El frío llegó y vuelve una preocupación habitual en las familias: cómo mantener los ambientes cálidos sin que el gasto se dispare. Elegir un sistema de calefacción adecuado no solo impacta en el confort, sino también en el presupuesto durante los meses más gélidos.
En ese contexto, anticiparse es clave. No existe una única opción que funcione para todos. El tipo de vivienda, el acceso a los servicios y el dinero disponible influyen directamente en la decisión.

Además, este año se registraron cambios en los costos de los equipos y la energía. Esto obliga a evaluar tanto la inversión inicial como el consumo a largo plazo. Conocer las alternativas puede marcar la diferencia al momento de calefaccionar.
Cuánto cuestan los equipos en 2026
Los precios de los sistemas de calefacción muestran una amplia variedad, con alternativas para distintos presupuestos.
Entre las opciones más accesibles aparecen las estufas eléctricas a cuarzo, con valores desde $28.990, y los caloventores, que pueden ir de $25.000 a $190.000 según la potencia.
En un rango intermedio se ubican los vitroconvectores tipo panel, con precios entre $130.000 y $220.000, y las estufas garraferas, que oscilan entre $150.000 y $200.000.

En tanto, los sistemas más eficientes, como las estufas a gas de tiro balanceado, parten desde los $310.000 y pueden superar los $540.000 según la potencia. A esto se suma el costo de instalación.
Los aires acondicionados frío/calor, otra alternativa cada vez más elegida, tienen valores que van desde $950.000 hasta $1.350.000, con costos adicionales de instalación.
Qué sistema conviene: más caros
Walter Miconi, un gasista matriculado consultado por El Sol explicó que, en términos de consumo, la calefacción por caldera es una de las opciones más eficientes.
“Con una caldera se pueden calefaccionar todos los ambientes de la casa. Cuando se colocan varios calefactores, el consumo total termina siendo similar”, señaló.

En cuanto a los costos, este tipo de sistemas requiere una inversión inicial más alta. Las calderas tradicionales se ubican entre $1.800.000 y $2.500.000, con modelos como Baxi Eco Nova o Peisa dentro de ese rango. En tanto, las calderas de condensación o de alta gama pueden superar los $3.500.000.
Sobre los equipos individuales, indicó que los de tiro balanceado son los más seguros dentro de esa categoría, aunque presentan una pérdida de rendimiento. “Pierden alrededor del 40% de las calorías, pero son más seguros que las estufas comunes”, explicó.
De todos modos, aclaró que la elección depende de cada vivienda y del presupuesto disponible, ya que no todos pueden afrontar la instalación de un sistema central.
Errores frecuentes y claves para ahorrar
Entre los problemas más habituales, otro especialista, que prefirió no dar su nombre, advirtió sobre decisiones que terminan encareciendo el consumo. “Muchas veces se instalan varios calefactores, lo que implica más cañerías, más conexiones y mayor costo”, detalló.
En esa línea, destacó la importancia del aislamiento. “Una casa bien protegida se calefacciona más rápido y reduce el consumo de gas”, afirmó.

También recomendó prestar atención al mantenimiento de los equipos. Si bien las cañerías no requieren controles una vez aprobadas, los artefactos sí deben revisarse. “Las calderas y los termotanques necesitan mantenimiento, generalmente una vez al año”, indicó.
Con tarifas en alza y una amplia oferta de equipos, la clave para atravesar el otoño y el invierno está en combinar eficiencia, planificación y un uso responsable de la energía.
Aumentos, tarifas y el impacto en el bolsillo
El costo de calefaccionar no depende solo del tipo de equipo. En el último año, las tarifas y los insumos registraron incrementos que impactan directamente en el gasto mensual.
Uno de los casos más representativos es el de la garrafa de 10 kilos. Durante 2025 acumuló subas cercanas al 7% en cada actualización y pasó de costar alrededor de $19.500 a ubicarse hoy en torno a los $22.500.
A esto se suma un nuevo ajuste en el servicio de gas natural. Desde el 1 de mayo rige un aumento promedio del 5,6% en las tarifas a nivel nacional. La suba responde a la actualización de los costos de transporte y distribución y se verá reflejada en las facturas según el consumo y el nivel de ingresos de cada usuario.
En Mendoza, el impacto varía según la segmentación. Los usuarios de mayores ingresos absorben el incremento completo, mientras que los sectores medios y bajos mantienen parte de los subsidios, aunque también registran aumentos.
Además, continúa vigente el recargo aplicado desde 2025 para financiar el régimen de Zona Fría, que representa un incremento adicional de entre el 1,4% y el 2,4% en las boletas. A cambio, el sistema otorga descuentos de entre el 30% y el 50% según la ubicación y la situación socioeconómica.
