambiental.
