Aunque se proyectaba que Masters of the Universe sería el principal desafío de la temporada de estrenos, el nuevo Universo DC acaba de tropezar con su primer gran obstáculo. Supergirl, la película protagonizada por Milly Alcock y diseñada como uno de los pilares de la estrategia de James Gunn y Peter Safran para relanzar la franquicia, debutó en los cines con una recaudación muy inferior a las previsiones.

El filme alcanzó los 38 millones de dólares durante su primer fin de semana en Estados Unidos y Canadá, mientras que el mercado internacional elevó el total global a 68 millones de dólares; cifras que se ubican incluso por debajo de las proyecciones más conservadoras de la industria. En definitiva, la producción no logró alcanzar los márgenes esperados para un proyecto de esta envergadura.

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Con un coste de producción de alrededor de 170 millones de dólares, a lo que hay que sumar una importante campaña de promoción mundial -algunas previsiones hablan de un total de 220 millones teniendo en cuenta todos los gastos de marketing-, la película necesita ingresar aproximadamente el doble de su presupuesto para empezar a generar beneficios, teniendo en cuenta que las salas de cine retienen una parte importante de la recaudación.

Con información de Vandal.