Maximiliano Martínez y Juan Ángel Andrada, ambos con ADN positivo y pedido de captura.

Uno podría estar oculto en Chile gracias al apoyo que habría recibido de un amigo transportista de su padre. El otro, pernoctando durante la noche en diferentes viviendas de Guaymallén.

Los detectives policiales de la División Homicidios de Investigaciones continúan trabajando en la búsqueda de los cuatro prófugos que tiene la causa por el crimen durante un asalto del empresario Emilio César Giménez (49), ocurrido la siesta del 15 de setiembre en Villa Nueva, pero han conseguido más información sobre los movimientos en la clandestinidad de un par de ellos, Maximiliano Andrés Martínez Llaneza y Juan Ángel Andrada Mercado.

Esos sujetos, de 23 y 27 años y oriundos de los barrios Parque Urquiza y Jesús Nazareno, respectivamente, son de los más complicados en el expediente que instruye el fiscal de Homicidios Carlos Torres, debido a que el Laboratorio de Huellas Genéticas del Ministerio Público encontró material genético de ellos en los vehículos que utilizó la banda para dar el golpe comando contra la víctima.

Los otros dos prófugos, Ricardo Javier Andrada (de 30 años, hermano de Juan y también con ADN positivo) y Gustavo Maximiliano Rivero (25 años y con domicilio en calle Paso de los Andes de Villa Hipódromo, Godoy Cruz) también están en la mira. Incluso, hubo allanamientos hace poco más de una semana porque los detectives obtuvieron datos sobre su paradero en la zona donde vivían, pero los resultados no fueron los esperados.

La instrucción tiene a un joven que recientemente recuperó la libertad por falta de pruebas (Ángel Fredes) y dos detenidos en prisión: el penitenciario Cristian Antonio Willy Rivero (49) y Walter Sebastián Corcho Sáez Olguín (31).

Al primero, la jueza Carolina Colucci le dictó la prisión preventiva y le negó la detención domiciliaria, y al segundo, lo capturaron el jueves 10 en la localidad de Trelew, provincia de Chubut.

Por diferentes pruebas tecnológicas de análisis de teléfonos celulares, en la fiscalía sostienen que ambos podrían tener responsabilidad directa en el hecho de sangre y los trabajos previos de seguimiento que desarrolló la banda antes de intentar sustraerle casi 6 millones de pesos, 800 dólares y 46 cheques que transportaba el empresario en su camioneta VW Amarok cuando recibió un balazo que le atravesó el brazo izquierdo y se alojó en su pecho.

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En las últimas horas, trascendió que Maximiliano Martínez y Juan Ángel Andrada se presentaron en el expediente a través de sus abogados. Cada uno por su lado se desligó del hecho y solicitó beneficios (como la excarcelación) para someterse a proceso.

Sin embargo, el fiscal Torres se los negó y mantuvo en la orden del día sus detenciones.

De acuerdo con información a la que accedió El Sol, el primero en llegar al expediente mientras continúa refugiado en la clandestinidad fue Juan Ángel Andrada.

A través de su representante legal, este sospechoso pidió que se evaluara “una morigeración en la medida de coerción impuesta por este Ministerio Público” porque era su intención comparecer a proceso para defenderse de las acusaciones. Solicitó una caución real y hasta la detención domiciliaria para evitar la cárcel.

Fuentes judiciales aportaron que Andrada negó su participación en el hecho, a pesar de que los investigadores hallaron material genético suyo en un par de guantes y un barbijo negro que la banda dejó en uno de los vehículos de alta gama que utilizó para darle alcance y emboscar a la víctima, y pidió al fiscal Torres que secuestre las filmaciones de una cámara de seguridad de una playa de estacionamiento ubicada entre calles Lavalle y Buenos Aires, de Ciudad.

Andrada sostiene que el día y la hora que se produjo el crimen de Giménez –el 15 de setiembre pasadas las 16 horas– circulaba en un auto Peugeot 207 gris humo modelo 2009 junto a su pareja, una hipótesis totalmente diferente de la sostenida por la fiscalía.

Alerta roja: Maximiliano Martínez se encuentra con pedido de captura internacional.

Por su parte, Maximiliano Martínez también se despegó del hecho mientras continúa prófugo. Lo hizo a través de su representante legal, a pesar de que los policías levantaron rastros de sangre suya de la puerta de una de las camionetas de alta gama que transportaba a los presuntos asaltantes de Giménez.

Su abogado aseguró que tomaron conocimiento del pedido de captura a través de los medios de comunicación y sostuvo “enfáticamente ser totalmente ajeno a conducta irregular o ilícita alguna”, respecto de Martínez.

“Nuestro asistido comparece a esta instancia a los efectos de ponerse a entera disposición de la Justicia a fin de brindar toda la colaboración necesaria, y la que me sea requerida, personal, documental o cualquier información, a los fines del descubrimiento de la verdad real, fin único del proceso penal”, agrega el escrito de la defensa.

También solicitó al fiscal que mantenga el “estado de libertad” pero el fiscal no hizo lugar.

Para los detectives de la División Homicidios de Investigaciones, Martínez no se encuentra en el país. Creen que escapó hacia Chile y, por eso, el representante del Ministerio Público solicitó su captura internacional.

Este diario accedió al pedido de captura internacional de Martínez, que confirma la teoría de que huyó hacia el vecino país cuando los policías comenzaron a seguirle los pasos.

Hace pocos días, investigadores de Homicidios elevaron un informe a Torres contando la reconstrucción que hicieron sobre los movimientos de Martínez antes de que escapara de Mendoza.

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Las labores investigativas permitieron conocer, gracias a una fuente confiable que colabora constantemente con los integrantes de esa división, que el padre de Martínez mantiene una estrecha amistad con el dueño de una empresa de transportes de larga distancia que realiza exclusivamente viajes a Chile, quien es conocido como Tenga.

En uno de esos viajes habría colaborado para sacar al sospechoso del país ilegalmente por uno de los pasos fronterizos, sostiene el informe al que accedió El Sol.

Las fuentes pidieron reserva sobre identidades, pero aportaron que los camiones que utiliza son de marca Volvo (blancos) y que usa un teléfono celular con característica de Chile.

Al parecer, luego de que tomó estado público el pedido de captura de los presuntos integrantes de la organización, el padre del sospechoso se contactó con su amigo transportista para ocultarlo unos días en uno de los galpones donde guardan los pesados rodados y que luego pasara a Chile.

Pero no sólo eso, el Tenga también ayudaría al joven a esconderse en uno de las propiedades que tiene en el país limítrofe.

Por todo esto, el fiscal Torres solicitó la captura internacional de Martínez Llaneza. La misma se encuentra activa a través de Interpol.

Hermanos escurridizos

Por fuentes que hablaron con este diario, se cree que los hermanos Andrada se ocultan en diferentes domicilios del Gran Mendoza. Apuntan, principalmente, a que reciben apoyo en diversos barrios de Guaymallén.

Ambos están comprometidos por ADN positivo. A Juan le hallaron rastros suyos en un barbijo y unos guantes y a Ricardo, en el volante y la palanca de cambios de una de las camionetas que utilizaron.

La semana pasada, días después de la captura del Corcho Sáez, policías de Homicidios los buscaron en el barrio Favaro, de Guaymallén, donde tenían domicilio.

Vecinos hablaron con los detectives y contaron que los veían esporádicamente por la zona. De la información surgió que un hermano de los sospechosos los estaba ayudaba a ocultarse en su domicilio, en el citado complejo.

Por su parte, también trabajaron información sobre Gustavo Rivero. Este joven fue capturado por cámaras de seguridad de la Feria de Guaymallén un par de horas antes del crimen. La hipótesis sostiene que, junto con su padre y una tercera persona NN, marcaban los lugares por donde se movía la víctima, debido a que tenía dos puestos en ese predio.

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Los últimos datos señalaron que Gustavo Rivero ingresó a una casa de calles Álvarez Condarco y Río Juramento, de Godoy Cruz. Una versión señalaba que había escapado de Mendoza para refugiarse en Rosario (bancado por barrabravas de esa ciudad, debido a que él integraba, con su hermano Leandro –preso por otro asesinato–, la facción llamada Los Encapuchados de Independiente Rivadavia), pero las últimas novedades lo ubicaban en Mendoza.

El mismo día que buscaron a los hermanos Andrada, el miércoles 16, se ordenó un allanamiento con el objetivo de atrapar al más chico de los Rivero. Sin embargo, todas las medidas resultaron negativas.

La escena en calles Newbery y Manzano. La víctima, Emilio Giménez.

Sin parar

Así las cosas, el crimen del empresario mantiene a dos detenidos en la cárcel y a cuatro prófugos con destino incierto.

Lo cierto es que la víctima salió en su camioneta Amarok de la Feria de Guaymallén con millones de pesos y comenzó a ser seguido por tres vehículos: un Fiat Tipo y dos camionetas costosas, una Jeep Renegade blanca y una Toyota RAV4 gris (luego se supo que eran robadas y que habían participado días antes en hechos de inseguridad en la zona metropolitana).

La banda estaba integrada por, al menos, nueve malvivientes. Algunos no fueron identificados. Minutos después de las 16 del jueves 15 de setiembre, en la esquina de Padre Manzano y Jorge Newbery, se produjo la emboscada.

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Las dos camionetas le cortaron el paso a la Amarok y Giménez intentó escapar marcha atrás, chocó a la Toyota y se incrustó en una casa.

En ese momento se bajó uno de los ladrones y disparó dos veces una pistola calibre 22: uno de los proyectiles dio en el sector izquierdo del capot y otro terminó matando al empresario.

El crimen de Giménez generó bronca y dolor. Es considerado uno de los hecho de inseguridad más impactantes de los últimos años en la provincia.

De acuerdo con las fuentes judiciales, la causa está lejos de culminar porque resta atrapar a los prófugos e incorporar pruebas que serán determinantes para mantenerlos en prisión si la captura se hace efectiva.