La escena que encontraron los policías y los funcionarios judiciales la tarde de este sábado en una casa de calle Mathus Hoyos al 1800, en Guaymallén, dejó más preguntas que certezas. El llamado al 911 lo hizo uno de los dos hombres protagonistas de la historia, quien aseguró que había estado encerrado en una habitación durante más de dos días tras una fuerte discusión con su pareja.
Cuando finalmente salió, dijo, se topó con un panorama caótico: la casa completamente revuelta y su compañero tendido en el suelo, con heridas cortantes producidas al parecer con un arma blanca.
El hecho activó un importante despliegue policial y judicial. Al lugar arribaron efectivos de la jurisdicción de Comisaría 57ª que constataron la presencia de sangre en distintos sectores del domicilio y una persona lesionada, que fue trasladada de urgencia al Hospital El Carmen antes de las 14.
Presentaba cortes en distintas partes del cuerpo y golpes, en un contexto que rápidamente fue encuadrado como una tentativa de homicidio, mientras se buscaba reconstruir qué ocurrió en el interior de la propiedad con el aporte de los vecinos.
Según los primeros indicios recolectados en la causa que lidera la fiscal de Homicidios María Florencia Díaz Peralta, la relación entre ambos hombres estaba marcada por conflictos frecuentes.
Los encontronazos, de acuerdo a testimonios recogidos en la zona por efectivos uniformados y de la División Homicidios, eran constantes y habrían escalado días atrás en una pelea de mayor intensidad. Incluso, policías con años en la jurisdicción contaron que, “hace entre cuatro y cinco años”, la pareja se había atrincherado y tuvieron que intervenir los grupos especiales GRIS y GES para terminar con el conflicto.
La principal hipótesis apuntó a que el episodio violento se desató el jueves, aunque no descartaron que la secuencia se haya extendido en el tiempo, aportaron las fuentes que hablaron con El Sol.
El hombre que realizó el llamado, de 66 años, quedó inmediatamente bajo sospecha. Fue aprehendido por el personal policial en el mismo domicilio, mientras se desarrollaban las primeras actuaciones.
Su versión –que incluía haber permanecido encerrado mientras todo ocurría– iba a ser analizada con cautela por los pesquisas, que intentaban determinar su grado de participación en el hecho.
La fiscal Díaz Peralta ordenó el allanamiento en la propiedad e iba a esperar el trabajo de la Policía Científica, debido a que detectaron rastros de sangre, huellas y el estado general de la propiedad era “de un desorden absoluto”.
La escena evidenciaba signos de violencia, con objetos fuera de lugar y daños materiales que reforzaban la hipótesis de una pelea intensa.
En paralelo, los pesquisas no descartan ninguna línea investigativa. Entre ellas, la posibilidad de autolesiones en la víctima, en un contexto que aún no está del todo claro. También se analiza el estado de salud mental del detenido, debido a que testigos contaron que padecía “esquizofrenia” y la dinámica de la relación.
