El ingreso de PSJ Cobre Mendocino al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se convirtió en una pieza central para destrabar el financiamiento internacional del proyecto minero en Uspallata. Así lo sostuvo el CEO de la compañía, Fabián Gregorio, quien aseguró que la herramienta “pone en mejores condiciones” a los emprendimientos argentinos frente a los mercados globales y otorga previsibilidad jurídica y fiscal, un aspecto clave para atraer capitales externos.
Durante una entrevista con el programa Opinión, de LVDiez, Gregorio explicó que el RIGI funciona como una garantía adicional para los inversores internacionales en un contexto donde Argentina arrastra antecedentes de inestabilidad normativa. “En el mundo financiero internacional, un proyecto de esta naturaleza con RIGI tiene otro valor”, afirmó.
También remarcó que el esquema permite equiparar la presión tributaria local con la de países mineros consolidados como Chile y Perú, donde —según indicó— la estabilidad institucional reemplaza la necesidad de incentivos extraordinarios.
Video: el incómodo momento que vivió un periodista de Canal 9 en pleno móvil en el centro de Mendoza
Una situación tan inesperada como incómoda en la pantalla de Canal 9 Televida. El periodista Pedro Fernández realizaba un móvil sobre las obras que se ejecutan en calle Salta cuando un hombre apareció frente a cámara y lanzó una frase que…
El ejecutivo confirmó además que la empresa cerró un acuerdo con Royal Bank of Canada para estructurar el financiamiento internacional del emprendimiento. La entidad actuará como asesora financiera y ordenará la oferta de potenciales acreedores del exterior. Aunque evitó hablar de financiamiento “100% asegurado”, Gregorio sostuvo que existe un fuerte interés internacional por el proyecto debido a la demanda global de cobre y a las características económicas y ambientales del yacimiento.
Inversión y plazos
En relación con el monto de inversión, aclaró que los US$630 millones anunciados inicialmente corresponden a la construcción y puesta en marcha de la mina, mientras que la cifra cercana a US$891 millones incluye partidas destinadas al mantenimiento y cierre del proyecto. “Cuando terminan su proceso, tienen que cumplir obligaciones ambientales y remediar la zona”, señaló.
Respecto del cronograma, Gregorio indicó que durante todo 2026 se desarrollará la etapa de factibilidad e ingeniería final del proyecto. La intención de la empresa es iniciar la construcción a comienzos de 2027. Esa fase demandará entre 18 y 24 meses y movilizará más de 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos vinculados a la obra, logística y provisión industrial. Según proyectó el CEO, la mina comenzaría a operar durante 2028.
