Al escándalo desatado en Argentina por la vacunación VIP al periodista oficialista Horacio Verbitsky que le costó el cargo al ex ministro Ginés González García, se suma una polémica desatada en Perú, que ya quitó de su cargo a dos ministras y que tiene a un centenar de funcionarios bajo la mira.
En el caso de Perú, fue el Gobierno quien denunció públicamente las identidades de los implicados: “Estoy indignado, furioso… me siento totalmente decepcionado”, dijo el presidente Francisco Sagasti.
El “Vacunagate” peruano estalló hace nueve días. Si bien inicialmente salpicó al destituido ex presidente Martín Vizcarra, poco después sacudió al gobierno transitorio. Fue Sagasti quien, tras pedir disculpas públicas, reconoció que fueron 487 los vacunados de forma irregular.
En ese listado figuran 122 funcionarios públicos, 16 de ellos de la actual gestión que fueron separados de sus cargos.
Uno de ellos es el viceministro de Salud, Luis Suárez Ognio, quien se vacunó con seis familiares. También la canciller Elizabeth Astete y la titular de Salud, Pilar Mazzetti. Ambas renunciaron.
“La mayoría de las vacunaciones ocurrieron en septiembre y octubre”, en el gobierno de Vizcarra, reveló el presidente Sagasti.
Fueron 3.200 las vacunas del laboratorio chino Sinopharm que llegaron a Perú en el tercer trimestre de 2020, de ellas 1.200 solicitadas por la embajada china y 2.000 por el Gobierno de Perú para inmunizar al personal a cargo del ensayo clínico de la misma vacuna en Perú, que convocó a 12.000 voluntarios.
La partida de 2.000 dosis que quedó en manos de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), encargada de dirigir el ensayo clínico de la vacuna de Sinopharm, fue utilizado también para inmunizar irregularmente y en secreto a más de cien funcionarios y en algunos casos a sus familias por completo.
El escándalo
Estar “cansados del Burger King”, una hija con ganas de “ver a los abuelos” y un Nuncio Apostólico que ameritaba ser vacunado en secreto por ser “consultor en temas éticos” son algunas de las excusas de los implicados en el “Vacunagate”.
El expresidente Martín Vizcarra (2018-2020), su mujer y su hermano; la exministra de Salud Pilar Mazzetti, su chófer y varios viceministros; la excanciller Elisabeth Astete y otros altos diplomáticos son algunos de los implicados.
También hubo cocineros, abogadas mediáticas, adoradas hijas de personajes públicos; todos con pretextos para justificar su inoculación antes que la de miles de médicos que luchan en primera línea contra la pandemia.

Cansados del Burguer King
La última estalló este miércoles, cuando el investigador principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) dijo al portal Exitosa que “la delegación china se cansa del Burger King”.
La frase respondía al afán de defender la inoculación del dueño de un restaurante limeño, cuyo nombre figura en la lista de los 487 vacunados fuera de los ensayos clínicos que se realizaron en el país.
Se trata del empresario gastronómico César Loo Cárdenas, el propietario del local de comida “chifa” (fusión de comida peruana y china), quien recibió la dosis de Sinopharm el pasado mes de noviembre.
La inoculación del empresario resulta lógica porque era el proveedor de alimentos de la delegación china en el país suramericano que vino a desarrollar los estudios clínicos de la vacuna, un rol que lo llevaba a interactuar de manera constante con los investigadores venidos de oriente.
“Esta persona (Loo Cárdenas) va permanentemente al centro porque la delegación china se cansa del Burger King. Lleva la comida, interactúa con ellos permanentemente”, argumentó el investigador.
Los temas éticos del Nuncio apostólico
Otro de los protagonistas de este escándalo ha sido el Nuncio Apostólico en el Perú, Nicola Girasoli, quien el martes confirmó que recibió la vacuna contra el COVID 19, después de hacerse público el registro de las inoculaciones secretas.
El diplomático de la Santa Sede en el país suramericano emitió un comunicado en el que aseguró que se justifica su vacunación porque fue parte de los ensayos clínicos de Sinopharm en el país. Era “consultor en temas éticos”.
“A través de mi médico personal he sido convocado como consultor de la prestigiosa Universidad Cayetano Heredia en temas éticos sobre este proceso y a motivo de mi condición de convaleciente por las consecuencias que todavía tengo del COVID 19”, sostuvo.
Nada supera aún la excusa que planteó la excanciller Astete, quien dijo que ella “no podía permitirse” caer enferma, lo que ha sido motivo de ira y escarnio en las redes sociales peruanas.
El escándalo del “Vacunagate” salió a la luz en el peor momento de la segunda ola de la pandemia , en la misma semana donde el país marcó los registros más altos de contagios y muertes de toda la emergencia, y en total ya acumula más de 1,2 millones de casos, de los que más de 44.000 han fallecido.
