El ex jefe de la barra brava de Godoy Cruz, Daniel “Rengo” Aguilera (38), se encuentra desde la semana pasada en el banquillo de los acusados de la Justicia federal por estar sospechado de liderar una organización narco desde la cárcel.
Este lunes se desarrolló la tercera jornada de debate oral y comenzaron a revelarse una serie de pruebas que son parte de la causa, las consideradas determinantes para sostener el proceso desde su inicio.
Un par de sujetos que respondían al “Rengo” en la calle, de acuerdo con la pesquisa que desarrolló la Gendarmería Nacional, e identificados como Marcelo el Colo Ruiz (31) y Cristian Oliva (35), también arriesgan duras penas por tenencia de drogas con fines de comercialización agravado por la participación de tres o más personas.
Y no sólo eso: dos penitenciarios llamados Rodrigo Martín Barrios y Rodrigo Lizardo completan el combo de procesados por estar sospechados de mantener contactos con Aguilera en el interior de la cárcel de Boulogne Sur Mer y facilitarles una serie de beneficios como, por ejemplo, el ingreso de celulares para liderar las maniobras delictivas intramuros.
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Las escuchas telefónicas que desarrolló la Gendarmería son la pieza clave de la instrucción, sostiene la citación a debate del fiscal Fernando Alcaraz. Y en el juicio comenzarán a ventilarse las llamadas entre el trío Aguilera-Oliva-Ruiz antes de que se desarrollaran los allanamientos que permitieron las capturas de los acusados, en setiembre del 2017.
Básicamente, sirvieron para el armado del rompecabezas de la hipótesis de los detectives: que Aguilera, mediante el uso de varios celulares en la celda 15 del pabellón 9B, ordenaba tareas a Ruiz y Oliva con el objetivo de adquirir estupefacientes en la zona metropolitana del Gran Mendoza para luego estirarlos en una vivienda del barrio Ruiseñor de Godoy Cruz y distribuirlos al mejor estilo narcomenudeo.
Para describir el accionar delictivo de Aguilera en el interior de la cárcel, un suboficial de la Gendarmería llamado Feliciano Soto declaró en la causa y analizó las escuchas telefónicas de Aguilera.

Este miércoles dará su testimonio en el proceso oral. “Él se dirigía como un líder o un jefe, con tono firme, cuando los dirigía era firme. Se notaba que él era quien tenía el mando de la organización”, señaló el pesquisa.
Quien supo liderar la hinchada del Tomba durante varios años era el hombre que tomaba decisiones acerca de cómo, cuándo y dónde se realizaban las actividades propias del comercio de sustancias prohibidas.
Y en el expediente citaron que había ideado alquilar un departamento para cuando saliera de la prisión, donde se encontraba purgando una pena por maltrato a su ex pareja.
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Para sostener la hipótesis de que era el organizador, los sabuesos destacaron algunas escuchas entre Aguilera, el “Colo” Ruiz y Oliva y las ventilarán en el proceso oral.
– Aguilera a Oliva: “(…) mañana a la tarde tenés que traer teléfonos nuevos, chip nuevos, así que activate dos más, activate uno para vos y uno para mí”.
–Aguilera a Ruiz: “(…) si les estoy diciendo las cosas cómo me mandás así, si estoy tratando de mejorar es para no estar metido en la celda tanto tiempo y más haciendo eso... los dos juntos no van a tener cabeza para hacer las cosas bien… más vale que estén haciendo las cosas bien porque van a terminar en cana… yo les digo cómo tienen que hacer las cosas bien porque van a terminar en cana… yo les digo cómo tienen que hacer las cosas y las hacen mal”.
– Aguilera a Oliva: “(…) viste lo que me trajiste a mí para pasar las huevas que me trajiste a mí, pasalo vos por ahí sabés, decile al Colo que me lo haga, prepará lo mismo para mañana… pero pasámelo por ahí, porque estuve como una hora con esa gilada (droga)… vos una vez me dijiste un colador finito, conseguime el mismo y hacelo vos al laburo con el de plástico, así me lo tenés que mandar… necesito las cuentas… las dejás hechas, dejás las puntas, las pegás para que no las pueda abrir nadie”.

La Gendarmería informó que se registraron varias comunicaciones en las que quedaba en claro que Aguilera era el que tenía el rol de organizador y que contaba con la ayuda del “Colo” y Oliva para ingresar sustancia estupefaciente al penal.
“Tenía diversos teléfonos celulares desde la celda en la que se encontraba detenido, los que eran utilizados por cortos períodos de tiempo. Utilizaba cada uno de esos teléfonos para dialogar con solo una persona, así tenía un número exclusivo para hablar con Oliva…”, describió el suboficial Soto en la causa.
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Y agregó: “(…) tenía otro para dialogar con sus amigos, otro para hablar con mujeres y otro para la presunta distribución de drogas en el penal, en que recibía llamadas de internos, algunos con gran asiduidad, en la que le pedían ‘mandame una de 100’, ‘una de 200’, ‘una de 500’, ‘una negra’, ‘una potente’, etcétera”, destacó Soto y es muy probable que lo ratifique en el juicio oral durante esta jornada.
Con esta y otras pruebas, la fiscalía de Cámara, a cargo de María Gloria André, espera poder acusar al Rengo a los hombres que se sospecha lo secundaban con el fin de que el tribual integrado por María Paula Marisi, Héctor Cortes y Roberto Naciff lo termine condenado.
