El Partido Justicialista (PJ) de Mendoza celebrará este sábado 31 de mayo, desde las 10 hs. y en la sede del gremio UPCN de Ciudad, un nuevo Congreso Provincial. La convocatoria llega en un momento clave para la vida interna del peronismo local, con una agenda cargada de definiciones estratégicas y una necesidad urgente: reordenarse y alcanzar una unidad que le permita recuperar el terreno perdido tras las últimas derrotas electorales y una marcada fragmentación interna.
En el cónclave se debatirán reformas estructurales a la carta orgánica del espacio. Uno de los puntos más sensibles será la posible modificación del artículo 33, inciso F, que establece el mecanismo mediante el cual el PJ define sus candidaturas a cargos provinciales y nacionales. Asimismo, se discutirá si la Mesa Ejecutiva del Consejo Provincial podrá negociar alianzas electorales transitorias con otras fuerzas, lo que podría habilitar nuevos esquemas de construcción política hacia 2027.
El cambio de sede del Congreso —previsto originalmente en San Rafael y trasladado a la capital provincial— fue interpretado como un gesto de distensión del sector que responde al presidente partidario Emir Félix hacia el espacio liderado por la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti. Sin embargo, la camporista no estará presente en la reunión: se encuentra en México cumpliendo funciones como veedora internacional en las elecciones extraordinarias que ese país celebra este fin de semana para designar cargos en el Poder Judicial. Más allá de no ser congresal, su ausencia no deja de ser llamativa a la hora de pensar en la rosca y sus definiciones.
En las últimas semanas, la interna del PJ mendocino se tensó aún más con movimientos que dejaron al descubierto la disputa por el control partidario. Por un lado, el sector de Fernández Sagasti impulsó el rearmado del sello Unidad Popular – Mendoza, lo que fue leído como un intento por contar con una herramienta electoral propia en caso de ruptura. Por el otro, Emir Félix selló una foto de fuerte peso político en el Este, al encabezar un acto en San Martín junto a jefes departamentales como Matías Stevanato (Maipú), Flor Destéfanis (Santa Rosa) y Fernando Ubieta (La Paz), en el que se concretó el regreso al partido del exintendente Jorge Giménez.
A esta escalada se sumaron los habituales cruces en redes sociales y declaraciones contrapuestas que reflejan el malestar acumulado entre los principales actores del peronismo provincial. Aunque los gestos hacia una tregua existen, las tensiones siguen siendo evidentes y la necesidad de unificar criterios parece más un objetivo que una realidad.
Sin lugar a dudas, el Congreso de este sábado será un termómetro crucial para medir la disposición de las distintas líneas internas a construir consensos duraderos. La consigna de unidad sobrevuela cada uno de los movimientos previos, y no es casual: después de casi una década de retrocesos electorales y una presencia institucional reducida, el peronismo mendocino pretende volver a proyectarse como alternativa real de poder, con una mirada estrictamente provincial, que le permita recuperar su piso histórico.
Dirigentes de todas las regiones coinciden en que, sin una hoja de ruta común, el PJ seguirá entregando protagonismo político a otras fuerzas, particularmente al oficialismo provincial encabezado por Alfredo Cornejo. Por eso, más allá de las reformas orgánicas que se aprueben o rechacen, lo que está en juego es algo más profundo: la reconstrucción de un partido con vocación de mayoría y voluntad de poder.
El desafío inmediato es ordenar la casa, consolidar liderazgos sin exclusiones, y empezar a caminar hacia una renovación que incluya a todos los sectores. En definitiva, el Congreso en UPCN podría marcar el inicio de una nueva etapa o profundizar aún más la fragmentación. La pelota está en el campo justicialista.
