Lo primero que hicieron los detectives que investigan el asesinato en un asalto del empresario frutihortícola Emilio César Giménez (49) fue citar a un grupo de testigos que vieron los vehículos en los que se movilizaba la organización que lo emboscó y atacó a balazos casi en la esquina de Padre Manzano y Jorge Newbery, de Villa Nueva, durante la siesta del 15 de setiembre. Conocer en qué se movían y por dónde lo hicieron antes y después del hecho, por aportes de los vecinos y conocidos de la víctima, fue determinante de la instrucción que lidera el fiscal de Homicidios Carlos Torres en los primeros momentos.
Gracias a toda la prueba incorporada en las primeras 48 horas, los pesquisas supieron que se trataba de una banda de unos 10 integrantes que venía cometiendo hechos de inseguridad desde fines de agosto y principios de setiembre en zonas exclusivas de Luján y Godoy Cruz.
La División Robos y Hurtos (RyH) la tenía en la mira por cuatro casos que se encontraban en pleno proceso investigativo. Había denuncias en la Justicia y hasta análisis de cámaras de seguridad que confirmaban el modus operandi del grupo de asaltantes.
Pero antes de dar este paso sobre el historial delictivo de los criminales, analizaron con base en el expediente por el asesinato los tres rodados que utilizaron los malvivientes para realizar los trabajos de inteligencia previa en la Feria de Guaymallén –donde Giménez tenía un par de puestos con un socio– y posteriormente dar el golpe tipo comando para intentar robarle casi 6 millones de pesos, 800 dólares y 46 cheques que transportaba en su VW Amarok blanca V6.
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Identificaron un Fiat Tipo, una Jeep Renegade Sport blanca con techo negro y una Toyota Rav4 gris plomo que llevaban repartidos a los nueve integrantes de la gavilla y se ordenaron una serie de trabajos tecnológicos y genéticos con la intención de conocer sus nombres y sostener un futuro pedido de captura.
Las dos camionetas fueron secuestradas ese mismo día: una quedó en la escena con la trompa destrozada luego de ser impactada por la VW Amarok V6 blanca que conducía Giménez, y la otra, la que utilizaron para huir, fue abandonada sobre calle Colombia, entre Sarandí e Irigoyen.
En la primera hallaron un teléfono celular y en la segunda, gotas de sangre detrás de la manija para abrir la puerta trasera izquierda.
El aparato de telefonía móvil estaba nombre de uno de los detenidos que tiene la causa –Ángel Fredes– y la sangre sirvió para hacer un cotejo genético que resultó positivo con un ex convicto llamado Maximiliano Andrés Martínez, que permanece en la clandestinidad.
Pasan los días y el asesinato de Giménez no suma detenidos. En total, son siete los identificados y dos de ellos están en penal. El citado Ángel Fredes declaró en el expediente y aseguró que es un perejil porque se encontraba trabajando en una obra en construcción cercana a su domicilio cuando ocurrió el ataque –de hecho, varios testigos confirmado su versión– y otro es el penitenciario Cristian Antonio Rivero, conocido como Willy y hombre que tenía permiso para conducir el Fiat Tipo ubicado en la Feria de Guaymallén un par de horas antes del asesinato.
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Rivero, quien es padre de barras de Independiente Rivadavia –uno de ellos, Gustavo, está prófugo en esta causa y el otro, Leandro, Chori, cayó por otro crimen–, también aseguró que nada tiene que ver con el asalto fatal y lo hizo en el expediente.
Más allá de las imputaciones y las sospechas, El Sol accedió a un informe de la citada División Robos y Hurtos sobre los hechos previos en los que habrían estado involucradas las camionetas de alta gama que utilizaba la organización. Lo destacado del trabajo de los policías de Investigaciones es que venían siguiendo a la gavilla por robos en Chacras de Coria y Vistalba y también en Godoy Cruz.
Las denuncias estaban radicadas y se encontraban en pleno proceso de instrucción. Los hechos ocurrieron el 2, el 3 y el 4 de setiembre. Por eso creen que sus integrantes estaban cebados. Actuaban cuando no había moradores y también irrumpían mientras dormían. Se movían con dateros y realizando trabajos de inteligencia, como sucedió con el asesinato de Giménez.

Con otras patentes
La Jeep Renegade Sport blanca fue hallada por efectivos de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) a las 17.50 del 15 de setiembre, poco más de una hora después del crimen del empresario Giménez. Estaba con el motor caliente estacionada sobre calle Colombia. Los testigos del homicidio la identificaron como la que cortó el camino de la víctima al colocarse delante. Tenía rastros de sangre en una puerta.
Los sabuesos policiales no desconocían ese vehículo: tenía vidrios polarizados, techo negro con portaesquí, un raspón en la esquina izquierda delantera, una rayadura en la puerta izquierda, llantas de aleación rodado 17 y presentaba la patente AE936WZ. Estaba involucrado en otros tres hechos de inseguridad.
Es más, hasta supieron luego que ese dominio no le pertenecía. Se solicitó colaboración a la Policía de Córdoba, que informó que le correspondía a una Jeep Renegade negra que registraba denuncia por sustracción de placas.
Esa presentación fue radicada por una farmacéutica de 46 años oriunda del barrio Quintas Arguello, de la capital cordobesa, quien aseguró que el 26 de agosto habían rodado las patentes delantera y trasera de su vehículo.
Entre el 3 y el 4 de setiembre fue detectada en tres escenas de hechos de inseguridad. Todas las causas están en manos del fiscal de Robos y Hurtos Gonzalo Marzal, informaron fuentes judiciales.
En orden cronológico, el primero de los hechos ocurrió la tarde del sábado 3 de setiembre en una casa de calle Los Reyunos, de Godoy Cruz, doce días antes del crimen del empresario frutihortícola.
La víctima detalló que a las 14 de ese día dejó su hogar para dirigirse hasta el Manzano Histórico, en el departamento de Tunuyán. Agregó que al otro día a las 17, mientras continuaba descansando, un vecino se comunicó con ella. En la llamada le comentó que el portón de su casa se encontraba entreabierto.
El propietario del inmueble, de 45 años, explicó que en ese momento llamó al 911 y decidió regresar a su morada. Cuando llegó, durante esa jornada, detectó que se encontraba todo revuelto y que le habían sustraído varias pertenencias.
Fue el testigo el que contó que el sábado había detectado una camioneta blanca que circulaba despacio por la zona, frente a su domicilio. Expresó que, en un primer momento, no le llamó la atención pero que, a las 23 de ese día, la observó estacionada muy cerca de la casa de la víctima.
Aportó que era una camioneta blanca sin caja de carga y que era similar a la que previamente había detectado, señalando como detalle las llantas de aleación y los vidrios polarizados que tenía. Recordó que tenía parrilla oscura y ópticas como las de una Jeep “más moderna”, es decir, la Renegade.
Los policías de RyH, enterados de la novedad, iniciaron un rastrillaje en la zona con un relevamiento de cámaras en el que detectaron que había cinco públicas y tres privadas, por lo que solicitaron las imágenes para realizar un peritaje.
Ese mismo día, la camioneta fue detectada en otra escena: una casa de Vistalba, en Luján. A las 14.50, una mujer se comunicó con su hijo de 28 años, médico, luego de llegar al domicilio que comparten en el barrio Jardín Vistalba y detectar que había visto salir por el techo a dos personas desconocidas. Desesperado, el galeno se dirigió hasta el domicilio y confirmó que malvivientes habían palanqueado una de las rejas de ingreso.
Ante esto, el joven fue a hablar con un vecino con la intención de saber si las cámaras de seguridad de su vivienda habían captado la presencia de los autores del hecho.
Se dirigieron hasta la central y observaron la presencia de una camioneta Jeep Renegade blanca. Ese rodado dio varias vueltas a la manzana y otro habitante del sector contó que lo había visto con dos ocupantes en su interior a la hora que se produjo el robo, mientras escapaban hacia el oeste.
Gracias a las cámaras privadas y también a los testigos, los detectives supieron que se trataba de dos sujetos de entre 20 y 26 años, de contextura medio delgada, que vestían jeans y llevaban puestos barbijos, uno gris y el otro celeste similar al de uso quirúrgico.

Ambos treparon a una pared y, al ver la presencia de la mujer, saltaron a un domicilio que no tiene moradores. Otro testigo aportó que los malvivientes corrieron y se subieron a la parte de atrás de la Renegade, lo que llevó a la conclusión de que contaban con, al menos, un apoyo o campana al frente del volante.
De la vivienda se llevaron una computadora portátil Mac Pro, que contaba con señal de GPS. El mismo día del hecho se activó en zona de calles Talcahuano y 25 de Mayo, de Guaymallén, en el Hipermercado Carrefour. Y, al siguiente, a las 19.48, arrojó que la máquina se encontraba en Olascoaga 670, una numeración inexistente.
De todas formas, personal de la Unidad Investigativa departamental realizó un allanamiento en la zona pero los resultados no fueron los esperados, no encontraron ni la Mac Pro ni a los autores del robo.
Al otro día, la Jeep Renegade fue identificada en la zona de un robo domiciliario ocurrido sobre calle Larrea, de Chacras de Coria. Fue un comerciante de 72 años el que contó que salió a las 11 y fue alertado por un vecino sobre un robo en su domicilio. Regresó a su hogar y constató que autores desconocidos habían forzado la puerta de ingreso. Además, también violentaron las rejas y un candado del patio externo.
Del interior faltaban una consola PlayStation 4 con dos joystick y tres notebooks, entre ellas, una Mac Pro gris y dos Acer, una celeste y otra negra.
El vecino que detectó el hecho de inseguridad aportó que todo ocurrió cuando escuchó que la alarma del vecino se había activado. Salió de su hogar en calles Correa y Álzaga y observó a dos sujetos de entre 25 y 30 años correr por un baldío. Vestían pantalones de jean y camperas oscuras. Describió que medían, aproximadamente, 1,70 y que tenían pelo corto.
El testigo agregó que, sobre calle Álzaga, los esperaba una camioneta Jeep Renegade blanca con vidrios polarizados, “chapa patente nueva”, aseguró para luego informar que escaparon hacia el sur.
Los policías de RyH comenzaron a trabajar en conjunto con el Centro Integrador de Análisis Tecnológico (CIAT) en la recolección de pruebas y solicitaron lo que había registrado una de las cámaras del CEO ubicada en ese sector. Así detectaron la presencia de una camioneta patente AE936WZ, la que días después también participó en el ataque contra el empresario de 49 años.
La otra camioneta
Además de la Jeep Renegade, la Toyota Rav4 que utilizó la banda para cortarle el paso en Villa Nueva a Giménez para intentar quitarle el dinero que transportaba, también era robada y venía siendo utilizada por la organización criminal para dar algunos golpes en la zona metropolitana del Gran Mendoza.
Ese vehículo quedó en la escena, sobre calle Padre Manzano, porque fue chocada por la víctima cuando le cortaron la circulación durante la emboscada. Giménez quiso evitar el robo e hizo marcha atrás, impactando de lleno contra ese rodado que transportaba a casi toda la banda. Cuando fue peritada, confirmaron que llevaba la patente AD213NP, que no correspondía a ese vehículo.
De acuerdo con un informe de la División Sustracción Automotores, el grabado de los cristales de la Rav visualizaban la inscripción JD228480, que corresponde al dominio AD114NZ de una Toyota Rav4 radicada en Capital Federal y que se encontraba con pedido de secuestro de la Oficina Fiscal Nº11 de Luján por hurto agravado de fecha 25 de octubre del año pasado.
Cuando profundizaron la búsqueda de datos sobre este rodado, supieron que habría sido utilizado por la banda para participar en un robo ocurrido en el barrio Brisas del Parque, de Maipú, la madrugada del 2 de setiembre.
Fuentes policiales detallaron a este diario que ese día a las 2, un matrimonio sufrió un hecho de inseguridad en su casa mientras dormía. Cerca de esa hora, la mujer despertó a su marido de 45 años para contarle que sentía ruidos en la planta baja de la propiedad.
Al bajar por las escaleras hacia el comedor, la mujer fue sorprendida por un malviviente armado que tenía el rostro cubierto y llevaba puestos guantes. La víctima describió que el sujeto realizó tres veces el movimiento de carga para generarle temor.
En ese momento se activó la alarma domiciliaria y el ladrón escapó corriendo. Gracias a lo que registraron las cámaras de seguridad del lugar, observaron la presencia de cuatro asaltantes en la casa. Habían vulnerado el ingreso con alguna llave o algún otro instrumento porque no detectaron daño alguno.
Al ser consultada por los detectives, la víctima aportó que había visto previamente en la zona una camioneta similar a una “VW Tiguan” pasando por la calle de oeste a este.
En el final, detalló que le faltaba del hogar un televisor LCD de 38 pulgadas. Gracias al análisis de las archivos, los detectives creen que se trataba de la Rav4 y no de una Tiguan, por lo que quedó marcada en la instrucción como sospechosa.

El final
Así las cosas, el caso del empresario Giménez recién está en su primera etapa de instrucción. Hay dos detenidos imputados sin prisión preventiva y cinco sospechosos identificados, algunos con cotejo genético confirmado.
La víctima salió de la Feria de Guaymallén en su Amarok con 5.924.800 de pesos, 800 dólares en billetes de cien (más de 200.000 pesos al cambio blue) y 46 cheques y tenía el objetivo de ir a su casa.
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Una banda que venía siguiéndolo desde el predio de calle Sarmiento le cortó el paso con dos camionetas. Él hizo marcha atrás e impactó a uno de los rodados de alta gama, para terminar incrustado en una casa.
Tres asaltantes bajaron. Uno de ellos le disparó dos veces con una pistola calibre 22. Uno de los plomos pegó en el sector izquierdo del capot de la Amarok, el otro dio en el brazo izquierdo de la víctima e ingresó por la axila, atravesó los pulmones y el corazón y la mató.
