El gendarme y el señalado líder del clan familiar: ambos quedaron detenidos. Y parte del secuestro.

El decomiso de dos camionetas cargadas con mercadería ilegal sobre la Ruta 7 en octubre del año pasado, en plena alta montaña, terminó destapando una presunta estructura de contrabando que operaba desde Chile hacia Mendoza y que, según una investigación que potenció la Policía Federal con el análisis de un par de teléfonos celulares, contaba con la participación de un gendarme acusado de cobrar coimas para facilitar el paso de los cargamentos.

Tras meses de seguimientos, vigilancias encubiertas e inteligencia criminal, el operativo explotó este fin de semana con 13 detenidos, 10 allanamientos y más de 400 millones de pesos en artículos secuestrados.

La investigación se originó el 17 de octubre del año pasado, cuando dos utilitarios fueron interceptados en el corredor internacional con prendas de vestir y objetos de alto valor ingresados de manera ilegal desde Chile. En aquel procedimiento desarrollado por la Gendarmería, hubo siete detenidos y el secuestro de dos teléfonos celulares que terminaron convirtiéndose en la llave de toda la causa que lidera el Ministerio Público Federal.

Con el avance de la pesquisa, los investigadores del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Mendoza detectaron inconsistencias en las actuaciones iniciales y ordenaron profundizar el expediente. La tarea quedó en manos de la División Unidad Operativa Federal Mendoza de la Policía Federal, que desplegó un trabajo de inteligencia reservado durante varios meses.

Fuentes vinculadas a la causa detallaron a El Sol que la organización funcionaba como un “clan familiar”. La mayoría de los sospechosos detenidos pertenecían al mismo núcleo “guaymallino” y estaban divididos en dos grupos que cruzaban hacia Chile -al menos- dos veces por semana para adquirir mercadería que luego era comercializada en diversos puestos de la zona céntrica.

Luego regresaban a Mendoza utilizando distintos vehículos utilitarios y aprovechando presuntas maniobras para evadir controles aduaneros y migratorios.

Las tareas de inteligencia incluyeron seguimientos, vigilancia encubierta, análisis de comunicaciones y movimientos patrimoniales. Según la reconstrucción policial, algunos cargamentos alcanzaban valores de entre 90 y 100 millones de pesos. En total, la organización habría movido más de 400 millones de pesos en prendas de vestir, calzado y otros artículos ingresados de contrabando.

La pesquisa también apuntó contra el gendarme Cristian Arzamendia, conocido como el “Cara manchada”, señalado como el efectivo que presuntamente facilitaba los cruces ilegales a cambio de dinero.

Para los pesquisas, su rol era clave dentro de la estructura porque aportaba información sobre controles y colaboraba para garantizar el paso de los cargamentos por el corredor internacional.

En paralelo, la Federal también puso bajo la lupa a Diego González, sindicado como el presunto jefe de la banda y un hombre con antecedentes y condenas por robos, agregaron las fuentes del caso.

Los detectives sostienen que era quien coordinaba la logística de los viajes, la distribución de la mercadería y la utilización de depósitos en distintos puntos de Mendoza.“Es marcado como el cabecilla del clan familiar”, agregaron las fuentes. Todos se movían por Guaymallén, Capital y Uspallata, en Las Heras.

Con toda la prueba reunida, la Unidad Fiscal ordenó avanzar este viernes y sábado con un amplio despliegue operativo sobre casi 150 kilómetros de la Ruta Nacional 7, entre Guaymallén y Polvaredas. Los grupos de vigilancia siguieron los movimientos de distintos vehículos vinculados a la banda y realizaron intervenciones simultáneas que derivaron en 10 allanamientos.

El resultado fue contundente: 13 detenidos, entre ellos el gendarme sorprendido en su lugar de trabajo y González, además del secuestro de seis vehículos, más de 14 mil artículos de contrabando, 13 millones de pesos en efectivo y 2 mil dólares. Parte de la mercadería fue hallada en tránsito y otra en sitios de acopio utilizados por la organización.

Los acusados quedaron alojados en dependencias del Servicio Penitenciario Federal en Mendoza y este lunes se desarrolló una audiencia de acusación delitos de contrabando agravado y cohecho activo y pasivo. También se iba a analizar la calificación de asociación ilícita.

En los procedimientos participaron efectivos de la División Unidad Operativa Federal Mendoza, la Unidad Táctica de Intervención Federal Cuyo, la División Unidad Operativa Federal San Juan, el Departamento Investigaciones Federales Mendoza y la recientemente creada División Unidad Operativa Federal Guaymallén. También colaboraron agentes de Migraciones, Aduana y preventores de la Municipalidad de Mendoza.

Vehículos secuestrados.

Otro caso a fines de abril

La causa que explotó este fin de semana no fue el único expediente reciente que salpicó a integrantes de fuerzas nacionales en maniobras de contrabando sobre el corredor internacional.

A fines de abril, otro gendarme quedó detenido e imputado en una investigación federal luego de ser detectado en plena madrugada sobre la Ruta 7, en la zona de Punta de Vacas, junto a un grupo que trasladaba mercadería ilegal proveniente de Chile en dos utilitarios Mercedes Benz.

En aquel procedimiento se secuestraron prendas, cosméticos y otros artículos valuados en unos 75 millones de pesos, además de teléfonos celulares y dinero en efectivo en distintas monedas.

Los investigadores detectaron ocultamientos de mercadería en ruedas de auxilio, compartimientos laterales y sectores del motor.

La situación del uniformado quedó bajo especial análisis porque viajaba en uno de los vehículos cargados con productos de contrabando pese a que no registraba salida del país ese día, un elemento que reforzó las sospechas sobre posibles maniobras coordinadas para facilitar el ingreso ilegal de cargamentos desde Chile, tal como reveló este diario.