La investigación por el ataque a balazos que dejó gravemente herida a una niña de 11 años en el oeste de Godoy Cruz el 21 de marzo sumó este jueves por la mañana un avance clave: la detención del principal sospechoso en su casa del barrio Pablo VI. Se trata de un adolescente de 17 años, cuya identidad se mantiene en reserva, señalado como el presunto autor material de los disparos en una secuencia que los investigadores ya encuadran dentro de una venganza narco. En pocas semanas alcanzará la mayoría de edad, destacaron fuentes del caso revelado por El Sol.
El operativo se concretó durante la mañana, temprano, en el marco de una serie de 30 allanamientos simultáneos desplegados en distintos puntos del Gran Mendoza. Los procedimientos fueron ejecutados por personal de Investigaciones bajo las directivas de la fiscal de Homicidios María Florencia Díaz Peralta, y abarcaron sectores sensibles como los barrios La Gloria, Huarpes, Pablo VI de Godoy Cruz, el asentamiento Néstor Kirchner de Maipú y hasta el Grilli Sur, en Guaymallén.
En ese despliegue fue localizado y capturado el menor mientras dormía, sindicado por los pesquisas como el tirador que ejecutó una serie de ataques. Secuestraron armas y también algunas dosis de drogas.
Para los pesquisas, no se trata de un hecho aislado ni de un arrebato violento. La hipótesis que ganó fuerza lo ubica como un “sicario” dentro de una estructura criminal más amplia, presuntamente vinculada a la banda liderada por Pedro Morales Anisco, alias Piter, un interno alojado en el complejo penitenciario Almafuerte, donde cumple funciones de liderazgo dentro del Módulo 4.1 y actualmente se encuentra bajo el régimen de Muy Alto Perfil (MAP). Desde ese entorno carcelario, creen los pesquisas, se habrían impartido las órdenes que derivaron en la seguidilla de ataques.
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El trasfondo del caso remite a una disputa ligada al narcotráfico. Según la reconstrucción que manejan en la causa, el objetivo era presionar a Marcelo Agüero Declaux, padre de la niña baleada, quien también aparece vinculado a un expediente por infracción a la Ley 23.737. La teoría es que Morales Anisco buscaba que Agüero Declaux, conocido como Tapón, lo desvinculara de esa investigación. Ante la negativa, comenzaron las amenazas y luego los ataques directos contra su entorno familiar.
La secuencia de violencia tuvo un punto de inicio identificado a fines del año pasado, cuando un hermano de Agüero Declaxu fue baleado. Luego siguió el domingo 15 de marzo, cuando una vivienda de calle Renato Della Santa, donde reside una tía de la menor, Yamila Agüero Declaux, también imputada en esa misma causa narco como acopiadora de drogas, fue atacada a tiros.
En esa escena, los peritos levantaron al menos diez vainas servidas calibre 9 milímetros. Durante los días siguientes, se registraron mensajes intimidatorios dirigidos a miembros de la familia, anticipando una escalada que finalmente se concretó.
Seis días después, el sábado 21, el mismo circuito delictivo tuvo su episodio más brutal. Un hombre armado llegó hasta una casa del barrio Los Cerros, golpeó la puerta de manera insistente y, cuando la niña salió a abrir, efectuó múltiples disparos.
La víctima recibió cuatro impactos en distintas partes del cuerpo y debió ser trasladada de urgencia a un centro asistencial, donde fue intervenida quirúrgicamente. Desde entonces permanece internada, con evolución favorable. Ya recibió el alta médica y está pronta a volver a su hogar.
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Uno de los elementos que terminó de consolidar la hipótesis investigativa fue el cotejo balístico realizado por Policía Científica. El análisis sobre las vainas servidas recogidas en ambos ataques arrojó un resultado concluyente: los disparos fueron efectuados con la misma arma, una pistola calibre 9 milímetros. Ese dato permitió unificar los hechos dentro de una misma secuencia criminal y reforzar la idea de un ejecutor o grupo actuando con un objetivo definido.
En ese contexto, el menor detenido aparece como una pieza central. Los investigadores lo vinculan no solo con el ataque a la niña, sino también con otros episodios de violencia armada ocurridos en las últimas semanas, entre ellos el tiroteo del 15 de marzo y el otro registrado a fines de diciembre.
Los informes de Balística de Policía Científica resultaron positivos en todos los casos, lo que reforzó la sospecha de que se trata del mismo tirador o de alguien que utilizó la misma arma en reiteradas oportunidades.
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La causa, sin embargo, está lejos de cerrarse. Los allanamientos continuarán con el objetivo de secuestrar el arma utilizada en los hechos y avanzar sobre otros posibles integrantes de la organización.
En paralelo, buscaban reconstruir la cadena de mando que habría operado desde el interior del penal, en una trama que expone, una vez más, la capacidad de algunas estructuras criminales para ordenar y ejecutar ataques fuera de los muros.
La propia víctima logró identificar al sospechoso a partir de fotografías incorporadas a la causa, y su madre y el padre declararon y dijeron en la causa que todo estaba relacionado con Morales Anisco.
Minutos antes de las 11, el menor fue acusado por tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en concurso real por dos hechos.
