Kevin Leonel Ábrego Moyano salió de San Rafael con un recorrido que lo depositó en los barrios del oeste del Gran Mendoza y terminó en una condena. Tenía por aquellos días 33 años cuando quedó en la mira de la Justicia federal por una maniobra de transporte de droga que se desmoronó en cuestión de minutos, en una mañana de invierno en Godoy Cruz. Este lunes, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Mendoza cerró esa historia con una pena acordada: 4 años y cuatro meses de prisión.
El punto de quiebre fue el 18 de julio de 2024, tal como publicó este diario. A las 10.50, un VW Voyage verde llamó la atención de policías de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) en la intersección de calles O’Brien y Martín Coronado. Iba rápido, con cuatro ocupantes.
El intento de identificación del rodado derivó en una persecución que se extendió por más de un kilómetro y que terminó dentro del asentamiento La Quebrada, en el oeste del departamento. Una zona de difícil acceso. Pero los efectivos sabían que el conductor no quería frenar porque algo ocultaban.
En ese tramo final, Ábrego Moyano tomó una decisión que terminó de sellar su suerte. Desde el asiento trasero, descendió del vehículo con dos mochilas e intentó escapar corriendo. No llegó lejos. Fue reducido en el interior de una casa, mientras el resto de los ocupantes aprovechaba la confusión para fugarse del lugar en distintas direcciones.
Lo que llevaba encima terminó por explicar el despliegue policial. En una de las mochilas había cinco envoltorios de naylon negro con una importante cantidad de cocaína: el pesaje posterior determinó 1.203 gramos.
Persecución y secuestro de más de un kilo de cocaína en el oeste de Godoy Cruz
Una persecución policial desembocó en el secuestro de más de un kilo de cocaína la mañana de este miércoles en el oeste de Godoy Cruz. Un hombre, de 33 años y oriundo del Sur provincial, cayó con la droga y una…
También tenía dinero en efectivo -más de 75 mil pesos en billetes de baja denominación-, anotaciones, tarjetas y documentación variada (hasta el recibo de un abogado). En su poder, además, se secuestró un teléfono celular que permanecía en modo avión para dificultar ser detectado.
La investigación avanzó con los testimonios policiales y una pericia de la Policía Federal que confirmó que se trataba del polvo blanco.
Ábrego Moyano optó por no declarar durante la instrucción. Sin embargo, cuando la causa llegó a instancia de juicio, el escenario cambió: aceptó su responsabilidad y acordó la pena con la fiscalía en un juicio abreviado.
Ese acuerdo, homologado por la jueza María Paula Marisi, fijó la calificación legal en transporte de estupefacientes, en calidad de autor. La resolución dejó asentado que no es necesario que la droga llegue a destino para que el delito se configure: alcanza con el acto de traslado, como ocurrió en este caso, interrumpido por la persecución policial.
Con esa base, la jueza convalidó la pena pactada: cuatro años y cuatro meses de prisión, más una multa. También dispuso el decomiso de los elementos secuestrados y la destrucción de la droga, se desprende del fallo.
