Diego Sepúlveda y Marco Antonio Besacho, referentes del grupo delictivo.

La investigación comenzó gracias al análisis de dispositivos y una pista clave vinculada al mundo narco. Hace varios meses, la Unidad de Inteligencia Criminal de la Gendarmería Nacional trabajó el dato de un preso por tráfico de armas. Supieron que se contactaba con personajes que despertaron sospechas: nombres que no solo estaban ligados a la venta ilegal de armamento, sino que también aparecían relacionados al comercio de drogas.

Ese hallazgo fue el punto de partida de una pesquisa silenciosa que, en parte, terminó este fin de semana con diversos allanamientos en San Martín, Rivadavia, Las Heras y Guaymallén y la detención de ocho personas y el secuestro de cocaína, marihuana, dinero y un sofisticado cultivo indoor, en una investigación que se destacó porque la organización delictiva movía una sorprendente cantidad de millones de pesos a través de billeteras virtuales.

El trabajo de inteligencia, que fue desarrollado en conjunto con el fiscal Fernando Alcaraz, del Área de Transición del Ministerio Público Fiscal, llevó meses de seguimiento.

Los gendarmes detectaron que el nexo inicial tenía como proveedores a Diego Damián Sepúlveda, un hombre radicado en San Martín que, según los pesquisas, trabajaba junto a su pareja y su hijo menor en la guarda y distribución de estupefacientes, y a otro sospechoso, quien logró zafar de las medidas y se encuentra actualmente prófugo.

De ellos se abastecía también otros de los sospechosos que quedó tras las rejas, Marco Antonio Besacho, señalado como uno de los principales referentes de la organización, quien coordinaba la distribución “delivery” de las sustancias prohibidas en distintos departamentos del Gran Mendoza.

La investigación a la que accedió El Sol sostiene que Besacho operaba junto a su pareja, Aldana Ayelén Garay Díaz, quien también era la encargada de mover el dinero. Según el análisis de las cuentas bancarias y billeteras virtuales, en apenas cuatro o cinco meses la mujer canalizó más de $90 millones en transferencias y depósitos, pese a que ambos no contaban con un empleo registrado. Solo la mujer aseguraba que se dedicaba a la compra y venta de prendas de vestir.

Esa dinámica llevó sospechar que la banda podría también haber incurrido en maniobras de lavado de activos.

Con el avance de los trabajos investigativos, con tareas de campo, seguimiento de redes y otros análisis de aparatos de tecnología, la Gendarmería identificó a otro acusado de ser eslabón de la red: Alejandro Javier Herrera Orozco, quien fue noticia en Mendoza por un hecho resonante el año pasado y lo marcaron como uno de los abastecedores de Besacho junto con su pareja, Brisa Betiana Aballay.

Esta mujer es hija de una pareja que ya se encuentra detenida por narcotráfico, detallaron las fuentes, lo que para los investigadores demostró en esta etapa del caso un entramado familiar en el negocio del comercio de estupefacientes. También fueron capturados Cristian Emmanuel Brain Raya, Ana María Casanova y Oscar Roberto Sosa, quienes cumplían distintos roles de apoyo logístico.

Cultivo indoor de marihuana.

Los allanamientos fueron ordenados por el Juzgado Federal N° 3 de Mendoza, a cargo de Marcelo Garnica, y se realizaron de manera simultánea en nueve domicilios del Gran Mendoza.

Los gendarmes encontraron dosis de cocaína listas para su comercialización, vehículos utilizados para la distribución, dinero en efectivo en pesos y dólares, documentación clave y un vivero de marihuana en pleno proceso de cultivo, equipado con sistemas de iluminación, ventilación y fertilizantes.

Por lo que pudo conocer este diario, el circuito financiero era tan importante como la droga. De acuerdo con lo detectado en las maniobras investigativas, la banda movía alrededor de $400 millones al año entre transacciones en efectivo y transferencias digitales. El uso de cuentas de terceros y billeteras virtuales les permitía disimular el origen del dinero y sostener el flujo de operaciones sin levantar sospechas inmediatas.

La caída de la banda representó uno de los golpes más duros al narcomenudeo en Mendoza en lo que va del año. Si bien tres sospechosos permanecían este domingo prófugos, las fuentes consideraron que el núcleo principal quedó desarticulado.

Es más, se basaron en que se trataba de un sistema fragmentado con roles definidos y logística aceitada. Al moverse a través de deliveries y estar lejos de los puntos de venta fijos, esto le dio un condimento más complejo a la hora de terminar de cerrar la teoría del caso.

Los otros detenidos. Arriba: Oscar Sosa, Aldana Garay y Cristian Brain Raya. Abajo: Ana Casanova, Brisa Aballay y Alejandro Herrera.

Conocido por un caso resonante

Herrera Orozco fue uno de los cuatro detenidos tras el vuelco ocurrido a principios de setiembre del año pasado en Acceso Sur de Godoy Cruz, cuya teoría luego se alejó de la de un simple accidente vial. Se habló de un secuestro por tema de drogas y hasta una venganza contra un sujeto por robo de algunas pertenencias.

Este hombre fue señalado como el conductor del Peugeot 207 gris en el que la presunta víctima -un hombre apodado “Mascota”- fue retenida por más de media hora. La hipótesis inicial sostenía que se trató de un secuestro extorsivo motivado por una deuda de estupefacientes, pero con el avance del caso y el juicio todo cambió.

En su declaración, Herrera Orozco sostuvo que su intervención estuvo motivada únicamente por el robo de la moto Honda Way S de su pareja. Aseguró que ese día, el 1 de setiembre, había estado en un asado con amigos y que al regresar le informaron que le habían sustraído la moto junto con otros objetos.

Dijo que, al enterarse de que el presunto autor del robo era el Mascota, un malviviente que terminó condenado luego por un hecho en General Alvear, se sumó a un grupo conformado por Sergio Martínez Hualampa, Brian Aballay Hidalgo y Gustavo Delli Bovi para localizar al sospechoso en el barrio Cristal de Maipú. Todos terminaron absueltos menos Martínez Hualampa, quien quedó con pedido de captura recientemente.

El joven admitió que trasladaron al Mascota en su vehículo luego de que los vecinos lo golpearan en la vía pública, pero negó que lo hayan secuestrado o golpeado.

Declaró en instrucción que la víctima se subió al auto de manera voluntaria y que incluso se ofreció a indicar dónde estaba la moto. Herrera explicó que el vuelco ocurrió cuando el Mascota le manoteó el volante en pleno Acceso Sur, lo que provocó la pérdida de control y el siniestro vial.

Involucrado en una denuncia de violencia de género

Por su parte, Cristian Emanuel Brain Raya también fue protagonista de un violento episodio ocurrido la madrugada del 9 de mayo de 2023 en Las Heras. Según la denuncia, atacó a su pareja, una mujer de 45 años, y la mantuvo privada de su libertad en la vivienda que compartían en Avenida San Martín al 300.

La situación se tornó crítica cuando la víctima logró llamar a emergencias y alertar sobre el hecho, lo que motivó un rápido despliegue policial y la intervención del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS).

Al llegar al lugar, los efectivos intentaron persuadir a Raya, quien amenazó con incendiar la casa y se negaba a ser detenido. Tras varios minutos de negociación, el hombre depuso su actitud, fue reducido y trasladado a la dependencia policial. La mujer fue asistida por personal médico en el lugar.

El resultado del procedimiento

280,8 gramos de cocaína, contenidas en seis envoltorios de nylon.

  • 1657,1 gramos de picadura de marihuana, distribuidas en frascos de vidrios.
  • 83 plantas de marihuana.
  • 5 vehículos y 2 motos
  • 27 teléfonos celulares
  • 3 balanzas digitales
  • Un invernadero móvil
  • 5.906.200,00 pesos.
  • 1.800 dólares estadounidenses
  • Elementos para invernaderos
  • 280,8 gramos de cocaína, contenidas en seis envoltorios de nylon