Nadie lo advirtió. “Falló la inteligencia”, reveló este domingo un investigador con años en la Policía al ser consultado por el crimen de un hincha de Independiente Rivadavia durante el banderazo por los 108 años del club en el ingreso al Parque General San Martín, en Ciudad.

A las 22.50 del sábado, el pulmón verde de la provincia recibió más de 2.000 simpatizantes de la Lepra. Bombos, cánticos, banderas, fuegos de artificio y familias con sus niños festejaban y eran el común denominador en el sector de los Portones de ingreso.

El sector estaba tomado y no permitían la circulación de vehículos. Personal policial uniformado fue desplazado a las adyacencias para prevención y no fue necesaria su intervención porque, hasta esa hora, el encuentro se desarrollaba de forma pacífica.

Todo cambió a las 23.27, cuando el CEO tomó conocimiento que había una persona herida en su rostro. Lo habían atacado desde un Falcon rojo. Cinco sujetos circulaban en su interior.

Unos minutos después, a las 23.42, la situación estaba fuera de control: se escucharon una serie de detonaciones de arma de fuego y los efectivos solicitaron atención médica. Corridas y gritos provocaron temor y tensión.

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El joven baleado fue identificado rápidamente por los detectives: se trataba del “Gabito”, Gabriel Osvaldo Videla Parraguez, de 26 años y con domicilio en el barrio Sol y Sierra de Godoy Cruz.

Al menos cinco balazos calibre 9 milímetros dieron en su cuerpo. Fue una emboscada cerca del Club Andino, ubicado hacia el norte del Bautista Gargantini, donde se habían juntado algunos hinchas. A las 00.05 se constató el deceso cuando ingresó al Hospital Central.

El fantasma del Camel

Para los investigadores liderados por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, se trató de una interna por el control de la barra brava de la Lepra.

Viejas broncas desde antes del inicio de la pandemia por el coronavirus y otros hechos motivaron el crimen. Por la cantidad de disparos que recibió el “Gabito” Videla, sostienen que fueron directamente a matarlo.

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De acuerdo con la reconstrucción que realizó este diario, había dos versiones: una vinculada a un tiroteo ocurrido hace más de un mes en Guaymallén que dejó a un hombre recibiendo siete balazos y salvando su vida de milagro y otra que apuntaba a un doble apellido popular en la Lepra, el Jofré Montenegro.

Ver también: Mandaron a juicio al presunto homicida del jefe de la barra de la Lepra

La información que recolectaron los sabuesos de homicidios agrega que la barra de la Lepra está liderada desde los meses posteriores al asesinato de Omar el “Camel” Jofré (perpetrado el 24 de febrero del 2019 en la salida del boliche La Guanaca, en Luján) por un sujeto a quien apodan “Marta” (se reserva su identidad). Este joven, a su vez, contaría con el apoyo de dos hermanos.

La versión policial sostiene que gente que respondería a Cristian el “Nano” Jofré, hermano del “Camel” y desde el año pasado en libertad tras haber sido condenado a tres años de prisión en suspenso por el robo de dos motos, podría tener algo que ver con un intento de recuperar la parcialidad a pesar de que está prohibido el ingreso a los estadios de todo el país.

Sin embargo, esta hipótesis no sería fuerte porque, de acuerdo con información a la que accedió este diario, el Nano no estaba en el Parque cuando se produjo el tiroteo y se encontraría alejado de todo lo relacionado a la hinchada.

Lo cierto es que en la fiscalía de Torres esperaban avanzar en la incorporación de más pruebas para intentar esclarecer el homicidio. Y para eso iban a analizar, además de las testimoniales, los elementos más importantes del expediente hasta ayer por la tarde: las vainas servidas calibre 9 milímetros que se levantaron en la escena.

Todos los hechos de la noche

Los hospitales Lagomaggiore y Central recibieron a los heridos que hubo durante el banderazo leproso. Además del asesinato, ingresó otro baleado al nosocomio de Ciudad: Julián Ezequiel Reyes, de 25 años, sufrió un disparo que ingresó por la ingle y salió por el glúteo.

En el Central atendieron también a Videla pero sólo confirmaron que había dejado de existir. Constaron que el fallecido tenía heridas de bala en el tórax, hombro derecho, cuello y mandíbula con orificio de salida en el lóbulo izquierdo.

A las 0.45 los médicos atendieron a otro hombre identificado como Andrés Vargas con heridas en el rostro. Sufrió una golpiza cuando se encontraba en los Portones del Parque y le diagnosticaron politraumatismos.

Después de los disparos y las corridas hubo encontronazos con la Policía. Y dos móviles, el 3279 y el 3278 sufrieron diversas roturas.