El juicio por el secuestro extorsivo seguido de homicidio del empresario Diego Alfredo Aliaga (51) se reanudó este martes en los Tribunales federales de calle España.
En las anteriores audiencias, los procesados, Diego Alejandro Barrera (52), amigo y socio de la víctima; su esposa, Bibiana Elizabeth Sacolle (48); los hijos de ella, Gastón Nicolás (30) y Lucas Agustín Curi (28), y Washington Yamil Rosales (34), escucharon las pruebas en su contra.
Ahora, se dio inicio a la etapa de las testimoniales y al comienzo de la audiencia se exhibió parte de la declaración indagatoria que realizó Rosales, el 25 de noviembre de 2020. Sin embargo, hubo una interrupción porque uno de los procesados tuvo una crisis en medio de la sesión.
En ese registro de video, de casi dos horas duración, quien era empleado de la empresa de transporte de Barrera y Sacolle ofreció su versión de los hechos, se despegó de haber tenido una participación directa en el crimen del ex despachante de Aduana y explicó que sólo le marcó a Gastón Curi la ubicación de un descampado donde podían descartar el cadáver de Aliaga.
Justamente, en ese terreno baldío de Costa de Araujo, Lavalle, los detectives policiales encontraron el 10 de setiembre del citado año el cuerpo de la víctima enterrado. Los sabuesos fueron guiados por Rosales, quien hizo un acuerdo a los pocos minutos de ser detenido -cuyo contenido que era secreto fue publicado el lunes por El Sol– y se transformó en arrepentido en la causa.
Lo cierto es que, en medio de la reproducción de la declaración de Rosales, que complica seriamente a Barrera y Gastón Curi, la madre de este último entró en shock y tuvo un ataque de llanto.
Por ese motivo, desde la defensa solicitaron frenar por un momento la audiencia, a fin de analizar si podía continuar presenciando el debate. El Tribunal ordenó realizar un cuarto intermedio y Sacolle fue asistida por una psicóloga.
Luego de unos 20 minutos, se reanudó el debate con la presencia de la mujer, quien manifestó que deseaba continuar en la sala del juicio y no ser trasladada a otro sector de los Tribunales para seguir el proceso de manera remota.
La audiencia continuó con los videos de las indagatorias de Rosales y en horas de la tarde se esperaba que comenzaran a desfilar los primeros testigos del caso.
El caso
Todo comenzó el miércoles 29 de julio de 2020, cuando Gonzalo Aliaga recibió un llamado extorsivo a su celular, en el que le dieron a entender que su hermano, Diego, había sido secuestrado y le exigieron un dinero.
Gonzalo no tenía noticias sobre su hermano desde hacía varias horas. Un día antes, Diego había pactado encontrarse con otras personas en un predio que poseía en calle Bandera de los Andes al 9800, en Rodeo de la Cruz, pero nada más supo de él.
Por eso, radicó la denuncia ante el Ministerio Público Fiscal de la provincia, pero, al tratarse de un secuestro extorsivo, le dieron intervención a la Justicia federal.
A partir de allí se inició una intensa búsqueda y también se profundizó sobre el perfil de Aliaga. Así se conoció que era ex despachante de aduanas, empresario, informante policial y, tiempo después, terminaría sindicado como operador judicial de una asociación ilícita presuntamente liderada por el juez Walter Bento.
Días después, ya en agosto, Barrera cayó junto a su esposa y los dos hijos de ella. El socio de la víctima quedó sindicado como responsable de su desaparición y apuntaban a un asesinato.
Finalmente, el jueves 10 de setiembre de ese año, el cadáver de Aliaga fue hallado enterrado en un descampado en la citada localidad lavallina.
