Las lesiones que denunció el interno y la Justicia ordenó investigar.

La Justicia ordenó investigar este lunes al Servicio Penitenciario por las lesiones que sufrió un interno durante un procedimiento ocurrido en abril en el Complejo Almafuerte, de Luján.

La medida se dispuso tras hacer lugar a un hábeas corpus presentado a favor de Darío Alejandro Canto Baigorria, condenado a prisión perpetua por el crimen del policía Eduardo Correa en el asalto fallido al blindado frente a la Universidad Juan Agustín Maza, perpetrado el 1 de setiembre del 2008.

La resolución fue firmada por la jueza Julieta Espínola, quien además dispuso remitir copias del expediente, el acta de audiencia y el soporte fílmico a la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional. El objetivo es que se investigue lo ocurrido, en línea con la intención del propio interno de radicar una denuncia penal.

El planteo fue impulsado por el abogado defensor Federico Ábalos, quien denunció un agravamiento en las condiciones de detención de su asistido.

Según expuso, el hecho ocurrió el 19 de abril por la tarde, cuando Canto Baigorria habría sido agredido físicamente por personal penitenciario en el módulo donde se encuentra alojado. En la presentación se adjuntaron imágenes compatibles con las lesiones denunciadas, detallaron fuentes judiciales a este diario.

Durante la audiencia, el interno relató la secuencia. “Esto sucedió a las cinco de la tarde aproximadamente, en el módulo I ala III. Yo estaba poniendo una tetera con agua en el mechero del módulo y escuché una situación en la cocina fuera del módulo”, declaró durante una de las audiencias que desarrollaron. Según su versión, luego ingresó un grupo armado al pabellón y comenzó a ordenar el encierro de los detenidos.

Empezaron a los gritos para que nos metiéramos en la celda, cargaron las armas. Yo me saqué la remera como para demostrar que no tenía nada que ver. Me voy caminando para mi celda, que es ahí que me empiezan a disparar. Son tres disparos. A mí me disparan y a otro chico más”, sostuvo. También afirmó que los tiros fueron efectuados mientras caminaba y que uno de ellos lo impactó por detrás.

En la exposición incorporada al expediente, el propio interno fue más allá y aseguró: “No sé por qué entraron los grupos al Ala, yo me saqué la remera mostrando que de manera pacífica estaba entrando dentro de la celda y me efectuaron un disparo a quemarropa el cual impactó en mis piernas dejándome heridas múltiples”.

Canto Baigorria aseguró además que no recibió atención médica inmediata. “No recibí ningún tipo de atención médica, solo recién que venía para el juzgado. Como a las diez de la noche me llevaron a sanidad y solo me vieron, pero no me dieron asistencia médica”, declaró, y agregó que otro interno también resultó herido por un rebote.

Desde el Servicio Penitenciario, en tanto, informaron que ese día se produjo una “resistencia activa” de personas privadas de libertad en el sector, lo que motivó la intervención de los grupos especiales y un “encierro no convencional”. Indicaron que tras el operativo se realizaron controles médicos y que el interno presentaba lesiones visibles.

Los informes de Sanidad incorporados al expediente dieron cuenta de escoriaciones en ambos miembros inferiores y de la entrega de analgésicos, además de controles posteriores que consignan una evolución favorable.

Sin embargo, a partir de la denuncia y las circunstancias relatadas, la magistrada del Juzgado Penal Colegiago Nº2 ordenó avanzar con la investigación para determinar si existió un accionar irregular por parte del personal penitenciario, por lo que será la Unidad Fiscal de Homicidios la que deba determinar si hubo irregularidades durante la requisa en el módulo.