Quedarse extasiado mirando la luna no es una costumbre nueva. Los humanos lo hacen desde que aparecieron en la Tierra. Pero en Mendoza se ha vuelto una tendencia concurrir al cerro Arco a verla cuando está en su fase llena.
Bajo el nombre de Caminantes Lunares, cientos de mendocinos se congregan y suben el cerro para realizar un picnic ahí mientras contemplan el satélite natural. La experiencia es saludable, social y totalmente gratuita.
Cada mes, la convocatoria, que la realiza José Luis Alfaro por Facebook, tiene mayor aceptación. Tanta que para la “luna de sangre” ascendieron cerca de seis mil personas. “La idea surgió en diciembre del año pasado e hicimos la convocatoria con una amiga. Después quedé yo sólo y en febrero nació el grupo Caminantes Lunares. En promedio están subiendo más de 280 personas”, contó Alfaro.
El hombre aclaró que es una actividad totalmente gratuita y apta para toda la familia y que la realizan los sábados de luna llena. “Nos juntamos este sábado 24 y el punto de reunión es en la puerta de Eureka (Padre Contreras s/n, Parque San Martin), a las 18 para partir en caravana a las 18.30 hacia la base del cerro. Quienes van en vehículo comparten lugar con quienes no disponen de movilidad y comparten los gastos de combustible y el costo del estacionamiento en la base del cerro que es de 15 pesos por auto”, puntualizó Alfaro.

La experiencia comprende una hora y 45 minutos de ascenso. Una vez en la cima, el grupo está cerca de una hora y media compartiendo un picnic, sacando fotos y haciendo nuevos amigos. Posteriormente el descenso implica 45 minutos más. “La caminata no implica necesariamente tener un preparación previa. El ascenso lo hacemos pensando en las personas que lo hacen por primera vez y en los niños”, agregó el organizador, quien recomendó llevar agua, abrigo, linterna, merienda para cuando hagan cumbre; caramelos, barras de cereal y fruta para el ascenso; y té, café o mate para compartir y mantener el calor corporal.
Guillermo Nicles es un joven oriundo de Godoy Cruz, quien realizará la actividad por primera vez y comentó que su interés se debe a que le parece muy saludable. “Iré con un grupo de amigos. No participé nunca, pero me gustó el plan porque creo que es saludable”, dijo.
Lucía García es de Las Heras y según contó hizo el ascenso en luna llena cuando era una adolescente y este sábado se unirá por primera vez al grupo: “Iré con mi familia y me parece un programa interesante para hacer un sábado. Saludable y distinto. Los lunáticos somos así”, dijo la joven madre que piensa ir con sus hijos de 10 y 12 años y su esposo Hernán.

Para Mariana Páez, llegar a la meta “se ve muy difícil y aún más si es cuesta arriba, pero ya sabemos que lo importante es el camino. Encontrar cientos de personas con el mismo objetivo, la misma sonrisa y el mismo cantar en el andar hacen de una noche de luna llena sea un verdadero disfrute mes a mes. Además, Mendoza de noche, con sus luces vistas desde lo alto es, simplemente, maravillosa”.
Por su lado, Mariano Stenta ha vivido esta experiencia tanto en el cerro Arco como en Huayquerías (San Carlos) y señaló que si bien las actividades son distintas en las dos lo importante es poder compartir una jornada al aire libre en la que uno se puede relacionar con desconocidos que terminan teniendo algunos gustos en común.

¿Cómo influye sobre los humanos?
Durante siglos se ha hablado de la influencia de la luna sobre los cambios de ánimo de los humanos. El médico renacentista Parecelso acrecentó esa creencia clasificando a los enfermos mentales en varias categorías, una de las cuáles denominó lunáticos.
En las últimas décadas se realizaron varias investigaciones que desmintieron los mitos que había sobre el satélite. Un estudio realizado por la Universidad de Laval de Canadá, buscó confirmar si la Luna realmente generaba algún tipo de influencia sobre el hombre y analizaron los expedientes de pacientes que llegaron a las salas de emergencia de los hospitales de Québec, Sacré Coeur de Montréal y Hôtel Dieu de Lévis, durante tres años en distintas fases lunares.
Encontraron que 770 de esas personas ingresaron por dolencias físicas, pero todos sufrían de ataques de pánico y problemas de ansiedad. El análisis no permitió establecer algún vínculo entre las fases de “llena y nueva” y las psicopatologías de estos pacientes, ya que al comparar las fechas de ingresos con el calendario lunar, estas no concordaban.
La única coincidencia era que los problemas de ansiedad eran 32 por ciento menos frecuentes durante la última fase lunar (cuarto menguante). Sin embargo, los científicos argumentan que esto pudo ser casualidad.



