Transcurren horas de importancia en la investigación que se inició por la desaparición del empresario Diego Alfredo Aliaga, hace más de 21 días.
Este martes por la mañana trascendió que el fiscal federal Fernando Alcaraz solicitó una prórroga del secreto del sumario –el juez Marcelo Garnica resolvió el pedido a su favor– y, horas después, la defensa de los cuatro imputados reaccionó buscando la excarcelación.
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De acuerdo con fuentes judiciales, el abogado de los sospechosos Diego Barrera (51), Bibiana Sacolle (46) y Gastón (28) y Lucas (26) Curi, presentó un pedido de excarcelación o, en su defecto, de detención domiciliaria para sus clientes, entendiendo que se está violando el principio de inocencia al no poder tener acceso al expediente.
Lo cierto es que, ante esta presentación, el juez Garnica tiene 72 horas para contestarle a la defensa de los acusados.

Las fuentes agregaron que, a más tardar el viernes, el magistrado resolverá haciendo lugar o rechazando el pedido.
Si el juez coincide con la defensa, Barrera y su familia dejarán la cárcel ubicada en Cacheuta (fueron trasladados el viernes 14) y podrían pasar a estar detenidos en un domicilio bajo este beneficio.
A pesar de esto, las fuentes estimaron que es más que probable que el magistrado rechace la presentación de la defensa.
Si esto sucede, llegará a los despachos una apelación y esta vez será la Cámara Federal la que tenga que resolver si los cuatro detenidos deben continuar en la penitenciaría lujanina.
Mientras en los Tribunales Federales comenzó una “batalla” a raíz de la prórroga del secreto del sumario, personal de Investigaciones continuó sumando pruebas para avanzar en el esclarecimiento del caso.
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21 días sin novedades
Aliaga desapareció el 28 de julio cuando tenía pactado encontrase con su socio en algunos negocios, Diego Barrera, en una casa de calle Bandera de los Andes en Guaymallén.
Allí tenían pensado potenciar el desarrollo de una clínica de rehabilitación. Desde ese martes, la familia del ex despachante de aduanas no volvió a verlo.
Un hermano del empresario, Gonzalo Aliaga, recibió un llamado en el que le pedían un millón de dólares a cambio de la liberación del hombre y la Justicia federal comenzó a trabajar el caso como un secuestro extorsivo.
A raíz de una serie de pruebas y contradicciones en su relato, Barrera terminó detenido en su casa del barrio Dalvian.
También su mujer y los hijos de ella. Se cree que todos tienen algo que ver con la desaparición de Aliaga.

